Aumenta la confianza en el amor entre los adultos mayores de todo el país, según estadísticas nacionales. El valor de espacios como el Cepram, que permiten el encuentro de nuestros mayores y abren espacios para el amor.

La idea de enamorarse es cada vez más frecuente entre los adultos mayores. Los nuevos paradigmas y generaciones, sumados al aumento de la esperanza de vida, abrieron el horizonte de posibilidades en los grandes donde el amor y el erotismo también tienen su lugar.

Según datos de la última Encuesta Nacional sobre de Calidad de Vida de los Adultos Mayores, (Encaviam) seis de cada 10 personas mayores de 60 años cree que es posible volver a enamorarse. El 72% de los varones mantienen las expectativas intactas y las mujeres le siguen de cerca con un 68,5 por ciento. Sin embargo a partir de los 75 años el romanticismo empieza a ceder terreno sobre todo en las mujeres, ya que sólo el 37,9 cree que es posible volver a enamorarse.

Creer que es posible el amor a esta edad es una “manifestación de la fuerza de la vida, porque -en términos freudianos-, la libido muere con uno y según cada quien, se deposita en el bien común, en enamorados, en nietos, en uno mismo”, señala el gerontólogo y Director del Cepram, Andrés Urrutia.

El especialista sostiene que el “tiempo y la época imponen la idea del amor sólo para los jóvenes, pero la vida psíquica está activa toda la vida aunque nuestro cuerpo envejezca. La fantasía, la forma de experimentar las emociones vinculadas al amor son básicamente las mismas, aunque cambien sus expresiones según el momento vital en que nos encontremos”.

“El tiempo y la época imponen la idea del amor sólo para los jóvenes, pero la vida psíquica está activa toda la vida aunque nuestro cuerpo envejezca. La fantasía, la forma de experimentar las emociones vinculadas al amor son básicamente las mismas, aunque cambien sus expresiones según el momento vital en que nos encontremos”, sostiene el gerontólogo Andrés Urrutia.

“Tengo 69 años y él 73. Jamás imaginábamos que se podía volver ser feliz, a enamorarse. Se me terminaron los ataques de pánico, el clonazepan, se me fueron todos los males”, dice con una sonrisa inocultable Chabela, una flamante enamorada que conoció a Benito en un curso del CEPRAM, el año pasado. “Recuerdo que fue en mayo cuando me invitó a salir. Soy viuda y él también, y parece que buscaba compañera. Yo era nueva en Córdoba, con pocos conocidos y durante cinco meses fuimos charlando y encontrando cosas en común, historias similares que nos fueron uniendo. Pero desde otro lugar –aclara-; más desde la compañía, desde el compartir gustos y vivencias”.

 

VOLVER A SENTIRSE DESEADO

En esta etapa de la vida el amor suele tomar por sorpresa al corazón y la mayoría de las veces llega cuando uno menos lo espera. Para Ricardo Iacub, autor del libro Erótica y Vejez, uno de los momentos más intensos es cuando los mayores descubren que pueden volver a sentirse deseados por otra persona.

Saberse atractivo, ser reconocido y necesitado, son sentimientos que adquieren en la adultez mayor una potencia extraordinaria. Además es, según Iacub, “la posibilidad de recuperar un lugar para el otro, ya sea desde el deseo del otro hacia uno, como desde el de uno, frente a la necesidad del otro, introduciendo variables sumamente ricas”. Otro rasgo, agrega, es la “exclusividad”. “Hay pocos objetos que cuidar y a su vez una fuerte necesidad a colmar. Surgiendo también una sorpresa: la sexualidad y el erotismo”.

“El amor en la tercera edad es también la posibilidad de recuperar un lugar para el otro, ya sea desde el deseo del otro hacia uno, como desde el de uno, frente a la necesidad del otro, introduciendo variables sumamente ricas”, sostuvo el gerontólogo Ricardo Iacub.

