La puesta en escena del Centro Cultural Kirchner sirvió para poner en palabras el país que Mauricio Macri quiere construir. Es lo que se llama el relato de una presidencia. Los gobernadores del peronismo y el empresariado nacional aparecen como sus aliados en el inicio de este nuevo ciclo.

El presidente Mauricio Macri en el centro. A su derecha (izquierda de la foto), los gobernadores. Foto: Presidencia de la Nación.
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El presidente expresó ayer las líneas centrales del relato que guiará su presidencia y por el que será recordado. Es un libreto neoliberal similar al que plantean los sectores de centro-derecha en el resto del mundo: austeridad, lucha contra la pobreza, apertura económica, sustentabilidad fiscal y ambiental, achicamiento del Estado, rebaja de la carga impositiva, leyes laborales flexibles y transparencia en los asuntos públicos. Como bien dijo el gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, habrá que ver “la letra chica”, pero el que se vio ayer, es el verdadero Mauricio Macri: la versión anterior había sido producto de la lucha política y electoral con la ex presidenta Cristina Fernández. Al derrotarla en la batalla de Buenos Aires, mudó de piel y muestra cuáles son el conjunto de sus ideas y planes. Podrá gustar o no, pero que lo haga es algo positivo para el sistema democrático, porque parte de ser una expresión genuina.

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Sin embargo, su planteo puede ser genuino, pero repite un viejo error de la derecha argentina: excluye al populismo y la izquierda de los acuerdos. La visión y los acuerdos apuntan a construir una Argentina liberal, que la historia y el movimiento popular han jaqueado en distintos momentos, en una puja irresuelta hasta el día de hoy por la hegemonía. No hay un solo modelo político y económico argentino, sin embargo el presidente consideró justamente eso: que hay sólo uno. Su principal debilidad es esa -más allá de los partidos o dirigentes que puedan expresar a ese otro pensamiento-, por lo que el acuerdo planteado se vuelve pequeño e inestable en el tiempo. Parece, por lo tanto, una puesta en escena.

El aparente elixir moderno con el que busca alejar el fantasma de las crisis económicas y sociales, que jaquearon a todas las repúblicas liberales que se intentaron levantar aquí, es el equilibrio fiscal -lo mismo que dijeron todos los presidentes anteriores a él que profesaban el credo liberal-. Si lo consiguiera, considera que el país podría domar sus dos problemas recurrentes: inflación y crisis del sector externo. Para ello, plantea contención del gasto público y por lo tanto, limitación del endeudamiento externo. Pero esa es otra limitación de la ortodoxia económica: en el país, la inflación es también producto de la puja distributiva, y la crisis del frente externo, en general, se produce cuando las masas aumentan su capacidad de consumo -en los ciclos populistas-. Por su lado, los ciclos de ortodoxia económica han fracasado, porque para evitar las crisis externas sólo intentaron contener la demanda, cuyo camino habitual ha sido la reducción de salarios y la persecución sindical. Pero este punto siempre ha desatado una alta conflictividad. Es decir, las recetas planteadas dependen de numerosos factores y la clave para la receta oficial pasa ahora por una reforma laboral que acote el poder de los sindicatos. Mientras que la búsqueda del equilibrio fiscal se asienta en una nueva reforma previsional que modifique el cálculo de háberes a la baja, entre otros objetivos. Se abre un interregno de previsible conflictividad.

La visión y los acuerdos apuntan a construir una Argentina liberal, que la historia y el movimiento popular han jaqueado en distintos momentos, en una puja irresuelta hasta el día de hoy por la hegemonía.

El presidente Macri exponiendo los consensos básicos. Foto: Presidencia de la Nación.

Macri pudo sentar a los gobernadores peronistas en la primera fila, lo que es un logro político porque divide el núcleo de una eventual oposición populista. También consiguió de ellos la foto que muchos querían en el álbum: que estén solos, sin Cristina entre sus filas. Es una jugada muy importante para el éxito de su proyecto, porque el justicialismo ha sido un eje vertebrador de las demandas populares en el país y si sus referencias de poder forman parte de las políticas dominantes, ese eje se difumina. Esa es la otra apuesta política de mediano plazo: que se conforme una oposición razonable -es decir, no populista- dentro del esquema de país neoliberal.

Juan Manuel Urtubey: “Fue una síntesis en tres ejes de lo que la Argentina necesita para crecer. (…) La agenda no puede no estar compartida por la abrumadora mayoría de los argentinos. Ahora bien, hay que ver los instrumentos, hay que ver cuáles son las leyes y de qué manera se quiere llegar a cada lugar y de qué forma podemos transitar el camino. Pero responsabilidad fiscal, bajar los impuestos, generar trabajo y mejorar la calidad institucional son tres ejes que naturalmente tienen que tener el consenso de todos”.

El gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey fue enfático en su apoyo al presidente: “Fue una síntesis en tres ejes de lo que la Argentina necesita para crecer. (…) La agenda no puede no estar compartida por la abrumadora mayoría de los argentinos. Ahora bien, hay que ver los instrumentos, hay que ver cuáles son las leyes y de qué manera se quiere llegar a cada lugar y de qué forma podemos transitar el camino. Pero responsabilidad fiscal, bajar los impuestos, generar trabajo y mejorar la calidad institucional son tres ejes que naturalmente tienen que tener el consenso de todos”. El salteño remarcó que “el problema del déficit fiscal en la medida en que no tenés forma de financiarlo está claro que no podés gastar más de lo que tenés, eso es básico”, destacó.

