Lunes 26 de Octubre de 2020

Denuncian al jefe del Servicio Penitenciario de Córdoba por hostigamiento laboral y violencia de género

“Siento que por el capricho de una persona se me truncó todo. Fueron casi 10 años de padecer para poder darle comida, obra social y educación a mi hijo. Un día dije, no puedo más, no puedo denigrarme más. Por mí y por otras mujeres como yo, que trabajan en el Servicio Penitenciario, para que no tengan que padecer así”. N.D.F llora mientras cuenta sobre la decisión de denunciar al jefe del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC), Juan María Bouvier, por “hostigamiento laboral y violencia de género”.

N.D.F son las siglas del nombre y apellido de la víctima. En este artículo se la menciona de ese modo para preservar la identidad de sus hijos.

Enredacción Socios

“La violencia laboral es una de las formas de abuso de poder que se presenta de manera sistemática, y que tiene por finalidad excluir o someter al otro/a. Según lo establece la resolución M.T.E.Y.S.S. N° 05/07, violencia laboral, es toda acción, omisión o comportamiento, destinado a provocar directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral, a un trabajador o trabajadora, sea como amenaza o acción consumada. (…) La misma, incluye violencia de género, acoso psicológico, moral y sexual en el trabajo, y puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango, o inferiores”, señala Carlos Cafure, abogado especialista en esta temática.

VER Juan María Bouvier: El obediente que siempre cayó parado.

VER "El Caña" Heredia: El hombre que logró sembrar miedo dentro de la jefatura.

VER ¿Qué es la Violencia Laboral?

Manula

Esta mujer tiene 40 años y es madre de dos hijos. Oficial del SPC, segunda calificación de su promoción, con una amplia formación y capacitación, comenzó a sufrir violencia laboral y de género cuando se separó de José Gustavo "El Caña" Heredia, en abril de 2010.

Heredia fue subjefe del SPC hasta diciembre de 2019 y es amigo personal de Bouvier, según la denuncia judicial presentada ante el Juzgado de Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar de 3° Nominación, a cargo de la jueza Laila Córdoba.

Vive en un ajustado departamento, construido encima de la casa de sus padres, junto con su nueva pareja y sus hijos. Desde el 17 de marzo de 2019 que está con carpeta médica, primero, y psiquiátrica, luego. Ese día, una interna del penal de mujeres de Bouwer, de aproximadamente 125 kilos de peso, la atacó y la tomó del cuello. “Sentí que me asfixiaba, no podía más, pensaba en mis hijos y sentía la sensación de que no podía aguantar más”. Entre cinco compañeras intentaron separarla de su agresora, pero no pudieron. Un efectivo del SPC fue el que finalmente pudo lograrlo, “tacleando” a la mujer. No ha podido regresar a su trabajo. “Siento miedo, tengo mucha angustia todavía. Cuando la ART –la Administradora de Riesgos del Trabajo- me dio el alta, el año pasado (el 4 de mayo), no pude volver. Recuerdo que vino mi mamá para quedarse a cuidar a los chicos, me levanté, me bañé, me empecé a cambiar, me puse los borceguíes, y al final, la camisa. Mientras me iba abrochando los botones, sentía que me faltaba el aire. Me agarró un ataque, me arranqué la camisa. No me acuerdo de nada. Mi mamá me cuenta. Cuando volví a tomar conciencia, estaba tirada en el piso, agarrada de las piernas de ella”.

Me agarró un ataque, me arranqué la camisa. Yo no me acuerdo de nada. Mi mamá me cuenta. Cuando volví a tomar conciencia, estaba tirada en el piso, agarrada de las piernas de ella”.

El psiquiatra que la atiende, escribió sobre el episodio: “(…) Reactivación sintomática de ansiedad y fobia, con elementos relacionados con su trabajo. Por ejemplo, el uniforme del Servicio Penitenciario. (…) Continúa con medicación”.

Con Heredia se conocieron en 2006 y convivieron hasta abril de 2010. Relata la mujer que sufrió violencia psicológica y “doméstica” durante esa relación. “Me maltrataba psicológicamente, tenía que soportar sus infidelidades. Me gritaba; me manejaba la tarjeta de débito; me decía que yo existía porque estaba con él; y sufría agresiones verbales de su parte, tanto en el trabajo como en mi casa. Por eso, a fines de 2009, pedí el traslado desde Río Cuarto, donde prestábamos servicio los dos, a Córdoba”.

