Miércoles 02 de Diciembre de 2020

[Historias de 64 casillas] ¡Era por abajo Korchnoi!

Víctor Lvovich Korchnoi, es, junto al estonio Paul Keres, uno de los llamados “campeones sin corona”. Su trayectoria y su fuerza ajedrecística lo ubican en la pléyade de jugadores de primera clase como Garri Kasparov, Mijail Tal, Anatoli Karpov, y Bobby Fischer, entre otros.

Enredacción Socios

Su maldición es no haber podido nunca ganar el campeonato del mundo, aunque en una de las dos veces que disputó la final estuvo a un paso de conseguirlo. Pero no nos adelantemos. Vamos paso a paso.

Korchnoi, “El Terrible”, apodado así por su carácter fuerte, nació en Leningrado, en la entonces Unión Soviética (hoy San Petersburgo), el 23 de marzo de 1931 y falleció en Wohlen, Suiza, el 6 de junio de 2016. Esa característica de su personalidad es sin duda consecuencia de los padecimientos de su infancia. Separado de su madre, una mujer ucraniana muy pobre, fue criado por su padre y su tío en el seno de una familia acomodada, que primero fue devastada por la economía de Stalin y luego por el sitio militar al que fue sometido Leningrado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Manula

Las órdenes de Adolf Hitler fueron que se dejara morir de hambre y frío a los casi tres millones de letones. El sitio duró desde septiembre de 1941 hasta enero de 1944. Cientos de miles de familias fallecieron, entre ellos los familiares de Korchnoi.

Víctor Lvovich fue uno de pocos niños que sobrevivieron a ese calvario, como él mismo escribió: “Aparentemente, no recibí una adecuada educación soviética en mi familia. Lo más probable es que mi padre pagase el precio de este descuido, junto con otros cientos de voluntarios que, pobremente armados, murieron en el lago Ladoga en noviembre de 1941. Esto es también aplicable a otros miembros de mi familia paterna, quienes me criaron, pues todos ellos murieron de hambre durante el sitio de Leningrado. Pero yo seguí adelante: sobreviví”.

Mackentor

Recién a los 12 años, cuando el sitio a Leningrado comenzaba a romperse, Korchnoi descubrió el ajedrez. Su placer era jugar con sus compañeros en un refugio antibombas, en el sótano del Palacio de los Pioneros.

El camino hacia la maestría no fue fácil para Korchnoi, como él mismo la admite. Fue fruto de miles de horas de estudio sobre el tablero. El problema es que ese ascenso y sus aspiraciones de ser campeón del mundo se vieron frenados por la aparición de una joven promesa, el ansiado mesías predestinado para terminar con la humillación de Bobby Fischer: Anatoli Karpov. Eso llevó a Víctor “El Terrible” a tomar una drástica determinación.

LA BATALLA DE BAGUÍO

El match por el campeonato del mundo llevado a cabo en 1978 en Baguío, Filipinas, fue el match más surrealista de la historia, plagado de innumerables eventos extraajedrecísticos.

Por ese entonces, Korchnoi ya había desertado de la Unión Soviética, pidiendo asilo político en Holanda. Fue en julio de 1976, en ocasión de participar del tradicional torneo de Wijk aan Zee. Los motivos de su deserción estaban emparentados más con cuestiones deportivas que políticas: las autoridades de la Federación Soviética de Ajedrez le retaceaban los viajes al exterior para jugar torneos. “Así nunca iba a poder ser campeón mundial”, declaró en su momento.

El gran drama de Korchnoi fue que en su escape no pudo lograr que su esposa Isabella y su hijo Igor lo acompañaran. Al contrario, los soviéticos le hicieron la vida imposible a su familia y utilizaron esa situación para mortificarlo durante el match con Karpov.

Ese encuentro tuvo de todo. La delegación soviética llegó a Baguío dispuesta a hacer “todo lo posible” para que Karpov retuviera el título. La comitiva se componía no sólo por grandes maestros analistas del campeón, sino también por un conocido médico y parapsicólogo, el famoso doctor Zoukhar, a quien sentaban en las primeras filas de la sala de juego para que hipnotizara con su penetrante mirada a Korchnoi.

Las protestas de Korchnoi fueron escuchadas y el doctor Vladimir Zoukhar debió sentarse unos asientos más atrás, lejos de su vista. Pero el parapsicólogo le pasó la “técnica” a Karpov, quien comenzó a mirar fijamente a Korchnoi cuando era su turno de jugar. Como remedio, Víctor Lvovich se compró unos lentes espejados para contrarrestar la “temible visión karpoviana”.

Además, los organizadores tuvieron que poner un panel de madera bajo la mesa de juego, para evitar que los contendientes se dieran patadas, como se quejó Karpov ante el árbitro del encuentro, el alemán Lothar Schmid. En fútbol, le habría valido una amarilla a Korchnoi.

La cosa no terminó ahí. Para contrarrestar las técnicas parapsicológicas, el retador logró la ayuda de una pareja de yoguies, Didi y Dada, de la Escuela Ananda Marga, quienes no sólo lo asistieron con ejercicios de relajación, sino que se sentaban cerca del doctor Zoukhar para neutralizar sus conjuros.

