En su última muestra de opinión pública, el politólogo y consultor releva que la ex presidenta es la única que mejoró su imagen positiva, y a la par, un núcleo del 40 por ciento del electorado votará en sintonía con el gobierno nacional. "Es un voto ideologizado", afirma. Aquí algunas de sus miradas.

El presidente Mauricio Macri.

Córdoba afirma que de la información recabada sobresale “el impacto de la pobreza, que es tremendo. También el que produce el desempleo, que son las dos caras de un mismo problema”. En una conversación telefónica con ENREDACCIÓN dice que “en los meses anteriores estaba presente en mayor medida el problema de la educación, pero eso era un correlato del conflicto docente en la provincia de Buenos Aires.  Entiendo, que la preocupación de la gente por la pobreza produce una necesaria desventaja electoral al oficialismo”.

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Otro rasgo que destaca, es el voto ideológico. “Un 40,2% va a apoyar a candidatos que estén con el presidente (Mauricio) Macri o vinculados al gobierno. Pero al desagregar esa intención, se observa que apenas 7% son radicales, 8% son seguidores de Elisa Carrio, y casi 10% son del PRO. Pero el 60% de los que piensan apoyar a Macri lo hacen para que no vuelva la ex presidenta Cristina Fernández. Es decir, es un voto ideológico, que prescinde del desempeño de la economía y la gestión. La definición de ese apoyo puede resumirse en un ‘reconozco que estamos mal, pero podríamos haber estado peor’. El gobierno puede aferrarse a eso, en un escenario de adversidad en lo económico que, en la medida que no crezca demasiado, no pone en riesgo ese  40% con el que podría emerger de los comicios de octubre y que le va a permitir decir que ganamos en todo el país”.

También es llamativa “la negativización de los dirigentes políticos salvo Cristina. Es la traducción del crecimiento de la preocupación por la pobreza y la corrupción. Hay un impacto fuerte de descreimiento y cómo los argentinos vamos a las elecciones. Estamos siguiendo una agenda de temas que no es nuestra agenda, sino de la política. Por eso se está negativizando a la dirigencia política, que está con otra agenda. Hay una doble agenda: la de los medios y la política, por un lado, y lo que la gente quiere, por otro. Siempre que hay un divorcio de este tipo, el resultado es contrario a la política. De ahí que terminen imponiéndose candidatos empresariales y pierden valor los partidos. No es únicamente un fenómeno nacional”.

El politólogo Gustavo Córdoba. (Archivo).

Por último asegura que “los dirigentes, en lugar de entender las PASO como una oportunidad para hacer un maridaje con la gente, le  niegan a la sociedad ordenar los candidatos de los partidos y lo deciden puertas adentro, en una mesa. Lo que viene no es bueno. Que no se usen las PASO me da vergüenza como politólogo. Con la tecnología atravesándote de modo transversal en todos los ámbitos de la vida, como haces para decir que la gente no participe y cerras la participación y no dejas que la sociedad participe en un proceso de selección.  Es un sector ilustrado que decide y no es bueno, son los políticos los que no quieren. A mi criterio, son las últimas batallas de un régimen político que termina”.

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