¿Y qué sucedió? ¿No te lo dieron?

Se me negó el traslado. Don Padilla (el responsable de personal en ese momento), amigo de Heredia, cuando le conté, me dijo que ‘me aguantara, que ya van a volver a Córdoba y se va a arreglar todo’. Finalmente regresamos en enero de 2010 y me separé en abril de ese año. Cuando fui a la seccional policial a hacer la exposición de que me separaba de hecho y que cambiaba de domicilio, que me iba a vivir a la casa de mis padres, el policía que atendía, cuando supo que mi pareja era un jefe penitenciario, no me quería tomar la exposición.

Ahora, tanto Bouvier como Heredia, tienen restricción de acercamiento con N.D.F de modo personal o por “interpósitas personas”. Y ella, con ellos.

Durante toda la conversación, N.D.F. llamará a cada uno de los jefes “varones” como “Don” y a continuación, su apellido. “Don” Bouvier, “Don” Padilla, “Don” Ruíz, Don…A las mujeres, en cambio, las mencionará por su nombre y apellido.

Es un largo camino de postergación el que recorrió esta mujer desde que se separó de Heredia. Sus compañeros de “promoción” tienen entre dos y tres grados más. Implica un perjuicio de 25 mil pesos mensuales. Al no estar en servicio, tampoco puede hacer adicionales, que representan hasta el 50 por ciento del sueldo. “Hacía guardias de 24 horas y adicionales de 12. El régimen era de 36 horas de trabajo por 36 horas de descanso. Pero en realidad, para entregar las guardias, tenías que esperar otras 3 o 4 horas más. Así que terminabas tu turno a las 6 de mañana y recién te ibas de Bouwer a las 10”.

La cárcel de mujeres, en Bouwer.

La denuncia judicial afirma:

“Que los hechos que narrare a continuación se produjeron con conocimiento e intervención en algunos casos de la Plana Mayor del Servicio Penitenciario de Córdoba en cabeza del Sr. Inspector General Juan María Bouvier”.

“Desde de mi ingreso a la institución hasta el 2010, mi desempeño laboral fue óptimo, mis calificaciones fueron muy buenas.-, a posteriori de la separación comencé a transitar por diferentes destinos sin justificación alguna de los movimientos todos los cuales era ordenados por el Sr. Juan María Bouvier, Jefe del Servicio Penitenciario de Córdoba y amigo personal del Sr. Heredia”.

Desde de mi ingreso a la institución hasta el 2010, mi desempeño laboral fue óptimo, mis calificaciones fueron muy buenas.-, a posteriori de la separación comencé a transitar por diferentes destinos sin justificación alguna de los movimientos todos los cuales era ordenados por el Sr. Juan María Bouvier, Jefe del Servicio Penitenciario de Córdoba y amigo personal del Sr. Heredia”.

“En aquellos tiempos (al momento de la separación) trabajaba como oficial Del Departamento Traslados del S.P.C. y por decisión de Bouvier me envían a la guardia interna del establecimiento penitenciario de mujeres EP 3 (Bouwer), donde comienzo a recibir presión implícita, es decir del denunciado por interpósita persona, por parte de la Oficial Gladys Genti. La persecución (consistía) en (tomarme los) tiempos de almuerzos, (las) horas de sueño, me sobrecargaba actividades, etc”.

“Luego me cambian de compañía por orden del denunciado y voy con la Sra. Silvina Zarate (con quien años anteriores habíamos compartido destino), al llegar a trabajar bajo su autoridad y ser “amiga” de los Sres. Bouvier y Heredia , su manejo conmigo fue hostil, echándome de menos y tratando siempre de buscarme la falta; hasta que se llega a agosto del 2011, donde la misma me efectúa un informe disciplinario por un supuesto comentario que habría efectuado a una oficial “amiga” sobre ella. (…) Informe que la oficial eleva a la superioridad del EP3 (jefa de seguridad Carolina Cuello, Subdirectora Alejandra VELARDEZ y Directora Claudia MERCADO) quienes con la venia correspondiente lo elevan al Director Gral. De Seguridad Carlos MARTINEZ y al Sr. Juan María Bouvier. Se me cita para entrevistarme con la Sra. Cuello y Velardez quienes me notifican de manera arbitraria, y que por decisión del Sr. Bouvier, me obligan a firmar la licencia anual (cuyo goce no puede ser obligatorio) y retirar “obligada” hasta tanto se esclareciera mi situación”.

