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Las respuestas que aún faltan a 25 años de la voladura de la FMRT

Sábado 05 de Diciembre de 2020

Las respuestas que aún faltan a 25 años de la voladura de la FMRT

Nadie de los que veía el humo negro sobre una ciudad todavía sacudida por las explosiones podrá olvidar las palabras del ex presidente Carlos Menem en la conferencia de prensa que dio apenas ocurrieron los hechos: “Esto fue un accidente”. El 3 de noviembre de 2020 se cumplen 25 años de la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero y todavía, buena parte de la verdad, sigue tapada por el humo.

Enredacción Socios

Aquel día murieron 7 personas (todas civiles), hubo más de 300 heridos y cuantiosos daños materiales. Pasó un cuarto de siglo desde entonces, parece una eternidad, pero recién el año que viene, el 24 de febrero, comenzará el juicio a Carlos Saúl Menem. Allí, el tribunal lo juzgara por autor mediato de estrago doloso agravado por muerte de personas. ¿Qué quiere decir? Que se buscará determinar si dio la orden para volar la planta fabril.

El Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba condenó en 2014, después de casi dos décadas de idas y vueltas, de encubrimientos y de trampas, a trece años de prisión a Jorge Cornejo Torino (ex ­director de la Fábrica Militar Río Tercero), Carlos Franke y Edberto González de la Vega (directores de Producción y Comercialización, respectivamente, de Fabricaciones Militares en Buenos Aires); y a diez años al mayor, Marcelo Diego Gatto, ex jefe de la sección de la que dependían los polvorines.

VER Horacio Viqueira: “Hay indicios que apuntan a que la orden (de la voladura de la FM de Río Tercero) provino de la máxima autoridad política”.

VER [25 años de la voladura de la FM de Río Tercero] “Abrazos partidos”.

VER [A 25 años de la voladura de la FMRT] Ana Gritti, la mujer que venció a la historia oficial.

Manula

La sentencia que aún no se encuentra firme, imputa a los cuatro militares de autores mediatos del delito de estrago culposo agravado, esto es, que se los acusa de participar de un entramado planificado para provocar la voladura. Concluye además, que la voladura fue programada para no producir daños en la planta química de Fabricaciones Militares en Río Tercero. La onda expansiva fue direccionada hacia la ciudad, por eso fueron afectados casi por completo tres barrios. No se pudo establecer quién ejecutó la operación.

Mackentor

No estuvieron sentados ni Menem, ni el embajador argentino en Colombia y ex jefe del Ejército en los ’90, Martín Balza. Habían sido sobreseídos antes de la elevación a juicio de la causa, por lo que este hecho no avanzó en ese momento sobre las responsabilidades superiores en el Ejército y en el sistema político. Balza sigue en la misma situación, en cambio el ex presidente deberá rendir cuentas.

La voladura de la FMRT se ejecutó para ocultar el faltante de proyectiles, pólvora y cañones que Argentina vendió con “la vista gorda” de Estados Unidos a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995. Y faltaban en esta fábrica porque era el lugar donde se maquillaban los materiales que el país ya no producía y que Fabricaciones Militares (FM) conseguía en unidades del Ejército para enviar a los citados países. Por esa razón es imposible que no hubiera responsables por encima de los que fueron condenados.

Lo dijo en 2006 con todas las letras el que fuera interventor de FM, Luis Sarlenga. Al igual que el ex director de Administración de Fabricaciones Militares, Edberto González de la Vega, confirmó que el Ejército tenía mando sobre las fábricas militares y la estructura operativa de la DGFM. En ese sentido había dicho que los funcionarios de la DGFM y los titulares de las plantas fabriles eran designados por el Ejército y no por el Ministerio de Defensa, y que éstos se reportaban directa y orgánicamente a la Secretaría General de esa fuerza.

En aquella declaración, Sarlenga implicó a los directores de Producción Carlos Franke y González de la Vega. Y como interlocutores de Franke a los generales Raúl Gómez Sabaini, Aníbal Laiño y Ernesto Bossi.

Esta puerta del expediente fue clausurada y los jueces avanzarán sobre la puerta política. Es decir, las órdenes provinieron del sistema político, cuya cabeza era Menem, y fueron ejecutadas por el Ministerio de Defensa, Fabricaciones Militares y la FMRT.

La Cámara de Casación penal lo dijo con todas las letras en oportunidad de revocar el sobreseimiento de Menem:

-"De acuerdo al análisis que antecede y al marco normativo, doctrinario y jurisprudencial, es posible afirmar –con el grado de probabilidad requerido- que desde las esferas más altas del poder central se habría adoptado la decisión que tuvo como resultado el hecho aquí investigado. En suma, Carlos Saúl Menem, desde la posición de poder que ostentaba a la fecha del siniestro –Presidente de la Nación y Comandante en jefe del Ejército-, no habría sido ajeno a la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero, establecimiento fabril que fue epicentro del contrabando de armas; explosión que habría tenido por fin evitar las responsabilidades penales de quienes tuvieron intervención en aquél ilícito, en el que y como fue descripto, el imputado habría tenido un papel protagónico".