 

En relación a este tema, en Argentina los mayores creen que tienen más actividad sexual que posibilidades de enamoramiento. Los últimos datos recogidos en 2012 por la Encaviam, alrededor de un 80% sostiene que los adultos mayores tienen una vida sexual activa, creencia que se diluye a medida que se avanza en edad. En los grupos extremos se encuentran los varones de entre 60 y 74 años que son quienes más creen en esta afirmación (un 89%), y las mujeres de 75 años en adelante, quienes menos adhieren a esta idea (un 54%).

Sin embargo, la valoración de la actividad sexual presenta diferencias por sexo y por tramos de edad. Entrelas mujeres, alrededor del 60% le da importancia a la vida sexual, más allá de que la mayoría reconoce que su vida sexual es menos importante que en la juventud. Pero no es el caso de los varones mayores ya que para el 80 por ciento de ellos, este aspecto es importante.

Será por eso que las damas enamoradas se empeñan en destacar que la conexión pasa más por el compartir que lo relativo simplemente a las relaciones sexuales. “Vivimos con mucha intensidad nuestro vínculo en sí, no tanto desde el sexo, sino desde la compañía, desde el sentirse deseado, esperado y querido por el otro”, aclara Chabela.

 

UNA CONEXIÓN DIFERENTE

Patricia Castro, voluntaria y alumna del CEPRAM está a punto de cumplir los 60 y es de las que se volvió a enamorar después de la viudez. Con mucha seguridad marca las diferencias entre aquél de su juventud y éste. “Son distintos amores, es otra la proyección que uno tiene. Disfrutamos otras cosas, la madurez te da otra visión de la vida, y esta etapa también te pone en situaciones distintas. Ahora es más el placer, la contención. Es muy importante tener un compañero para estar juntos en las buenas y las malas”.

Encontrar historias de enamorados entre los mayores ya no es tarea difícil. En el Centro de Promoción del Adulto mayor son cada vez más frecuentes. Surgen como flores en primavera, igual que aquel amor que unió en la adolescencia a Liliana y Rafael (nombres ficticios) y que permaneció latente durante 43 años hasta que se volvieron a encontrar de casualidad. “Décadas sin saber el uno del otro y ahora nos hemos reencontrado. Estamos felices, nos hemos encontrado como compañeros de vida, nos llevamos muy bien tenemos los mismos gustos y todo eso nos lleva a tener una vida feliz. Y así, compartiendo cafecitos y charlas nos dimos cuenta de que nos habíamos vuelto a enamorar”, cuenta con sus ojos de cielo Liliana.

Así como ellos, otras parejas que llevan años de casados también encuentran esos momentos románticos y apasionados, como es el caso de Laura Molina y Carlos Sabini quienes cumplieron las bodas de oro y mantienen el amor intacto.

 

LUGAR DE ENCUENTRO, APRENDIZAJES Y TAMBIÉN AMOR

Para conocer gente hay que sociabilizar y, afortunadamente, hay muchas maneras de hacerlo. El Centro de promoción del Adulto Mayor es una de las opciones. Además de aprender, actualizarse, ponerse al día y recuperar vocaciones postergadas, el Cepram es un lugar de encuentro entre pares. Un espacio para estrechar vínculos, hacer amigos, compañeros y también enamorarse. Varias parejas se han formado en sus aulas entre charlas y cafecitos, compartiendo una nueva etapa de vida, dejándose sorprender por el amor.

Este miércoles, nada menos que 14 de febrero Día de los Enamorados, la institución dedicada a los adultos mayores abre las inscripciones de su programa educativo para los cursos anuales 2018.

Los interesados pueden matricularse de 9 a 19 en la sede de David Luque 430. Bº General paz. Informes: en www.cepram.org.ar . Por teléfono al 4533571, por Whatsapp. 3518183922 y por Facebook.

Sumate al equipo y ayudanos a contar más historias.

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación: afondo.enredaccion@gmail.com