Su nueva novela "Regreso al Paraíso" ya está en las librerías. Conversamos con la escritora local que abrió camino a la literatura cordobesa y al género histórico-romántico que hoy lidera ventas.

La escritora, Reyna Carranza.
Municipalidad de Río Cuarto 3

A una parte de su última novela, Reyna Carranza la escribió en pijamas, porque dice que desde que se levanta se pone a escribir y, a veces,  no para hasta entrada la tarde. “Soy muy constante. Escritora a tiempo completo”, se define la autora cordobesa que sólo se reserva las horas previas a dormir para leer o ver alguna película.

Se trata de “Regreso al Paraíso”, una novela que presentó en la Feria del Libro en Buenos Aires, y también en Córdoba, el pasado 14 de junio. “Si tengo que resumir el libro en pocas palabras, elijo una frase del personaje: “Sólo lo fantástico tiene probabilidades de ser verdadero. Escribí la historia de un hombre que guarda un secreto terrible”, le cuenta a ENREDACCIÓN.

¿Por qué este acercamiento al realismo mágico?

Además del realismo mágico, tiene mucho que ver con el género maravilloso, se pinta una realidad palpable, donde se injerta otra realidad. La vestís de tantos detalles verosímiles que termina siendo tan real como la primera. Esa otra realidad, la que sumerge al lector en un mundo nuevo. Eso pretendía hacer con esta novela.

¿Cómo se te ocurrió  la historia?

Comencé a pensarla por toda la obra de Manuel Mujica Láinez, más que nada su libro Bomarzo. Siempre voy a Cruz Chica y visito la casona El Paraíso. Todo es un mundo mágico el que pintan sus novelas. Me apropié del personaje de Bomarzo, el Duque Orisini, un príncipe del Renacimiento, y lo traje con su pasado al siglo XXI, lo recreo, le otorgo otra vida sin desprenderlo de aquella, es decir jugar la atmosfera del pasado, con el misterio y con la magia. Y rodear todo eso de personajes inquietantes, extraños, atractivos, y también de otros malvados. Es un mosaico, tiene todo lo que tiene la literatura universal, se ve poder, amor, sexo, venganza. Fue un gran desafío, empecé y no paré, no quería hacer quedar mal a mi mentor, Mujica Láinez. Fue un riesgo y me divertí.

MARCANDO EL PASO

“Cada novela es una experiencia nueva y fantástica”, piensa Reyna que sumando la reciente, lleva nueve publicadas. Confiesa que todavía no tiene una nueva historia entre manos, porque antes de volver a embarcarse en un próximo libro prefiere descansar: “Cuando llega la parte de la presentación me estreso mucho, por mi costumbre y por mi oficio estoy acostumbrada a estar sola y tranquila. Si bien tengo mi vida social, no soy una ermitaña, sin embargo, en la etapa que un libro sale a la luz, me canso de la exposición pública. Tengo la necesidad de despegarme, no tener nada que hacer, que es una maravilla también. Pero de seguro que en un mes ya voy a estar con la otra novela”,  dice Reyna.

Portada de Regreso al Paraíso

¿Qué diferencias notas en tu modo de escribir entre el primero y el último libro?

Primero el normal crecimiento. A mí me encanta leer y estoy siempre adquiriendo nuevos conocimientos, más que todo lo que hay a disposición, empezando por Google. En ese sentido, hay un crecimiento notable. El estilo sigue siendo más o menos el mismo  que cuando escribí  la primera novela “Para ahogar un loco amor”, cuando tenía 23 años. En las otras ocho novelas no hay diferencias. Siempre he sido muy amante de la primera persona, por ahí hay capítulos en que paso a la tercera. Y, evidentemente, el oficio de por medio, te va puliendo la mano para escribir, se va perfeccionando, se va adquiriendo oficio.

¿Qué es escribir para vos?

Evidentemente, es todo. Es como una catarsis. A veces, estoy en reuniones de amigos y ellos cuentas sus problemas que le llevan años de terapia, y pienso que mi terapia es escribir. Me desnudo, vuelco todo, y después salgo liviana, como recién nacida.

¿Cómo es escribir en Córdoba?

En este aspecto tuve suerte. Arranque publicando en el 1984 “Cinco hombres”,  diez años después seguí con “Para ahogar un loco amor”, y ya no paré.  Me tocó en muchos aspectos abrir el juego, ser pionera, con Cristina Bajo desde ya, en un campo que todavía era virgen, estaba poco transitado. Córdoba siempre fue poeta, desde el 1600, cuando apareció Luis de Tejeda. La narrativa, empezó después de la dictadura. Tuvimos suerte, empecé a publicar, sin problemas, pero en la actualidad, a los escritores jóvenes les cuesta entrar al mercado. No es fácil. Esta corriente de la novela romántica, que ha llevado a mujeres a lanzarse a la escritura, con un género que consumen mujeres, resulta más fácil porque hay consumo. Pero en general no es fácil. Las editoriales les cobran la primera edición y depende de lo que venda seguirá ese nuevo escritor, es  un mercado complicado.

¿Qué lugar crees que ocupa la literatura hoy en la vida de la gente?

Hay opiniones encontradas sobre este tema: hay algunos que dicen que se lee  menos y otro que no. Yo pienso que se sigue leyendo. Si bien no es proporcional el aumento de lectura con el crecimiento de la población, tampoco hemos perdido lectores. A primera vista parece que no leyera nadie, pero las grandes librerías  tienen una clientela importante y siguen llenando mesas de novedades. He consultado en librerías cuántos libros entran y me confirmaron que alrededor de 40 por semana, más de 100 al mes, en general son Best seller, y la novela romántica se lleva los primeros lugares. Es decir, que no se terminan de conocer que ya vienen otros nuevos.  Con todo ese caudal que entra por semana, nadie tiene para consumir todo eso, y sin embargo venden, venden como pan caliente. Es increíble. Hay un público lector que sigue cultivando la costumbre.

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