-"Conforme el esquema funcional de los distintos organismos que intervinieron en los sucesos, (...) la Fábrica Miliar de Río Tercero dependía de la Dirección General de Fabricaciones Militares y ésta del Ministerio de Defensa de la Nación, esto es, del Poder Ejecutivo Nacional, cuyo máximo exponente –en aquella fecha-, reitero, aparece hoy con responsabilidad penal en el tráfico ilegal de armas, habiendo sido quien dictó los decretos que lo posibilitaron".

-"La prueba reunida durante la instrucción de la causa y especialmente la pericia química, da cuenta del carácter intencional que habría tenido el siniestro ocurrido en la FMRT; y cómo móvil, la pretensión de encubrir la venta ilegal de armas a países beligerantes respecto de los cuales mediaba una prohibición. Cuestión que, por otra parte, abordada por el Tribunal de Juicio y la Cámara Federal de Casación Penal en oportunidad de juzgar la conducta de otros imputados, fue resuelta en tal sentido. Así entonces, a la hora de examinar la presunta intervención de Menem, entiendo que los elementos reunidos a lo largo de la presente pesquisa y de aquella efectuada en el marco de la causa “Sarlenga” (Luis, que fuera interventor de la Dirección General de Fabricaciones Militares -DGFM-), permiten claramente inferir que habría sido precisamente desde el vértice del poder que se habría adoptado la decisión que trajo como consecuencia la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero".

-"En efecto, surge sin que ello sea materia de controversia alguna, que Carlos Saúl Menem, quien a la fecha de los sucesos aquí investigados ejerció el cargo de Presidente de la Nación, suscribió los decretos N° 1687/91, 2283/91 y 103/95 bajo los cuales se autorizó la venta de armas a las Repúblicas de Panamá y Venezuela, destinos que luego se comprobaría, fueron falsamente consignados a fin de encubrir el envío de material bélico a Croacia y Ecuador".

-"Los elementos de juicio detallados precedentemente, analizados en su integralidad, constituyen indicios que con las características de graves, precisos y concordantes, me conducen a afirmar que la más alta Magistratura del país aparecería como responsable, junto a funcionarios pertenecientes a altos niveles del poder (a la Dirección General de Fabricaciones Militares y a la Fábrica Militar de Río Tercero) del hecho que aquí se investiga (la voladura)".

>> Los siete muertos

>Romina Torres (15). Junto a una compañera de la escuela Nacional José Hernández, escapaba en barrio Escuela de las explosiones que sacudían a la Fábrica Militar. Estaba abrazada con su amiga, cuando un pedazo de metal alcanzó su joven cuerpo.

Ver también

>Aldo Aguirre (25). Trabajaba para una empresa de conservación de los espacios verdes. En aquella calurosa mañana, realizaba tareas en inmediaciones de la estación terminal de ómnibus. Ayudaba a otras personas, conmocionadas por el desastre. Estaba colaborando con una mujer, cuando una bala alcanzó su rostro.

>Leonardo Solleveld (32). Desde su casa en barrio Cerino corrió a buscar un auto para sacar a su familia del desastre. No lo pudo hacer. A pocas cuadras de su domicilio una bala acabó con su vida.

>José Varela (51). Trabajaba en la Fábrica Militar y era de Corralito. Estuvo en el interior de la industria durante horas, soportando los estallidos. Por la noche, cuando era llevado por un amigo a su pueblo para ver a su madre, murió de un ataque al corazón.

>Hoder Dalmasso (55): Era profesor de la ENET (Actual Ipem) una de las escuelas más cercanas al epicentro del desastre. Luego de evacuar con otros profesores a los 500 alumnos que albergaba el establecimiento, su vida se detuvo con la tercera explosión. El “Rayo”, como todos lo conocían, murió de un ataque cuando iba en su vehículo.

>Laura Muñoz (27). Junto a su familia, huía aturdida por las explosiones y las esquirlas que regaban barrio Escuela. Un pedazo enloquecido de metal, se la arrebató de los brazos a su hermano Fabián.

>Elena Rivas de Quiroga (52). En su bicicleta se dirigía, luego de la primera explosión, a la casa de unos parientes en barrio fábrica. Quería saber si alguno había resultado herido. No pudo hacerlo. Una esquirla hirió su cuerpo y cayó de su bicicleta. Murió días después en Córdoba.

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