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En un país en el que no sobran dólares, el escenario particular que desembocó en el cepo macrista

En un país en el que no sobran dólares, el escenario particular que desembocó en el cepo macrista

El gobierno nacional eliminó el cepo cambiario en diciembre de 2015 y el presidente Mauricio Macri emitió un tuit el primero de marzo de 2016 que decía: "Levantamos el cepo y todas las restricciones cambiarias sin que ocurriese ninguna de las desgracias pronosticadas". Lamentablemente, casi cuatro años después, previa fuga de alrededor de 70 mil millones de dólares y un crecimiento de la deuda externa de 107 mil millones de la divisa estadounidense, el cepo ha vuelto.

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Por cierto, la propaganda oficial y los economistas del establishment argentino denostaron el cepo impuesto por el kirchnerismo y pasaron por alto en su discurso, la debilidad estructural de la economía argentina, esto es, que no produce suficientes dólares para satisfacer la demanda de todos los actores económicos.

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Entre tantas irresponsabilidades de gestión y de construcción política y económica, esta fue una más.

El cepo kirchnerista se instauró el 28 de octubre de 2011. El ministro de Economía era Amado Boudou y la presidenta era Cristina Fernández de Kirchner. Se lo impuso para evitar la presión del mercado sobre el dólar. Luego, a medida que la carencia de divisas se profundizaba, se fue endureciendo.

Ahora, el cepo llega de urgencia para evitar que la corrida cambiaria se convierta en una corrida bancaria y multiplique la crisis económica del país, con riesgo de transformarse en una crisis política, que podría obligar a una entrega anticipada del poder. El BCRA entregó 13 mil millones de dólares de sus reservas, pero no logró contener la corrida bancaria. Los especialistas señalan, que el país tiene alrededor de 15 mil millones de dólares más en sus reservas para hacer frente a la demanda de los mercados, lo cual explican las medidas tomadas este fin de semana.

Ahora, el cepo llega de urgencia para evitar que la corrida cambiaria se convierta en una corrida bancaria y multiplique la crisis económica del país, con riesgo de transformarse en una crisis política, que podría obligar a una entrega anticipada del poder.

Sin embargo, en diciembre de 2015, no sólo se levantó el cepo, sino que se permitió la libre entrada y salida de capitales del país. El resultado, ha sido la fenomenal fuga de divisas, que, junto con los intereses pagados a los acreedores, explica los 107 millones de nueva deuda contraída por el gobierno nacional. Como toda medida económica tiene beneficiarios y tiene perjudicados. Ninguna resolución económica es neutra o inocua en términos sociales y políticos.

Los argentinos quizá debiéramos empezar a comprender que no somos tan “ricos” como pensamos o creemos. Quizá debiéramos concurrir colectivamente al psicoanalista para tratar de elaborar una frustración como esta, que revuelca por el piso la idea subyacente de que somos un país poderoso. Si no lo hacemos, vamos a correr la misma suerte una y otra vez.

Alfredo Zaiat, en una columna que escribe en Página/12, considera que la dolarización de la economía argentina es una herencia de la dictadura cívico-militar de 1976. Dice que “durante la dictadura militar, el estallido de la tablita cambiaria previa desregulación total del mercado, (…) fue el comienzo de un proceso de dolarización destructiva de la economía argentina. Cuando aparece la pregunta de por qué existe tal nivel de dolarización en las transacciones comerciales y financieras y la fenomenal fuga de capitales, la respuesta se encuentra en esa política neoliberal extrema liderada por José Alfredo Martínez de Hoz”.

Lo cierto, es que el país tiene una importante fábrica de divisas, que es el sector agrario, pero que es absolutamente insuficiente para la demanda de dólares que requiere el funcionamiento del aparato productivo para las importaciones de insumos y bienes de capital, y para el consumo.

Macri ha provocado una nueva crisis con la política de restauración conservadora, que pone al país frente a una nueva encrucijada.

Un dato complementario, es la crítica que Alberto Fernández realizó al cepo cambiario de la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Habrá que ver cuál es la política cambiaria del candidato peronista frente a ese crudo escenario y la falla estructural de la economía nacional.

Algunos datos del escenario general:

Inflación: Luego del pico vivido en el 2018 donde había llegado al 47%, en los últimos meses había comenzado a disminuir. El salto del dólar ya produjo un incremento de precios importante que seguirá afectando en los próximos meses y hoy se proyecta un 50% de inflación para el año 2019.

Actividad: El piso parece no llegar nunca, sobre todo en la industria, otra vez empresas debieron suspender las ventas porque la inestabilidad cambiaria le impide poner precios a sus productos.

Ver también

Dólar: La devaluación de agosto llegó a 38% (cerró a 62,02 pesos el viernes 30 de agosto).

Reservas: Durante el mes de agosto, la caída fue de u$s 13.801 millones. Un récord. Las reservas totales del BCRA son de 56.953 millones de dólares, pero los especialistas estiman que las reservas netas no superan los 15 mil millones de dólares.

Tasa de política monetaria: 83,264%, máximo absoluto de esta gestión

Deuda: Reprogramación en letras para empresas y personas que hayan invertido luego del 31/7. Proyecto para “reperfilar” los bonos de corto, mediano y largo plazo.

Acciones: Caída de 57% del índice Merval medido en dólares

Bonos: Bajas del 55%.

Riesgo País: El viernes llegó a 2532 puntos.

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