Todo empezó en 1995 en la Ciudad de Plano en el Estado de Texas, en Estados Unidos. Un cruel crimen. Paul King fue asesinado. El mexicano Chávez y el argentino Saldaño fueron considerados sus autores. Victor Saldaño tuvo allí su primera condena de muerte.
Esa condena de muerte en año 2001 fue declarada nula por la Suprema Corte de Justicia de los EE.UU. por haber sido fundada en discriminación racial.
Texas se ve obligado a hacer un nuevo juicio que se lleva a cabo en la ciudad de McKinney en el 2005 y Víctor Saldaño es nuevamente condenado a muerte. Este segundo juicio seria declarado también como nulo, porque en él se juzgó a un ciudadano degradado mentalmente por haber vivido en el Corredor de la Muerte durante nueve años. Todos los precedentes indican que con cuatro años en el Corredor de la Muerte se fractura de manera irreversible la psiquis humana. Esa degradación mental impidió toda defensa en juicio.
EL RACISMO EN EL PRIMER JUICIO
La Suprema Corte de Justicia de los EE.UU. declara nulo el primer juicio por estar fundado en racismo.
En esa época, en Texas existía un protocolo avalado por la comunidad científica que media la “peligrosidad” de un condenado conforme tres pautas: varón o mujer, joven o viejo y blanco, negro o latino.
Victor Saldaño era joven, varón y latino, por tanto fue condenado a muerte.
SALDAÑO EN EE.UU
En el año 1988 decidimos denunciar a los EE.UU. ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por prácticas racistas en su sistema judicial. La sentencia de la Suprema Corte de los EE.UU. del año 2001 que constataba y declaraba el racismo en la primera condena de muerte debería haber sido prueba suficiente para condenar al Estado americano. Sin embargo ese proceso internacional se extiende hasta el año 2016 porque los EE.UU. nunca quisieron reconocer el fracaso de su sistema judicial y menos aún las prácticas racistas.
En diciembre del 2016, la Comisión Interamericana firma el Informe de Fondo 76/16 por el cual declara la nulidad de las dos condenas a muerte de Victor Saldaño. Y además declara la responsabilidad de los EE.UU. por la tortura que sometiera a Saldaño durante su vida en el corredor de la muerte.
Este informe implicaba la liberación de Saldaño. Ese Informe expresaba que el sistema judicial americano no había podido probar la culpabilidad de Saldaño. Es decir Saldaño a partir de esa fecha es un inocente privado ilegalmente de su libertad por los Estados Unidos de América.
Nunca antes hubo una condena de este tipo de la Comisión Interamericana al Estado más poderoso de la tierra. La discriminación racial en el sistema judicial americano estaba aprobada. Hoy vivimos una situación dramática y única. Por un lado, EE.UU. declarado responsable de violaciones a la Declaración Americana en las dos condenas a muerte de Victor Saldaño. Ambas declaradas nulas. Y por otro lado, Texas fija fecha de ejecución ignorando y despreciando la legalidad internacional de Derechos Humanos. Y de modo particular a la Comisión Interamericana que Estados Unidos integra.
LA CONDUCTA DEL ESTADO ARGENTINO
En diciembre del 2016, la Comisión Interamericana dicta el Informe de Fondo 76/16 que declara la nulidad de las dos condenas de muerte y ordena la liberación de Victor Saldaño. Han pasado tres años y los EE.UU. no cumplieron de manera alguna con este mandato internacional. Desde esa fecha el Estado argentino tenía la obligación de garantizar la vida de Saldaño y de exigir a los EE.UU. que cumplieran con el mandato de la Comisión Interamericana. Nada de eso hizo la Cancillería Argentina. Permaneció en silencio. Y su silencio legitimó el desprecio por la Ley Internacional de parte de los EE.UU.
Sabemos que se trata del Estado más poderoso del mundo, pero la razón política no puede legitimar violaciones a derechos humanos ni practicas racistas como las que se han probado en el Caso Saldaño.
Vivimos en un mundo marcado por la discriminación de raza, nacionalidad y religión. El Caso Saldaño muestra la peor cara del racismo que es el racismo judicial.
La Cancillería Argentina debe entender que es su obligaciónlegal garantizar lo que queda de vida del argentino Saldaño y defender a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos despreciada por los EE.UU. (artículo 2 de la Convención).
LECCIONES PARA LOS ARGENTINOS AMANTES DE LA MANO DURA
La Seguridad Ciudadana es un Derecho Humano tal como lo declara la CIDH en su Informe del 2009. No se la garantiza con aumentos masivos de penas ni con la pena de muerte. Néstor Kirchner, en el 2004, fracasó con las llamadas “Leyes Blumberg”.
El Caso Saldaño prueba la inutilidad de la pena de muerte. Los índices de criminalidad en los 32 Estados que tienen la pena de muerte son similares a los que existen en los 18 Estados que no la tienen.
El argentino debe saber que su seguridad no se logra con mano dura policial sino con una justicia independiente e imparcial. El día que en la Argentina haya una Justicia que castigue con dureza a los delincuentes del poder político y del poder económico, ese día habrá mayor Seguridad Ciudadana y mayor Seguridad Jurídica.
* Juan Carlos Vega, ex Presidente de la Comisión de Legislación Penal de la HCDN. Abogado Defensor de Víctor Saldaño ante la CIDH.