El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró este lunes una reunión de emergencia para analizar la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado fuera del país. El encuentro dejó al descubierto una fuerte división entre los Estados miembros, con duras condenas a la acción militar por violar la Carta de la ONU y, en paralelo, llamados a impulsar una transición política en Caracas.

México advirtió que la agresión estadounidense pone en “grave riesgo” la estabilidad regional. Su embajador, Héctor Vasconcelos, sostuvo que el ataque del 3 de enero constituyó una “clara violación del artículo segundo de la Carta de las Naciones Unidas” y alertó que se quebró un “frágil equilibrio” que sostiene a América Latina y el Caribe como zona de paz.
Cuba, por su parte, fue aún más contundente. Su embajador Ernesto Soberón describió la operación de Estados Unidos como un acto “inaceptable y bárbaro”, denunció un “irrespeto absoluto” al derecho internacional y acusó a Washington de buscar imponer un “Gobierno títere” para garantizar el acceso a los recursos naturales venezolanos.
Desde Europa, España alertó que la intervención estadounidense sienta un “precedente muy preocupante para la paz y la seguridad regional”. El embajador Héctor Gómez Hernández subrayó además que los recursos naturales de Venezuela forman parte de su soberanía y no pueden ser objeto de intervención externa.
Francia combinó la crítica a la operación militar con un cuestionamiento al gobierno de Maduro. Su representante adjunto, Jay Dharmadhikari, afirmó que la captura del mandatario venezolano fue “contraria al no recurso de la fuerza” y “afecta negativamente a la paz y seguridad internacional”. A la vez, señaló que Venezuela atraviesa desde hace años una crisis política profunda, con procesos electorales “sin transparencia”, y reclamó una transición “pacífica y democrática” que devuelva la soberanía al pueblo venezolano.
Una de las posiciones más alineadas con Washington fue la de Panamá, que pidió una “interinidad limitada en el tiempo” para que asuma el poder el opositor Edmundo González Urrutia, a quien reconoció como presidente electo. El embajador Eloy Alfaro afirmó que cualquier gobierno encabezado por figuras del actual oficialismo, como Delcy Rodríguez, implicaría una continuidad del sistema. También exigió la liberación de los presos políticos y denunció la detención arbitraria de un ciudadano panameño en Venezuela.
La respuesta más dura llegó desde la propia Venezuela. El embajador Samuel Moncada denunció una “violación flagrante” de la Carta de la ONU, reclamó la liberación inmediata y el retorno de Maduro y acusó a Estados Unidos de llevar adelante un “ataque armado ilegítimo”, con bombardeos, víctimas civiles y destrucción de infraestructura. Advirtió que tolerar estos hechos equivale a “normalizar la sustitución del derecho por la fuerza” y sostuvo que el trasfondo de la agresión son los recursos estratégicos del país.
QUÉ DIJO CHINA
Un enviado chino condenó en términos enérgicos la acción militar de Estados Unidos contra Venezuela al remarcar que el país asiático “está profundamente conmocionado y condenado en términos enérgicos los actos unilaterales, ilegales y de intimidación de Estados Unidos”,
Así lo afirmó Sun Lei, encargado de negocios de la misión permanente de China ante Naciones Unidas, quien hizo la declaración durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad después del ataque de Estados Unidos contra Venezuela.
“El 3 de enero, Estados Unidos abiertamente emprendió ataques militares en gran escala contra Venezuela, tomó por la fuerza al presidente venezolano, Nicolás Maduro, ya su esposa, y los sacó del país, declaró que ´administrará´ Venezuela y no descartó ni siquiera emprender una segunda ronda de operaciones militares a una escala aún mayor”, indicó Sun.
Desde hace algún tiempo, la comunidad internacional ha expresado en repetidas ocasiones su grave preocupación por las sanciones, el bloqueo y las amenazas de uso de la fuerza de Estados Unidos contra Venezuela.
Sin embargo, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, Estados Unidos ha hecho caso omiso de la grave preocupación de la comunidad internacional, ha pisoteado deliberadamente la soberanía, seguridad y derechos e intereses legítimos de Venezuela, y ha violado gravemente los principios de igualdad soberana, no intervención en los asuntos internos, la solución pacífica de las controversias internacionales y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, señaló.
“Estos principios constituyen los postulados fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y representan la piedra angular del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Estados Unidos ha ubicado su propio poder por encima del multilateralismo, y las acciones militares por encima de los esfuerzos diplomáticos, lo cual representa una grave amenaza para la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe e incluso a nivel internacional. China se opone conza a esto, y la comunidad internacional firme también ha expresado su grave preocupación generalizada y su enérgica condena”, remarcó Sun.
“Exhortamos a Estados Unidos a escuchar la voz abrumadora de la comunidad internacional, a apegarse al derecho internacional ya los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, a dejar de infringir la soberanía y la seguridad de otros países, a detener el derrocamiento del Gobierno de Venezuela, y a volver al camino de las soluciones políticas a través del diálogo y la negociación”, añadió.
China hace un llamado a Estados Unidos para que garantice la seguridad personal del presidente Maduro y de su esposa, y para que los libere de inmediato, agregó.
“China apoya firmemente al Gobierno y el pueblo de Venezuela en la salvaguarda de su soberanía, seguridad, y derechos e intereses legítimos. China apoya firmemente a los países de la región en la defensa del estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz”, sostuvo.
QUÉ DIJO BRASIL
El Gobierno de Brasil volvió a condenar durante la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU en su sede en Nueva York, el ataque militar de Estados Unidos en Venezuela del pasado 3 de enero, al sostener que pone en riesgo la paz en América Latina y el Caribe.
El embajador brasileño ante la ONU, Sérgio Danese, afirmó en su discurso que no se puede aceptar el argumento de que “el fin justifica los medios”. “Las Naciones Unidas establecieron como pilar del orden internacional la prohibición del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, excepto en circunstancias estrictas”, afirmó.
El representante brasileño no mencionó de manera directa al presidente venezolano, Nicolás Maduro, capturado por fuerzas militares de Estados Unidos, pero mantuvo un fuerte tono crítico a la intervención estadounidense.
Subrayó que las normas que rigen la convivencia entre los Estados no admiten basadas en intereses o proyectos ideológicos, políticos, geopolíticos o de cualquier otro índole, además de que la agresión estadounidense pone en peligro la paz de la región.
Danese reafirmó la posición asumida por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, luego de la agresión estadounidense. Lula da Silva declaró que los ataques “traspasan una línea inaceptable”, que calificó como una “afrenta gravísima” a la soberanía venezolana y un precedente “extremadamente peligroso” para la comunidad internacional.
CON INFORMACIÓN DE NOTICIAS ARGENTINAS.
—
SUSCRIBITE A DOSSIER360.
HACETE SOCIO DE ENREDACCIÓN.
RECIBÍ EL NEWSLETTER DE ENREDACCIÓN EN TU E-MAIL.
CONTACTO CON LA REDACCIÓN DE ENREDACCIÓN.






































