Está acusado de asesinar desde atrás a un joven de 18 años durante un control. La investigación determinó que no hubo tiroteo, como adujo, y que incluso plantó pruebas falsas. Aun sigue a cargo de la Comisaría 7° de Alta Córdoba.

La comisaría 7° de Alta Córdoba de la que es jefe Walter Ferreyra. Imagen Google.
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A juzgar por los antecedentes, el comisario Walter René Ferreyra, actual jefe de la Comisaría 7° de barrio Alta Córdoba, es un hombre apreciado por sus superiores.

En 2014, era el jefe de los dos uniformados que balearon por la espalda a Fernando “Were” Pellico, en barrio los Cortaderos, uno de los casos de “gatillo fácil” más recordados. Luego de matarlo, los policías pidieron a un vecino una pistola para “plantarle” a la víctima y así fingir un tiroteo. Durante el juicio, el fiscal de Cámara, Hugo Almirón, pidió que Ferreyra sea investigado por encubrimiento en ese crimen. Y tenía razones: en 2012, Ferreyra asesinó de un disparo por la espalda a un joven de 18 años. Aunque en su defensa dijo que en realidad respondió a un tiroteo, en la causa hay pruebas que sostiene que la víctima no tenía arma y que el oficial, montó una escena.

El comisario siguió ascendiendo y fue trasladado al barrio de Alta Córdoba. Allí, el 10 de julio de este año se escapó de su comisaría un detenido de 25 años. Según fuentes de la misma comisaría, Ferreyra estaba de turno, pero no fue el sumariado. El hombre fue recapturado en una cancha de fútbol de la calle Armada argentina. El parte de novedades al que accedió este medio, dice: “Este sujeto se había evadido de la cría 7ma semanas atrás”.

Ayer, el Juzgado de Control N°4 elevó a juicio la causa por el “homicidio agravado” de Christopher Andrés Carreras, un chico de 18 años a quien literalmente fusiló desde atrás durante un control policial en barrio Villa Cornú Anexo, la noche del 5 de abril de 2012.

Pese a la grave acusación judicial, Ferreyra sigue en actividades y al frente de una de las comisarías más candentes. La titular del Tribunal de Conducta Policial, Ana María Becerra, evitó responder a las preguntas de este medio sobre la situación del jefe. Para el abogado querellante, Claudio Orosz, que Ferreyra siga en actividad responde a “la falta de gobierno civil de la fuerza y el encubrimiento institucional a la violencia que ejerce la fuerza de seguridad”.

“Que Ferreyra siga en actividad responde a la falta de gobierno civil de la fuerza y el encubrimiento institucional a la violencia que ejerce la fuerza de seguridad” (Claudio Orosz).

La causa por la que irá a juicio Ferreyra es arquetípica de los casos de violencia policial y tiene, tangencialmente, una relación con el caso Pellico. Todo comenzó con el robo de una motocicleta Gilera color negro. Tras una llamada del 101, Ferreyra, que por entonces era subcomisario, llegó a bordo de su patrullero hasta el lote 10 del barrio Villa Cornú Anexo, adónde unos cinco jóvenes se encontraban reunidos. Cuando el móvil llegó, todos se dispersaron, algunos corriendo y otros en moto.

“Durante la persecución -dice el expediente- el subcomisario Ferreyra, quien portaba legítimamente el arma reglamentaria, sin que mediara conducta ofensiva o agresión ilegítima proveniente de parte de Carreras o de otra u otras personas, efectuó tres disparos con el arma referida en dirección al cuerpo de Carreras, a una distancia no mayor a dos metros del cuerpo de la víctima y mientras éste conducía su moto vehículo inclinado hacia adelante”. Una de las balas atravesó desde atrás a Carreras quien siguió manejando poco más de una cuadra, hasta que cayó muerto.

En su defensa, el policía dijo que Carreras le disparó mientras manejaba. Por eso es que en un principio la fiscal Graciela Romero Díaz lo imputó por exceso en legítima defensa. Pero, como en el caso de Pellico, se trataba de una escena montada: Carreras recibió el disparo mortal en su omóplato izquierdo, según la autopsia, iba conduciendo con el cuerpo inclinado hacia adelante cuando la bala lo impactó. Por los restos de fulminante (un químico que suelta el arma al dispararse) y el halo de Fisch hallado en la ropa, “la distancia del disparo no pudo ser superior a dos metros”, dice la pericia.

Por los restos de fulminante (un químico que suelta el arma al dispararse) y el halo de Fisch hallado en la ropa, “la distancia del disparo no pudo ser superior a dos metros”, dice la pericia.

El revólver marca Pehuén calibre 22 que supuestamente usó la víctima fue encontrado “semienterrado” en el lugar dónde quedó el cuerpo. Ningún testigo lo vio disparar. Al menos dos personas dicen haber escuchado tiros de una misma pistola. Pero además, el revólver tenía “una falla mecánica” que impedía ser usado en doble acción”. La pericia deja claro que para ser disparado, se necesita que quien la porta use las dos manos, lo que hace imposible que el joven haya conducido la moto y disparado hacia atrás al mismo tiempo.

Ferreyra también mostró un orificio de bala en el guardabarros trasero del patrullero. La pericia balística realizada en el auto determinó que ese orificio fue hecho por “un arma de grueso calibre”, de manera que “queda descartada la posibilidad de que el impacto en el móvil policial haya sido producido por un revólver calibre 22”.

Para Orosz, es posible que el cuerpo de Carreras haya sido movido. Fue encontrado boca arriba y con los brazos en cruz. La pistola que presuntamente usó, apareció después

“Es posible que el tirador haya efectuado el disparo mortal desde el móvil policial o encontrándose de pie fuera del mismo. La boca del cañón debe haberse encontrado a una distancia máxima de 2 metros del cuerpo al momento en que se efectuó el disparo mortal. Es posible que Cristopher Carreras se encontrara conduciendo la motocicleta en una posición inclinado hacia adelante al momento de recibir el disparo de arma de fuego”, dice la causa. Según dos testigos, el policía se bajó del móvil, abrió las piernas, y disparó usando las dos manos.

Antes de llevar a juicio, la defensa del comisario tiene la posibilidad de recurrir la decisión. Cómo no existe riesgo procesal, Ferreyra sigue en libertad. Lo llamativo es que además siga en actividad.

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