“YOGURT ENCRIPTADO”

La guerra de nervios se amplificó cuando Korchnoi realizó una nueva protesta: cada vez que promediaba la partida, la delegación soviética le alcanzaba un yogurt a Karpov. El retador sostenía que en esa inocente bebida los analistas le enviaban un mensaje al campeón sobre la estrategia que tenía que adoptar en la partida. Algo así como si el yogurt era de frambuesa, la consigna era: “atacá el flanco de rey”; y si en cambio era de frutilla, el mandato era: “¡guarda con ese caballo!”.

Todas estas cuestiones están reflejadas en numerosos libros, y en uno en especial: Antiajedrez, un tratado en el que Korchnoi cuenta con lujo de detalles la atmósfera y todas estas incidencias del match, incluso hasta la supuesta orden que tenía la KGB de asesinarlo en caso de ganar el match, la denuncia sobre la presencia de micrófonos ocultos en su habitación y la supuesta traición de su jefe de analistas, Raymond Keene, sospechado de pasar información confidencial a los soviéticos.

Mientras tanto, en el tablero la guerra era despiadada. En determinado momento, Karpov tomó la delantera y su puso 5 a 2 arriba. Vale señalar que al campeón le bastaba ganar una partida más para retener la corona. Pero sucedió el milagro. Korchnoi remontó y se puso 5 a 5.

AYUDA ARGENTINA

Argentina estuvo representada en este match nada menos que con el gran maestro Oscar Panno, una leyenda viviente de nuestro ajedrez. Panno fue convocado por Korchnoi para ser parte de su equipo de analistas.

Como cuenta Sergio Arguiñariz en su libro Panno Magistral, vida y ajedrez de un gran maestro: “Oscar cree que su designación obedecía a la valoración del desafiante sobre sus conocimientos teóricos y su manejo de los finales, esto último muy valioso para el análisis de las suspendidas”.

Oscar Panno y Juan Carlos Carranza.

El caso es que Panno recién se incorporó como asistente en plena duodécima partida. Llegó a Baguío acompañado por Miguel Najdorf, designados como enviados especiales de Clarín a Filipinas.

La crucial partida 31, en la que Korchnoi tenía la posibilidad de empatar el match, se había suspendido. Si bien los análisis otorgaban ventaja al retador, había muchas chances de que Karpov alcanzara el empate. Según Arguiñariz, Panno veía las partidas desde la sala de prensa, donde había tableros para reproducir la partida y además intercambiaba opiniones con los grandes maestros soviéticos. En ese momento, el maestro argentino se encontró con el excampeón mundial Mijail Tal, uno de los analistas de lujo de Karpov, y empezaron a intercambiar opiniones sobre la partida. En determinado momento, Panno le comentó a Tal que la jugada 57 del campeón no parecía la mejor y le mostró una variante alternativa. Tal se puso pálido y de inmediato intercambió palabras con Víctor Baturinsky, el jefe de la delegación soviética, quien exclamó: “¿Quién estaba a cargo del departamento cxd5?”.

Ver también

Tal le explicaría luego a Panno que los estudios de las partidas suspendidas se “departamentalizaban” y había encargados de distintos tramos de análisis, por lo que los encargados de “cxd5” omitieron la mejor jugada para Karpov que a la postre le costó la partida.

Estamos 5 a 5. Con un Korchnoi exultante y un Karpov, visiblemente abatido. De hecho, el campéon pidió los dos días de descanso que le quedaban para recuperar el ánimo. A partir de este momento, el match estaba tiro de quien ganase una partida.

Al retador le tocaba jugar con negras y fue todo un dilema escoger la variante adecuada contra la apertura de peón Rey de Karpov. Panno sugirió utilizar la Defensa Francesa, ya que Korchnoi no había perdido ningún juego con esta variante y psicológicamente podía meterle presión al campeón al tener que forzar el triunfo y arriesgarse a perderlo todo. Caso contrario, un empate le servía al retador para tener la chance de jugar con blancas la próxima partida y aspirar al triunfo. Cabe acotar que junto a un grupo de maestros cordobeses tuve el privilegio de escuchar esta historia del propio Panno, asado mediante, en una de sus visitas a Córdoba allá por 2014.

El caso es que Korchnoi y los otros analistas, desoyendo los consejos del argentino, se inclinaron por la Defensa Pirc. El retador quería sorprender al campeón con un “preparado casero” en la apertura y asestar el golpe definitivo. Conclusión, la jugada no consiguió el efecto deseado y Karpov se alzó con la victoria y con el título.

Acudiendo a la analogía futbolística del gol que se “comió” Rodrigo Palacio en la final con Alemania, en Brasil 2014, ¡Era por abajo Korchnoi!

Bonus track: El 18 de octubre pasado se cumplieron 42 años de la última partida del match entre Karpov y Korchnoi.

* Juan Carlos Carranza es periodista especializado en ajedrez.

--

>> Si estás de acuerdo con el periodismo crítico y comprometido, te invitamos a asociarte a ENREDACCIÓN, el sitio de noticias con información de Córdoba: INGRESÁ AQUÍ.

>> También podés comprar libros, información y cultura en La Tienda de ENREDACCIÓN.

Scroll To Top

Suscribite a nuestros newsletters

Recibí todos los días nuestras mejores noticias, análisis, historias e imágenes.

Ingresá al Formulario de suscripción