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“La crisis es una manera de decir el caos”
Luis Felipe “Yuyo” Noé.

Las obras de Luis Felipe Noé parecen un caos. Al observarlas, cada una sostiene a otras obras en su interior entre detalles y miniaturas. Son como historias dentro de las historias, e incluso dan la sensación de ser infinitas y que saltarán del lienzo para encontrarse con otras de sus obras. Gran parte de su trabajo se encuentra en exposición en el Museo Emilio Caraffa en Noé. Mirada Prospectiva, donde invita a recorrerlo sin un orden cronológico.“Para no resaltar el pasado y poner elénfasis en el presente. Por ahora lo que me interesa es que estoy vivo y que se entienda para mí y los otros, que las distintas etapas de uno se entrecruzan”, le dice a ENREDACCIÓN rodeado por sus trabajos. La muestra inauguró en diciembre y puede visitarse hasta el 10 de marzo.

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A pesar de negarse a pensar la exhibición como una retrospectiva (“eso será la función de otro cuando me muera”), el artista  no tiene dilemas con el ayer, incluso disfruta de revisionarse a sí mismo: “Lo necesitó hacer, porque mi carrera es larga y quiero entender yo mis próximos pasos. Pero no todo el mundo tiene que hacerlo, no quiero generar normativas”, sostiene en un tono pausado. Por eso, le molestan las etiquetas que se generan sobre su nombre y su obra, en particular aquellas que lo atan a la década del ´60, cuando empezó a pintar y a escribir sobre sus preocupaciones estéticas. Levantando sus tupidas cejas blancas repetirá en varias ocasiones que es algo que lo enoja: “Hay gente que se agarra del pasado y te clasifica por etapas. Es decir, los libros de arte, argentinos y latinoamericanos, me parecen malos porque clasifican todo por generación y después se olvidan como si uno no existiese. Así uno murió en el momento de nacer”.

Entre sus planes tiene previsto publicar una versión actualizada de algunas publicaciones de años anteriores y otros libros, como por ejemplo, un diccionario de definiciones vinculadas a la vida.

Sintetiza estos sesenta años de producción con la palabra caos, que trata del concepto que ha motivado sus creaciones. La primera vez que lo utilizó fue en 1965 con su libro Antiestética, “cuando todavía no se utilizaba en el campo científico”, y por aquel entonces lo confundía con el desorden. Con el tiempo, fue comprendiendo que en realidad, el caos no es una categoría estática, como el orden/desorden, y que se trata de la vida misma. “He tratado de entender qué posibilidades da el caos en el mundo del arte. En un momento dejé de pintar, porque me parecía que en el plano del lienzo no podía abarcar el concepto. Entonces, empecé a irme a las instalaciones, pero era difícil porque era hacer para deshacer aquello que se producía. Era un límite que sentía”. De la misma manera que su arte, las indagaciones sobre este término se han ido transformando y hoy habla de estructuración del caos, no para ordenarlo sino para entender el lugar de cada uno en él. “En el campo artístico, los artistas que obedecen ordenes académicos, sí quieren ponerle orden al caos; los grandes artistas no quieren ponerle orden, sino entenderse, estructurar para ellos su función en el caos”, explica.

Noé expone en el Museo Caraffa, en la capital cordobesa.

También confiesa  que tiene ganas de editar un nuevo libro al cual llamaría “1+1 igual a uno. Diálogos subjetivos”, jugando a ser dos autores al mismo tiempo: Luis Felipe y “Yuyo”. Es que haber nacido un 26 de mayo de 1933 lo convierte en un geminiano de pura cepa, y riéndose de la supuesta doble personalidad detrás de este horóscopo, asegura que ha mantenido muchísimas conversaciones consigo mismo. “Es una de las razones por las que puedo manejar mi soledad. Yo no me siento solo, porque lo más importante es saber acompañarse a uno mismo, y he estado siempre en diálogo con otro tipo interior mío, le hablo y me hablo”. Cuenta que enviudó hace seis años y que sus dos hijos –Paula y Gaspar- viven en Europa. El varón es el reconocido cineasta radicado en Francia, quien entre otros títulos es director de la fuerte Irreversible y de una de las historias de 7 días en La Habana.

No me siento solo, porque lo más importante es saber acompañarse a uno mismo, y he estado siempre en diálogo con otro tipo interior mío, le hablo y me hablo.

Por otra parte, es dos hombres en uno. Le dicen “Yuyo” desde chico: “Una tía mía me decía yuyito y me fue quedando”, recuerda. Con este apodo se identifica más que con su propio nombre, porque le devuelven sus orígenes familiares y sus amistades de la infancia. “En Brasil por ejemplo, hay muchos Luis Felipe, es como Juan Carlos acá. Pero a mí me bautizaron así no por unidad, sino porque Luis se llamaba mi abuelo y nací el día de San Felipe. Es curioso que a mis cuarenta años la gente empezó a llamarme Felipe, que evidentemente suena más fuerte, pero no me sentía aludido porque no soy yo. Ahí decidí que me llamo Yuyo”.

La crisis es permanente, no es una etapa. Hay momentos en que se hace más evidente, más consciente, pero la crisis es una manera de decir el caos. La crisis se produce sabiendo que ciertas cosas están muriendo, otras naciendo y demás. Por eso es permanente.

¿Qué lugar ocupa  la palabra crisis en su búsqueda artística?

La crisis es permanente, no es una etapa. Hay momentos en que se hace más evidente, más consciente, pero la crisis es una manera de decir el caos. La crisis se produce sabiendo que ciertas cosas están muriendo, otras naciendo y demás. Por eso es permanente. Es decir, porque los sistemas de orden se deshacen y uno toma conciencia de la crisis cuando un falso concepto de orden se despide. La falsedad no consiste en su estructura intrínseca sino que se cree que es permanente.  Por ejemplo, el Imperio Romano es tomado como modelo de civilización pero ¿hoy qué queda? En este momento te puedo decir: ¿qué queda de la Iglesia Católica? Se está deshaciendo de una manera innegable. No es culpa del Papa, si no que se está evidenciado y él la quiere salvar, pero para hacerlo tiene que mostrarlo.

¿Las artes plásticas atraviesan una crisis en relación al público?

Depende. Una de las crisis en los años ’60 era que las artes plásticas estaban encerradas en galerías –instituciones que ya están muriendo- y en museos, pero también en el comercio del arte –que lejos de morirse se está agudizando-. Lo que está en crisis, es el objeto. La gente ahora está más acostumbrada a la televisión, a Internet, a todo eso. A pesar de todo, el objeto será un objeto económico, sin embargo es el objeto de tu espacio interior. Yo no sé hacer un programa de TV, lo único que sé, es pintar un cuadro o hacer propuestas. Ahí me cierro, pertenezco a otro tiempo, dentro de ese otro tiempo quiero ser joven.

dai.garciacueto@enredaccion.com.ar

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