Miércoles 02 de Diciembre de 2020

La doble vara nacional: La exposición de una teta recibe mayor sanción que hacer apología del Terrorismo de Estado

La argentina es una sociedad con doble vara. Definitivamente. Un diputado nacional (Juan Emilio Ameri) que apareció en plena sesión virtual (en las imágenes de TV) acariciando los senos de su pareja, mientras debía estar trabajando, renunció a su banca para no ser expulsado por la cámara baja. Aquí, en Córdoba, una legisladora provincial emitió un tuit en el que reivindicaba los mecanismos del Terrorismo de Estado para resolver el conflicto originado por la sucesión del campo de la familia Etchevehere, en Entre Ríos, y fue suspendida por seis meses sin goce de sueldo y no podrá ser autoridad de cámara en el resto de su mandato. La resolución fue aprobada con la mayoría de Hacemos por Córdoba (el PJ y sus aliados), y tuvo rechazo opositor (que en el Congreso Nacional apoyó la suspensión inmediata del diputado Ameri).

Enredacción Socios

Cabe recordar el tuit de la legisladora radical de Juntos por el Cambio de Córdoba, Patricia de De Ferrari del pasado 22 de octubre. Dijo: "Falta mucho para que aparezcan los Falcon verdes para 'impartir' la justicia a la medida ideológica de Grabois y compañía".

Manula

Las afirmaciones de la dirigente radical macrista se produjeron en el marco de la disputa entre Dolores Etchevehere y sus hermanos, incluido el ex ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, por la herencia de un campo familiar. Dolores Etchevehere convocó como asesor legal a Juan Grabois, dirigente de la CTEP, y juntos pusieron en marcha el Proyecto Artigas (de producción agropecuaria sin el uso de agrotóxicos) en la estancia en disputa, en la provincia de Entre Ríos.

Mackentor

Luego de publicar el tuit, un seguidor de la legisladora le advirtió que su comentario sobre los Falcon verdes era “desafortunado” y De Ferrari insistió: "Puede ser. No mucho más desafortunado de lo que nos pasa a los argentinos que vemos desparecer el Estado de Derecho y las reglas que parecían ya parte de la cultura democrática aceptada por todos". Una vez que el escandalo creció, De Ferrari terminó borrando el tuit.

Como consecuencia de los repudios que cosechó el tuit, la legisladora explicó: "Con motivo de un último tweet de una serie que publiqué, y borré al ver que era mal interpretado, quiero dejar en claro que el sentido no fue el que le atribuyen. Siempre he repudiado la dictadura y las violaciones a los DDHH. No fue clara la redacción y pido disculpas por ello".

Por otro lado, el 25 de septiembre último, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, tomó la palabra: "Quiero interrumpir el debate de esta ley, desgraciadamente quiero interrumpir el debate, para plantear una falta grave de un diputado en el marco de las sesiones de asistencia presencial y remota, se dio una situación que nada tiene que ver con el decoro de esta casa".

Se trataba del diputado nacional Juan Emilio Ameri (Frente de Todos), que acariciaba los senos de su pareja frente a la cámara Web y salía en vivo a la sesión del Congreso.

Massa propuso la suspensión inmediata del diputado salteño y la conformación de una comisión para tratar su situación. La vicepresidenta del bloque oficialista, Cecilia Moreau; el titular del interbloque Juntos por el Cambio, Mario Negri y el del interbloque Unidad para el Desarrollo, José Ramón, respaldaron el pedido de Massa.

Finalmente, horas después, sin apoyo de su bloque, el Frente de Todos, el diputado Ameri renunció a su banca.

Por cierto, el de Córdoba, es un debate que roza los derechos de “libertad de expresión” y el de “inmunidad de opinión” que tienen los legisladores. De Ferrari es una legisladora. Pero el punto, en este caso, es que pese a las disculpas, el tuit emitido apelaba a la figura con la que se simboliza la represión ilegal desde el Estado, cuyo desarrollo en Argentina ocurrió a partir de 1974 con la Triple A y luego, durante el golpe cívico-militar iniciado en 1976 y finalizado en 1983. Los Falcon verdes eran usados por los grupos de tareas para secuestrar y llevar a campos de concentración, torturar y asesinar a cientos de ciudadanos, muchos de ellos, militantes políticos, sindicales y sociales.

El Terrorismo de Estado es justamente la acción del Estado persiguiendo a las personas o colectivos por, entre otras cuestiones, sus ideas políticas. Se trata de una violación de los derechos humanos, a cuya preservación el Estado está comprometido por tratados internacionales con rango constitucional. En Argentina hubo 30 mil desaparecidos y lo sucedido fue un genocidio. Buena parte de los hechos han sido sancionados por la Justicia argentina y otros muchos, aún esperan el proceso judicial.

La legisladora provincial de Juntos por el Cambio, Patricia De Ferrari.

De Ferrari, en la sesión, pidió disculpas nuevamente y admitió que “se ve que no alcanzó. Yo no soy ese Tweet. No hice una apología de la dictadura; (…) condeno las prácticas autoritarias".

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Pero el daño ya estaba hecho. Sus palabras y definiciones superan un límite que la sociedad argentina decidió no traspasar más y que es excluyente (no tiene que ver con la opinión a favor o en contra de Grabois o de los hermanos Etchevehere o del gobierno o de la oposición, etc.). No hay teoría de "los dos demonios", ni excesos en la represión, el Terrorismo de Estado es una definición, que en lo esencial, ubica al Estado como delincuente, como violador de derechos humanos y de eliminación de personas por sus ideas, su religión u origen, cuando su rol o papel es el de protegerlos y garantizar su vigencia. Los fallos de la Justicia argentina frente a los crímenes de lesa humanidad son ejemplares.

Sin embargo, lo que define la sanción, además de las leyes y los reglamentos, es el contexto político, social y económico. La expulsión a la que se exponía Ameri (que no se ejecutó porque renunció antes) tuvo que ver con la extrema crisis sanitaria y económica que vive el país. El sistema político supo leer la escena existente para actuar y actuó, porque exponía al conjunto de la clase política (ya sea porque Ameri  no estaba trabajando cuando decía que lo estaba, ya sea por su falta de pudor). El accionar de la Cámara de Diputados de la Nación brindó un precedente, una vara, una medida, para que la sociedad tome nota de su comportamiento. La Legislatura de Córdoba, pese a que decidió una severa sanción, no tomó en cuenta esta vara, pese a que se trata de un asunto de mayor gravedad, como es que una legisladora imagine la posibilidad de que el Estado persiga a sus opositores políticos y los extermine (como simbolizan los Falcon verdes). En general, las distintas varas para medir las responsabilidades nunca son buenas, porque permiten “interpretaciones libres” que no ayudan a consolidar los sistemas políticos y económicos.

Por cierto, las comparaciones son inevitables. Más allá de que se trata de cuerpos legislativos distintos, que pueden tener opiniones distintas, debiera primar el equilibrio en las decisiones que se toman. A la luz de las resoluciones tomadas, o el Congreso nacional se “pasó de rosca” o la Legislatura provincial se “quedó corta”. Mientras tanto, una teta por el canal de TV de la Cámara de Diputados de la Nación vale más que la apología del Terrorismo de Estado.

VER Por el tuit de los “Falcón verdes...”: El Frente Grande presenta una denuncia penal contra la legisladora Patricia De Ferrari.
VER Por el tuit de los “Falcon verdes…”: El sector de Mario Negri no apoyó el repudio de la UCR a De Ferrari.
VER [Opinión] El doble estándar de la política.
VER Massa reaccionó en tiempo real frente al #Tetagate en Diputados.

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