Ya está lista la autopsia del joven de 22 años muerto durante un traslado penitenciario en el día más caluroso del año. Faltan estudios complementarios. Hoy se hará un peritaje sobre el móvil 120 que trasladó al muchacho. Fuentes penitenciarias advierten que se intentaron modificar pruebas en el vehículo. Familiares denuncian que fue brutalmente golpeado. La fiscalía se abstuvo de comisionar a policías de la Unidad Judicial 3 para que trabajen en el caso y confió la investigación a la División Delitos Complejos. Silencio de las autoridades.

Jonathan Centeno. Sólo pasó una noche detenido en Bouwer. Falleció al día siguiente durante un traslado, en el día más caluroso del año.
Municipalidad Río Cuarto-Gas

La investigación por la muerte de Jonathan Centeno a bordo de un móvil de Traslados del Servicio Penitenciario bajo condiciones de absoluta crueldad ya está dando pasos importantes con el fin de que se puedan determinar las responsabilidades. El caso es investigado por el fiscal Alfredo Villegas (Distrito 2, turno 5), cuya dependencia estuvo de turno durante la semana pasada.

Tal como lo reveló en exclusiva un informe de ENREDACCIÓN, Jonathan (22 años, trabajador de la construcción y padre de dos hijos) murió 5 de febrero en horario cercano al mediodía, en momentos en que era trasladado en un móvil del SPC, desde la cárcel de Bouwer hasta el edificio de Tribunales 2, lugar adonde nunca llegó.

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El ingreso de Jonathan Centeno a la cárcel de Bouwer se había dado el día domingo. Una fuente consultada para esta investigación señaló que “había llegado muy golpeado” y que se descompensó una vez cuando estaba en el Módulo MD1, donde pasó su única noche preso.

El muchacho fue llevado ese mismo domingo al servicio médico de la cárcel porque tenía dificultades para respirar. “Lo llevan al servicio médico y le aplican un Decadrón, para que se le abran los alveolos pulmonares, y así el tipo se recupera”, relató la fuente penitenciaria que colaboró con esta nota.

El muchacho fue llevado ese mismo domingo al servicio médico de la cárcel porque tenía dificultades para respirar. “Lo llevan al servicio médico y le aplican un Decadrón, para que se le abran los alveolos pulmonares, y así el tipo se recupera”, relató la fuente penitenciaria que colaboró con esta nota.

Pese a su estado crítico, se decidió cumplir con la citación que tenía el lunes por la mañana en Tribunales II, para que se lo sometiera a una pericia psiquiátrica. Probablemente si se lo dejaba en la cárcel quizás esta historia nunca hubiera sido escrita.

La mayoría de los traslados desde Bouwer se realizan en móviles como éste, cuya parte posterior es una caja metálica, con bancos del mismo material y grilletes para encadenar a los “pasajeros”. La ventilación es mínima y por lo general está cerrada.

VIAJE AL INFIERNO

Jonathan integraba el grupo de detenidos que partió esa mañana a bordo de un colectivo totalmente desprovisto de medidas de seguridad, en el que los internos viajan sin cinturón de seguridad, con ventilación casi nula, esposados y encadenados al suelo, medidas que violan normativas locales, nacionales e internacionales y que también van en contra de órdenes judiciales que expresamente lo prohíben.

El móvil 120 de Traslados, un colectivo Volkswagen del SPC, sólo alcanzó a recorrer siete kilómetros bajo el impiadoso sol de ese lunes de enero. A la altura de la estación de servicio YPF ubicada en Ruta 36 esquina Guatimozín, apenas se está ingresando a Córdoba, Jonathan ya colgaba de sus esposas, en la caja metálica posterior del vehículo.

La investigación es llevada adelante con extremo cuidado por parte de la fiscalía a cargo, a sabiendas que de por medio hay dos fuerzas de seguridad posiblemente involucradas: la Policía y el Servicio Penitenciario. Tal vez sea por eso que la Fiscalía se abstuvo de comisionar a policías de comisaría de la zona para llevar a cabo de la investigación, y en su lugar asignó a personal de Delitos Complejos.