Palabras más, palabras menos es lo que dijo el cordobés Juan Schiaretti la semana pasada: “La voluntad de los gobernadores es participar en esta nueva etapa que se abre en el país, de ordenamiento socio-económico, para que la misma sea de crecimiento de la economía, de generación de empleo genuino, de reducción de la pobreza y de la inflación”. En ese sentido, había agregado que “creemos que esta etapa tiene que ser de mayor federalismo, con diálogo y búsqueda de consenso”.

De modo sintetico, el presidente planteó los siguientes diez grandes temas:

1) REFORMA TRIBUTARIA: Hoy la explicitará en detalle el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. “Hay que reducir la carga tributaria. Debemos diseñar el sistema de impuestos equitativos”, expresó Macri. La iniciativa será enviada el miércoles al Congreso. Éste es uno de los nudos de la negociación: según lo que se sabe, se propondrá gravar plazos fijos y los LEBACS, modificaciones en el porcentaje de ganancias que pagan las empresas a cambio de un compromiso de inversión, y se planteará a las provincias que lleven adelante una reducción gradual de Ingresos Brutos. El debate se producirá alrededor de cómo sustituir esa fuente de financiamiento.

2) EQUILIBRIO FISCAL. Macri planteó la necesidad de actuar con “responsabilidad fiscal” en todos los ámbitos de la administración del Estado, para profundizar el camino de reducción del déficit presupuestario. “No se puede gastar más que lo que se recauda”. Convocó a los gobernadores a “pensar soluciones duraderas” para lograr el “equilibrio fiscal en todos los niveles de gobierno” y “acercarnos lo más posible al superávit de las cuentas públicas. Esto, insisto, no es negociable. No es nuestro dinero el que nos toca administrar, es el dinero de todos los argentinos y debemos administrarlo con la mayor responsabilidad posible. Una parte central de la reforma será la definición de una nueva relación fiscal entre el gobierno nacional y las provincias”.

Macri en el CCK. Concurrieron 166 invitados del arco político, económico, sindical y judicial. Foto: Presidencia de la Nación.

3) FOMENTO DEL EMPLEO: “Creemos en el trabajo como eje del proyecto de vida de las personas. Necesitamos más y mejores trabajos para millones de argentinos. Entonces, avancemos hacia un esquema de reglas de juego que fomenten el empleo privado formal”, puntualizó el presidente.

4) REFORMA LABORAL: El mandatario llamó a terminar con la “industria del juicio”, a la que consideró como uno de los principales problemas para la generación de puestos de trabajo. Aseguró que se combatirá la “litigiosidad” en los juicios laborales y acusó a los abogados de haberse “convertido en una de las mafias laborales”. Reclamó a los gobernadores que las provincias adhieran a la nueva ley de ART. “La mafia de los juicios laborales es uno de los principales enemigos de la creación de trabajo en nuestro país”.

5) REFORMA PREVISIONAL: “Tenemos que iniciar una conversación adulta y honesta sobre nuestro sistema de jubilaciones y pensiones, (…) el sistema previsional argentino esconde serias inequidades y dificultades que lo vuelven insostenible”: “No debe haber jubilaciones de privilegio”, dijo. Luego ratificó que el sistema previsional “seguirá siendo público, universal y de reparto”.

6) COMBATE A LA INFLACIÓN: “Tenemos que seguir bajando la inflación y comprometernos a que la inflación nunca más sea un instrumento de la política. Necesitamos una moneda estable para que el crédito que volvió a aparecer sea más fuerte y sólido”.

Todos los focos apuntan al presidente. Foto: Presidencia de la Nación.

7) CALIDAD INSTITUCIONAL: “La administración pública debe iniciar un camino de transparencia e integridad para prevenir y castigar la corrupción, que debe ser intolerable, pues hay una sociedad que ya no admite la impunidad. (…) Hay que apuntar a la modernización del Estado, que sea abierto, íntegro, transparente, moderno y democrático”.

8) JERARQUIZAR EL EMPLEO PÚBLICO: Planteó reducir las plantas de empleados de los distintos poderes del Estado.

9) CONSENSO MULTISECTORAL: “No hay que tener miedo a la idea de la reforma, porque no se trata de ajustar sino de poner algo más de cada uno para desarrollar la Argentina, y a la vez donde cada uno ceda un poco, comenzando por los que más tienen”.

10) GREMIOS, OBRAS SOCIALES Y SALUD: “Queremos obras sociales fuertes y bien administradas para mejorar la calidad de vida y la atención a la salud de los trabajadores y sus familias. Para eso invitamos a dialogar a nuestra dirigencia sindical. En la Argentina hay 280 obras sociales, de las cuales solo 40 representan al 70% de los trabajadores y de sus familias. Esto quiere decir que hay 240 obras sociales que solo representan al 30% de los trabajadores. La sociedad argentina en su conjunto invierte mucho dinero en salud y a pesar de eso tenemos un sistema muy desigual”.

Un nuevo ciclo ha comenzado con todas las letras y ahora tiene su relato. Con el tiempo, se corresponderá con el surgimiento de variantes opositoras que respondan a ese discurso y ese modelo de país.

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