La sentencia será leída hoy por la Cámara 4° del Crimen. El fiscal pidió 6 años para él y 5 y medio para Jorge Navarro. No hay antecedentes de picadas en Córdoba capital con condenados a prisión efectiva.

Oscar “Sapito” Gómez durante una de las audiencias del juicio. Foto: Mariano Paiz.

Oscar “Sapito” Gómez, el presunto instigador del crimen de Agustín Balbo ocurrido durante un partido de Talleres y Belgrano, podría ser condenado hoy a seis años de prisión efectiva por las muertes de Enrique Díaz (15) y Agustín Balbo (14, hermano de Emanuel), atropellados durante una picada callejera en barrio Ampliación Ferreyra, el 25 de noviembre de 2012.

A partir de las 8 de hoy, Gómez y el otro acusado, Jorge “Nina” Navarro, tendrán la posibilidad de decir sus últimas palabras, antes de que los jueces de la Cámara 4° del Crimen pasen a deliberar su veredicto, que será leído al mediodía. Si los magistrados hacen caso al planteo del fiscal de Cámara, Marcelo Hidalgo, “Sapito” Gómez y Navarro sentaría un precedente en la historia penal de Córdoba: serán los primeros condenados a prisión efectiva por “conducción peligrosa” en la capital.

Hasta el momento, la única condena por un homicidio en el marco de una picada en Córdoba Capital, es decir agravado por “conducción peligrosa”, fue la del caso Mariana Ellena, la estudiante santafecina de 22 años atropellada por un menor en Chacabuco y Corrientes. Pero en ese caso, los condenados no cumplieron prisión efectiva: el conductor que la atropelló, Catriel B., era menor de 18 años, y su competidor recibió 2 años y 4 meses. La sentencia fue dictada el 10 de octubre de 2015 por la Cámara 4°, la misma que ahora tiene que resolver el caso de Ampliación Ferreyra.

El 2 de octubre de ese año la Cámara 5° condenó a prisión efectiva a los dos conductores que corría una “picada” entre Berrotarán y Los Cóndores, en 2008, y que provocaron un choque en el que murieron cuatro jóvenes y hubo cinco heridos. Fue la única vez que hubo condenas a prisión efectiva, aunque los responsables no irán a prisión hasta que la sentencia no quede firme.

En ninguno de los casos, el tribunal modificó la acusación de homicidio “culposo”, es decir que fue producto de la “imprudencia”.

¿Por qué “Sapito” Gómez podría ser el primero? El fiscal Marcelo Hidalgo solicitó cinco años y medio de prisión para Navarro, conductor del Golf rojo que atropelló la moto en la que iban los adolescentes y una pena mayor para “Sapito” porque huyó de la escena, a bordo de un Gol Verde. A diferencia de Navarro, nunca mostró arrepentimiento. A ambos les reprocha los delitos de coautores de “conducción peligrosa de un vehículo automotor en prueba de velocidad sin la debida autorización legal” y “homicidio culposo doblemente agravado por el número de víctimas y por la conducción peligrosa”.

Además de los años de pena, el fiscal pidió que se les imponga prisión preventiva a los dos acusados una vez que se dicte la condena, aunque esta no queda firme. Para eso invocó como jurisprudencia el caso “Camacho”; que supera al fallo “Loyo Freyre”, que sostenía que nadie puede estar preso sin condena firme. Sería la primera vez  que por una picada en Capital los acusados van a la cárcel. Aunque, cabe señalar, Gómez se encuentra detenido con preventiva por la muerte de Emanuel Balbo, causa que se encuentra en instrucción.

Hidalgo pidió además inhabilitación para conducir de ocho años para Gómez y de siete años y medio para Navarro, camionero de profesión.

EL CASO

Según el expediente instruido por el fiscal Víctor Chiapero, el 25 de noviembre de 2012, a la una y media de la madrugada, Javier Navarro, a bordo de un Golf color rojo, y Oscar Gómez, manejando un Gol verde, fueron vistos por varios testigos ingresar a barrio Ampliación Ferreyra por la calle Cipriano Perello, “asumiendo ambos un comportamiento riesgoso para las personas y bienes ajenos, toda vez que habían decidido realizar una competencia de velocidad con sus respectivos vehículos”.

En el juicio, varios testigos dijeron que las competencias de velocidad eran frecuentes entre los dos acusados. Chiapero sostiene que “de manera imprudente -aproximadamente a 108 kilómetros por hora- sobrepasándose uno a otro en forma sucesiva”, los autos llegaron hasta la manzana 3, siempre por calle Perello. Allí, el auto conducido por Javier Navarro impactó desde atrás la moto Appia 110 en la que circulaban, en igual sentido, las adolescentes que murieron como consecuencia de la colisión.

Gómez escapó a bordo de su auto y en la huída casi atropella a varios de los testigos que estaban en la vereda. Dejó su auto frente a la casa de su hermana. Luego declaró en tres oportunidades, que no participó de la carrera: “Venía por mi mano a buscar a mi señora y veo que el vehículo Golf pasa por su costado izquierdo y ve que a 100 o 150 metros se produce un accidente”. Dijo que no se detuvo porque no tenía documentos de su auto, y que le produjo tal “consternación” que fue a la casa de una de las víctimas a avisar, pero no los encontró.

Los testigos lo contradicen.

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