Ese lunes fue el día más caluroso de todo el año, con una máxima que llegó a 38 grados, y una sensación térmica por encima de los 40. Según la información oficial, el muchacho sufrió una descompostura que le causó un paro cardíaco. No aclaraban las autoridades del Servicio Penitenciario que ello fue en medio del calor infernal que se genera dentro de un habitáculo cerrado de chapa y al rayo del sol, con temperaturas extremas que seguramente se magnificaron en el interior no ventilado del móvil.

La investigación es llevada adelante con extremo cuidado por parte de la fiscalía a cargo, a sabiendas que de por medio hay dos fuerzas de seguridad posiblemente involucradas: la Policía y el Servicio Penitenciario. Probablemente sea por eso que la fiscalía se abstuvo de comisionar a policías de comisaría de la zona para llevar a cabo de la investigación, y en su lugar asignó a personal de Delitos Complejos.

“Yona” había sido detenido por resistencia a la autoridad y violación de domicilio el sábado 3 de febrero después de las 9 de la noche, en cercanías de su domicilio en calle Capilla del Monte 6150 de barrio Comercial. Sólo dos horas antes había regresado de una larga jornada laboral en una obra de barrio Ituzaingó, ya que se dedicaba a la construcción.

Según los testimonios de los familiares y los vecinos, sumadas a las fotos del cuerpo que les entregaron luego de la autopsia, el muchacho tenía señales de haber sido brutalmente golpeado.

Esta semana ya estuvieron listos los resultados de la autopsia, que por el momento sólo confirman como causal de la muerte un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo eso no arroja toda la claridad necesaria para desentramar la causa, algo que llegará probablemente con los informes de toxicología y anatomopatología. “La autopsia no es concluyente”, reveló una fuente policial muy cercana a la investigación, señalando que la prueba de anatomopatología puede ser determinante.

Las marcas en muñecas y tobillo son testigos de las condiciones del traslado, en el día más caluroso del año, cuando el termómetro llegó a 38° y la sensación térmica superó los 40°.

CAMBIAR LAS PRUEBAS

Por otro carril pero bajo la misma investigación, también se han tomado diversos testimonios y se avanza sobre la reconstrucción del episodio. De hecho, para la jornada de hoy está previsto un peritaje sobre el móvil 120 de Traslados, el colectivo que terminaría siendo una trampa mortal para este muchacho.

Precisamente, el móvil 120 fue llevado ayer por la tarde al taller de chapa y pintura del SPC que funciona dentro de Bouwer. Lo conducía el oficial ayudante Lucchini quien arribaba con un pedido claro de parte del contador subalcaide Juan Esteban Gelos, director de Trabajo, Producción y Comercialización Penitenciaria: reemplazar los vidrios rotos que tenía en el compartimento donde viajaban los presos y realizar otros “acomodos”.

La intención parecía clara. “Llevar a cabo ese tipo de modificaciones no era otra cosa que alterar la prueba”, sostuvo una alta fuente penitenciaria con conocimiento del caso. Sí. En el día previo a un peritaje clave de la Justicia.

Hasta donde pudo relevar este medio, tales refacciones no pudieron ser realizadas (o al menos no se concretaron en Bouwer), más bien por la negativa del personal de taller, que hubiera quedado involucrado en un episodio delictivo. No obstante, han quedado registros del ingreso del móvil a las 17,30 de ayer en el libro de guardia del complejo carcelario, algo de por sí llamativo, teniendo en cuenta que era un vehículo bajo investigación judicial por un hecho de muerte.

“Llevar a cabo ese tipo de modificaciones no era otra cosa que alterar la prueba”, sostuvo una alta fuente penitenciaria con conocimiento del caso. Sí. En el día previo a un peritaje clave de la Justicia.

Por el momento, la investigación sigue avanzando y es probable que en los próximos días comience a cerrarse el círculo de responsabilidades en torno a los agentes del estado que debieron encargarse de la seguridad de Jonathan Centeno y terminaron –por acción o por omisión– arrebatándole la vida. Pero ello dependerá de cuando el fiscal de instrucción se anime a avanzar sobre esas responsabilidades institucionales.

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