La niña de 9 años le envió una carta pidiendo ayuda económica. El empleado municipal comenzó un chat en el que le ofreció un book de fotos “sexis” y hasta le propuso mirar cine condicionado juntos. Fue separado de su cargo.

Una de las pantallas del whatsapp de Pindo. (El Diario del Centro del País / Villa María)

Sergio Pindo, funcionario de la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad de Villa María y encargado del portal PJ Digital, quedó imputado por el delito de acoso sexual cibernético (grooming), luego de que un medio de esa localidad publicó los mensajes en los que sugiere encuentros íntimos a una niña de 9 años.

“Una pregunta… ¿No te molesta la diferencia de edad que tenemos? Porque a mí me encanta que seas tan nena”, dice uno de los tantos mensajes enviados por WhatsApp, en una conversación que duró días. También le propone “enseñarle” a hacer masajes terapéuticos y la invita a mirar juntos películas condicionadas. “Papi te cuidará, nena, si tu quieres”, escribió el hombre.

La conversación comenzó cuando la niña, acompañada de su madre adoptiva, envió una carta a varios referentes políticos y funcionarios solicitando ayuda económica. Uno de esos pedidos, fue receptado por Pindo, quien buscó establecer una conversación, utilizando como primer vía a Facebook: “Leí tu pedido. En realidad veo dos cosas: estás en problemas graves y estás sin cariño. Yo, obvio, puedo escucharte, me gustaría hacerlo en persona… y que te sirva para contar todo, descargarte y contar con mi apoyo en lo que pueda”.

La denuncia fue publicada el miércoles por el Diario del Centro del País. Ese mismo día, Pindo fue suspendido de su cargo en el municipio. La fiscal Silvia Maldonado tomó intervención de oficio y decidió convocar a la madre de la menor, para receptar declaración. “También se presentó de manera espontánea ese día el señor Pindo, acompañado de un abogado y entregó dos celulares”, explicó la fiscal a ENREDACCIÓN. Para la fiscal, el funcionario “sabía que estaba interactuando con una menor”. Por eso ayer decidió imputarlo con el artículo 306 in fine, que implica un grado de sospecha menor.

Otro de los diálogos de Pindo y la niña de 9 años. (El Diario del Centro del País / Villa María).

“La conversación se dio a través de las cuentas de Facebook de la madre y de su celular, aunque la niña siempre hizo mención a que era menor de edad”, explicó la fiscal.

En las conversaciones, la menor insistía con el pedido de ayuda para su familia. Pindo prometía conseguirle trabajo en “la Bolsa de Comercio de China”, al mismo tiempo que avanzaba con el acoso: “¿Te gusta ver pelis?”, preguntaba. “A mí me encanta comer en la cama jajaja. Peli chocolate y coco”, agregaba. La niña no respondía. “¿Puedo hacerte una pregunta intima? ¿qué parte de tu cuerpo es la más sensible? ¿Te gusta ver películas XXX? ¿Yo te dejo?”.

El hombre también propuso encontrarse en persona en la casa de su madre, una vivienda deshabitada. El viernes la fiscal ordenó allanar el domicilio particular de Pindo y esa vivienda a la que alude en los mensajes: “Si bien había entregado dos celulares, en su casa secuestramos dos más, una tablet, memorias, y varias cosas más que enviamos a peritaje”, agregó. Tal como señalaba en sus mensajes, la casa de su madre estaba deshabitada.

Antes de hacer la denuncia, la madre de la niña intervino en la conversación. Le aclaró que era la madre. El acusado, según dijo después en otros mensajes, confió en que la niña había borrado la conversación, tal como él le pedía. “Cuando seas vos, empezá escribiéndome un ‘papi’”, le sugería.

Ahora, la fiscal espera dar con el paradero de la menor. Luego de la denuncia, según declaró su madre adoptiva, fue enviada con “un familiar a Santa Fe”.

GROOMING

El grooming  es un delito que existe en el Código Penal Argentino desde noviembre de 2013, y establece penas de entre 6 meses y 4 años de cárcel al que “por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

La primera condena por este delito en Córdoba fue en diciembre pasado, contra Marcos Dávila, un carpintero de 36 años, quien fue enviado a pasar nueve años de prisión efectiva por los delitos de “coacción calificada, publicación de imágenes privadas y lesiones graves”. La sentencia atiende los daños psíquicos que le provocó a una jovencita de 14 años el acoso de Dávila, a través de su usuario falso “Brian Love”. Durante el juicio, el condenado aceptó los hechos y pidió perdón.

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