Compartir es el motivo del encuentro entre Diego Marioni y Mariano Clavijo. Juntos formaron Compadres y se presentan mañana en Cocina de Culturas. Para adelantarnos al show hablamos con Clavijo.

Cuando un catamarqueño y un cordobés se cruzan, de tal junta puede surgir Compadres. Diego Marioni y Mariano Clavijo, ambos con amplio camino dentro en la música de raíz y de autor, decidieron abandonar la soledad del momento compositivo, para que reinen la amistad y las canciones.

El proyecto comenzó en 2015, y recién empieza a consolidarse, sin disco, pero con muchas fechas. Una de ellas, es este viernes 29 de septiembre en Cocina de Culturas. Ver Agenda.

Compadres es dos más dos. A la dupla principal la completan Gonzalo Bissón, en bajo, y Mauricio Pregot, violín y guitarra eléctrica del grupo, quien tuvo el papel del “insistidor” para que Marioni y Clavijo se unieran.

“El gran desafío es el de encontrarnos en la composición, ya teníamos la costumbre de ir mostrándonos las cosas que cada uno hacía. Esa intimidad es lograda desde el respeto y cariño, se dio esa confianza entre nosotros, es una cuestión mágica que no se encuentra a la vuelta de la esquina, encontrar un aparcero a la hora de la composición es importante”, le cuenta Clavijo a ENREDACCIÓN.  

Para la presentación de mañana está previsto un recorrido por “la geografía musical de Argentina, en sus distintos ritmos e instrumentaciones. También, van escuchar canciones nuevas y sobre todo, nos vamos a divertir, lo que le da cierta frescura al proyecto”, dice el guitarrista. Además de los amigos, está la familia y contarán con la participación de Ignacio Clavijo, sobrino de Mariano y trompetista, y Romina López, pareja de Diego y cantante. “En Córdoba hay una cosa de convidar, de invitar. Está bueno porque genera una cosa amable, descontracturada. Es como un sello”.

Otro de las características que encuentra dentro de la escena local es que “la pasión le gana a los obstáculos”. Según el músico, a nivel local la música popular goza de buena salud, aunque “hay cuestiones que no logran despegar, sobre todo en relación al rol del músico como trabajador, a pesar de la Ley de la Música y el Instituto Nacional de la Música, ese aspecto está pendiente.  Sumada a la ausencia de políticas públicas sostenidas en el tiempo y de impacto local real, en un circuito de trabajo, de venta de productos, de consolidación de la industria de la música local no industrial, se torna complicado, pero evidentemente no impide que sigamos haciendo”.

“El colero” uno de los temas de composición compartida.

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