“Cumplimento mi licencia, me hacen presentar de nuevo en EP3 (Penal de mujeres de Bouwer). Nuevamente, por orden de Juan María Bouvier, hostigándome laboralmente ordena un cambio de compañía, esta vez a la compañía de la oficial Laura Ruiz, quien tenía como Inspector a la Oficial María Contreras, intimas amigas de Zarate, quienes tenían directivas explicitas por parte del denunciado, de dejarme en un sector fija, sin contacto con el personal e internas. Situación que no puedo sobrellevar por malestar físico y me retiro de licencia médica (primera vez en 12 años de servicio), ejerciendo así el denunciado por interpósita persona, violencia laboral sobre mi persona”.

La lista continuará con la calificación de “inepto para el servicio” y un traslado, casi “de un día para otro” a la unidad penal de San Francisco. “Fui a hablar con Don Padilla por la situación que vivía y me dice: ‘Flaca, nunca te vi así, tan devastada, no sabía que era para tanto… Mirá, la única que te queda es irte al interior. Firmame la ´solicitud y te vas. La firmás en blanco y yo después hablo con el Jefe (por Don Bouvier). Es para Villa María, para que puedas viajar por tu nene, quedate tranquila’. A los tres días tuve que presentarme en San Francisco”. Cuenta que no tuvo tiempo de alquilar ni una pieza para vivir. Trabajaba lunes y martes, volvía el miércoles a Córdoba, y regresaba jueves y viernes a la ciudad de San Francisco. Dormía en la terminal, en la casa de una compañera de trabajo y en un depósito de la cárcel. “A los tres meses pude conseguir y pagar un adelanto por un monoambiente y al otro día me llama Don Padilla y comienza a gritarme, diciéndome que era una vergüenza que no tuviera donde dormir, que no podía ser tan inoperante. 'Aparte con un inepto no podes estar como jefa de judiciales. El jefe Bouvier ha sido benévolo con vos y ha considerado darte el pase a la EP5 de Villa María. Arreglátelas', me dijo y cortó el telefóno”.

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Su siguiente destino fue Villa María, adonde viajaba todos los días, en colectivo, desde Córdoba. Allí estuvo durante algunos meses como jefa de requisa y fue calificada con 9,10, pero al jefe del penal le pidieron que le bajaran la calificación. “No quieren que superes el 7,50. Sé que te tienen en la mira” me dijo Don Cortes, el jefe. Al final me puso 8,68. A los pocos meses llegó un oficial amigo de Bouvier, Don (Gustavo) Molina, que me dio como única tarea, abrir y cerrar la puerta de la cárcel. No podía hacer otra cosa”. El 6 de septiembre 2013, Bouvier ordenó el traslado de N.D.F a Córdoba.

Dice que en Bouwer recibió órdenes de arresto de manera arbitraria y presiones de distinto tipo. Tampoco tuvo ascensos similares a sus compañeros de promoción. Desde que egresó de la escuela de oficiales pasó 4 años con el rango de subadjutor; luego ascendió como Adjutor y permaneció 8 años en ese rango. Recién en 2017 volvió a ser ascendida a oficial Adjutor Principal (cuando un efectivo pasa 9 años sin ascensos, recibe la baja). Desde entonces permanece en ese cargo. Su último día de trabajo fue el del incidente, el 17 de marzo de 2019.

¿Alguien del SPC te llamó o se preocupó por tu situación luego del incidente?

Sólo una vez la directora de Asistencia Social. Luego nadie.

¿Querés volver a trabajar?

Sí, pero en otro lugar de la administración pública. Quise volver, pero no pude. Siento miedo.

¿Por qué ingresaste al Servicio Penitenciario?

Amo el uniforme. Tengo el orgullo de vivir en una familia que siente el orgullo de tener puesto un uniforme. Mi abuelo trabajó en la Fuerza Aérea y mi papá es jubilado de la Fuerza Aérea.

VER Una policía con obesidad denuncia a sus jefes por "mobbing" y discriminación por su condición de mujer.

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