Ayer se conoció que la justicia paraguaya podría extraditar al falso espía y agente instigador que desató el narcoescándalo, Juan Viarnes. Junto a los efectivos de Drogas Peligrosas, está imputado por comprar un millón de dólares falsos. Para el fiscal Senestrari, es “la pata” lucrativa que no fue juzgada.

Juan Viarnes. (Archivo).
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Cuando la Justicia federal de Paraguay lo disponga, Juan “El Francés” Viarnes será enviado a Córdoba. Ayer se conoció que fue condenado en ese país a un año de cárcel por “falsificación de documentos”. Allí se casó y vivía haciéndose pasar por Juan Warnes, médico cirujano. Ahora, la Justicia Federal de Córdoba espera que se complete el trámite de extradición para ser llevado a juicio en esta provincia. El colorado de profesión indefinible se esfumó de su casa de barrio Urca en junio de 2015, cuando inexplicablemente se encontraba en libertad mientras esperaba ser juzgado junto la cúpula de Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba, en el caso conocido como Narcoescándalo. Él mismo había denunciado a los efectivos de haber estafado a delincuentes del mundo narco.

VER NO CONOZCO A JUAN VIARNES.

Huyendo, Viarnes evitó el juicio, realizado en 2016. Quizás por la ausencia de su testimonio clave, la acusación por asociación ilícita contra Rafael Sosa, el jefe antinarcóticos, y otros cinco policías, se cayó. Ningún policía fue condenado por ese delito.

Pero en la Fiscalía Federal N°3 a cargo de Enrique Senestrari aún queda pendiente un expediente judicial que tiene como imputados a Juan Viarnes y a Rafael Sosa, junto a varios de sus subordinados. Se trata de la causa que investiga el “blanqueo” de al menos un millón de dólares falsos que fueron comprados por un narcotraficante y Viarnes (bajo la vigilancia de Drogas Peligrosas) en la frontera con Santa Fe. Esos dólares aparecieron luego en la propiedad de Viarnes y fueron utilizados por policías de Drogas Peligrosas para  realizar transacciones, como por ejemplo, comprar autos. Los policías están imputados de “encubrimiento agravado y expendio de monedas falsa”.

Senestrari cree que el trasfondo del narcoescándalo, que se desvaneció en el juicio, eran esos dólares. “Esta causa demuestra el fin lucrativo de los policías”, dijo. “No eran agentes que se excedieron en sus funciones al investigar el tráfico; eran delincuentes ambiciosos”, agregó.

El fiscal adelantó a ENREDACCIÓN que una vez que Viarnes esté en el país pedirá que las dos causas que tiene pendientes se hagan en su solo juicio, por su vinculación: se trata de la asociación ilícita (por la que los policías fueron absueltos, aunque la sentencia está casada) y la causa por los dólares falsos. Si así sucede, Rafael Sosa, y otros policías que pasaron por el juicio del Narcoescándalo, como Fabián César Peralta Dattoli y Mario Enrique Osorio, compartirán banquillo con “El Francés”.

LA RUTA DE LOS DÓLARES

La mecha que encendió el Narcoescándalo fue un fajo de dólares falsos y una estafa que salió mal. Comenzó la tarde del 19 de junio de 2013, cuando Juan “El Francés” Viarnes fue atacado a golpes en una estación de servicio de Colón y Sagrada Familia después de haber pagado con dólares falsos un auto usado. La pelea atrajo a la policía y en la casa de Viarnes hallaron otros 341 mil dólares truchos. Fue entonces, cuando vio que podía ir preso, que se presentó como agente encubierto de Drogas Peligrosas y llamó al comisario Rafael Sosa. Pero este le negó la ayuda.

Los dólares que Viarnes tenía en su poder fueron fabricados en Rosario, por dos “artistas” de la falsificación: Diomedes y Mario Carbone, ambos detenidos e imputados en Córdoba por falsificación de moneda. Senestrari cree que el comprador original de los billetes era Gabriel Ludueña, un narcotraficante que distribuía cocaína en el valle de Punilla y a quien los uniformados de Drogas Peligrosas espiaban a través de Viarnes, que se hacía pasar por socio. En marzo de 2013, “El Francés” (posiblemente acompañado por Ludueña) fue hasta la localidad de Arroyito, al límite con la provincia de Santa Fe, para hacer la transacción.

De acuerdo con el expediente judicial, un anciano de nombre Arturo Rossi, comerciante, les entregó los billetes. Ellos pagaron con una Motorhome marca Mercedes Benz y dinero en efectivo. Cada billete “trucho”, costaba dos pesos con veinte centavos aproximadamente.

El ex jefe de Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba, Rafael Sosa. (Archivo).

La compra, según consta en la causa, fue monitoreada por Sosa. Ludueña cayó preso a los pocos días. la sospecha del fiscal es que los efectivos se quedaron con los billetes y los llevaron hasta la base, que no era otra que la misma casa de Viarnes, en la calle Barros Pasos 3527, de barrio Urca.

De la investigación, surge que el mismo Sosa se hizo cargo del operativo de la compra de drogas y que el oficial Peralta Dátoli, de Drogas Peligrosas, hizo verificar un auto a nombre suyo, que fue comprado mediante una estafa con dólares falsos. Cuando el escándalo se hizo público, Dátoli abandonó el auto en un descampado.

“Los monitoreos de las escuchas telefónicas ubican a Sosa y a otros agentes cerca de Arroyito al momento de la compra. Ellos siempre siguieron todo de cerca”, cuenta el fiscal. Las desgrabaciones de una de esas escuchas, guardadas en un pen drive, quedaron en poder del oficial Juan Alós. Lo tenía en el bolsillo de su campera el día que murió de un disparo en la cabeza. Llamativamente, esa campera y el pen drive, aparecieron en la casa del oficial Mario Osorio, otro de los policías implicados, días después de la muerte del policía.

“Una vez que Viarnes sea extraditado no tiene otro destino que la prisión. Demostró que es un hombre muy peligroso, que logró salir del país sin dejar huellas, lo que despierta la pregunta de si lo hizo con ayuda y de quién”, dijo Senestrari.

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