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Denuncian que desde 1990 la superficie cultivada aumentó un 60% y el uso de agrotóxicos un 1000%

Denuncian que desde 1990 la superficie cultivada aumentó un 60% y el uso de agrotóxicos un 1000%

“En 1990 se aplicaron 38 millones de litros de agrotóxicos y en 2018 se consumieron 525 millones de litros. En esta época aumentó la superficie cultivada un 60% (de 20 millones de hectáreas a 32 millones de hectáreas), pero el aumento del consumo de agrotóxicos es mayor al 1000%”, denuncia un grupo de organizaciones sociales, ambientales, sindicales y públicas de nuestro país que propugnan un plan de reducción del uso de agrotóxicos en la agricultura. Señalan que esta práctica tiene su razón en la resistencia de las plagas a los productos químicos.

VER Proponen un plan nacional para reducir el uso de agrotóxicos en la agricultura.

Enredacción-Te contamos

“Los agroquímicos se utilizan en la producción agrícola para tratar de combatir plantas que crezcan entre las cultivadas (herbicidas) y exterminar a insectos u hongos que atacan al cultivo (insecticidas y fungicidas)”, explican en los fundamentos del plan que dieron a conocer.

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Precisan que “estos agroquímicos se caracterizan por ser venenos, todos están diseñados para matar seres vivos y tienen efectos demostrados sobre las células humanas. Muchos ya están clasificados como cancerígenos por la OMS y ejercen disrupción hormonal e inmunológica, generan trastornos reproductivos, trastornos del desarrollo intelectual en los niños y síntomas de irritación aguda, son agrotóxicos y deben hacerse todos los esfuerzos para disminuir el contacto con las personas”.

Las organizaciones que proponen el Plan Nacional de Reducción del Uso de Agrotóxicos son las siguientes: Red Universitaria de Ambiente y Salud / Médicos de Pueblos Fumigados; FESPROSA (Federación Sindical de Profesionales de la Salud); Red Federal de Docentes por la Vida; RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología); Coordinadora por una vida sin agrotóxicos de Entre Ríos, BASTA ES BASTA; Multisectorial Paren de Fumigarnos Santa Fe; Red de Salud Popular Dr. Ramon Carrillo, Chaco; CALISA (Cátedra libre de Soberanía Alimentaria), Escuela de Nutrición. Universidad de Buenos Aires; Madres de Barrios Fumigados de Pergamino; Colectivo Andrés Carrasco; ONG Equistica de Rosario; Grupo Ambiental Conciencia Agroecológica de 9 de Julio. Buenos Aires; y Museo del Hambre, Ciudad Autónoma Buenos Aires.

El problema central que motoriza la iniciativa es que “en los últimos 30 años la cantidad de litros de agrotóxicos que se aplican en todo el país a aumentando sin cesar”.

Una de las marcas con las que se comercializa el glifosato.

Según datos de las Cámaras de empresas de agrotóxicos, “en 1990 se aplicaron 38 millones de litros y en 2018 se consumieron 525 millones de litros. En esta época aumentó la superficie cultivada en poco más de 50% (de 20 millones de hectáreas (ha.) a 32 millones de ha.), pero el aumento del consumo de agrotóxicos es mayor al 1000%, y esto se debe a que este modelo de producción es dependiente de los químicos, porque tanto las plantas como los insectos y los hongos se adaptan lentamente a los agrotóxicos con los que los atacan y al cabo de pocos años se vuelven resistentes, ya no sufren daño ante su fumigación y en esa situación la respuesta del modelo es aumentar la dosis del agrotóxicos y/o mezclarlo con otras moléculas similares”.

Describen que “en 1996, cuando se comenzó a cultivar soja se aplicaban 3 litros de glifosato por ha., y ahora para lograr el mismo efecto están fumigando con 10 u 12 litros por ha. mezclado con 2 litros de 2.4D por año y otros herbicidas. Este aumento continuo del consumo de agrotóxicos beneficia indudablemente a las empresas multinacionales de pesticidas que cada año facturan más y se convierten en actores esenciales de este modelo”.

Advierten que “el problema, es que esta enorme cantidad de agrotóxicos se acumulan en nuestro ambiente, y son moléculas que persisten activas por mucho tiempo. El glifosato dura más de 60 días activo y lo recogemos del agua de lluvia (es decir que estaba en el aire atmosférico) y de todos los ríos de la zona centro y norte del país”.

VER: El río pampeano más contaminado con plaguicidas está en Córdoba.

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El INTA recogió glifosato “del agua de napas subterráneas en Pergamino y contamina el agua de la red de agua potable, y esta contaminación crece año a año”.

Detallan que “al saturarse el ambiente con estos productos el tiempo de degradación se hace más lento ya que por ejemplo el glifosato lo degradan la acción de bacterias del suelo a las que previamente exterminó y a las que quedan les surge una ardua tarea”.

A partir de ello, precisan que “la contaminación del ambiente pone en contacto directo a la población de esos lugares con los agrotóxicos, es decir que las personas están expuestas a los agrotóxicos y en riesgo de que estos afecten su salud. A nivel nacional la carga de exposición a agrotóxicos es de 11,9 litros por persona y por año, pero es mucho mayor para aquellos que viven en las zonas agrícolas, en la zona sojera la exposición de los habitantes de pueblos como Monte Maíz es de 121 litros por persona para todos los agrotóxicos y de 80 litros para el glifosato”.

VER Murió Fabián Tomasi, una víctima de la Fuerza Aérea Sojera y el agro-negocio.

Concluyen que “el riesgo de estas poblaciones de sufrir canceres, malformaciones congénitas, muerte al nacer, abortos espontáneos, hipertensión del embarazo, hipotiroidismo, asma, TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad),  trastornos  del espectro autista, y bajo rendimiento escolar en los niños;  enfermedades neurológicas degenerativas  como Alzheimer,  Parkinson, Esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, en adultos;  depresión es varias veces mayor que en la población en general y se verifica en los estudios realizados por la ciencia digna”.

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