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Escenario: el futuro de Schiaretti sin Lavagna y, probablemente, sin Sergio Massa

Domingo 15 de Septiembre de 2019

Escenario: el futuro de Schiaretti sin Lavagna y, probablemente, sin Sergio Massa

"La única verdad es la realidad" supo decir Juan Domingo Perón con meridiana contundencia. La realidad indica que Roberto Lavagna apuesta por constituir un frente con el Partido Socialista de Santa Fe, el Partido GEN de Margarita Stolbizer, un sector de la UCR que encabeza Ricardo Alfonsín, y eventualmente algún peronista sin destino en el armado mayor de la alianza entre el PJ, el cristinismo, los intendentes del conurbano y los sindicatos. También señala que es muy difícil que Sergio Massa se quede dentro del peronismo federal. Sólo un fracaso de las negociaciones con Alberto Fernández puede depositarlo allí como un último refugio. La lógica índica que la fuerza centrifuga de los vientos de la provincia de Buenos Aires lo llevan hacia ese frente peronista.

Enredacción-Te contamos

En el mundo del deporte sucede que las grandes figuras suelen definirse por su capacidad de resolver con genialidad ante la urgencia. La famosa improvisación. El gobernador cordobés, luego de 48 horas fatales en Buenos Aires, no pudo sacar "un conejo de la galera", y apenas grabó un video donde llama a Daniel Scioli y Marcelo Tinelli a que se sumen al espacio de Argentina Federal. Scioli hoy no mueve la aguja de las encuestas y el conductor de Show Match quiere una posición expectable en la marquesina, no un lugar de "extra". Otra vez: salvo que no quede nada de nada en la mesa del frente peronista, ninguno de los dos viajará hasta las sierras cordobesas.

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Quizá el error del gobernador cordobés haya sido querer extrapolar el contexto cordobés al nacional. En Córdoba, el poder está ordenado de arriba hacia abajo, no hay olas; mientras que en el país hay sectores económicos marginados del proceso de restauración neoliberal en marcha y expulsados de la dinámica de acumulación económica, por un lado; y grupos políticos que se valorizan diferencíándose, pero que carecen de un solo pensamiento suicida, por otro. La lógica de las cuatro paredes en la que se mueve la política y la economía de Córdoba es anticuada frente a la lógica país. No porque no haya resolución entre cuatro paredes, sino porque hay más jugadores dispuestos a actuar y con capacidad de daño político y económico. Es decir, no hay una sola habitación donde se resuelven los asuntos del poder.

Dentro de ese marco general, Lavagna aparece hoy como un representante de los sectores industriales expulsados por la politica macrista. Por ese motivo desconfía de cualquier acuerdo con "el gelatinoso" peronismo neoliberal o populista. Su papel en la elección es abrir una tercera vía, no asociada a ninguno de los dos polos. La economía requiere de actores propios en política. Macri no lo es de los industriales. CFK pese a los beneficios de muchos grupos ligados al consumo interno, tampoco.

Roberto Lavagna junto al diputado nacional Eduardo Bali Bucca, en Bolivar, el terruño de Marcelo Tinelli.

Un segundo error, probablemente sea haber creido que la representación de ese 50% del electorado que no quiere a Mauricio Macri o Cristina Fernández de Kirchner se puede lograr venciendo en una elección provincial. Está demostrado que no es suficiente. Los grupos sociales que no están convencidos de esos liderazgos buscan otro Macri u otra Cristina, no un intermediario. Sin un "ancho" que poner sobre la mesa, no hay posibilidades de vencer en el partido. Por eso, una cosa era José Manuel De la Sota y otra Schiaretti. El "Gallego" estaba a dispuesto a jugar, aunque se quedara "corto", como ocurrió en varios intentos. El "Gringo" es más calculador y se autoexcluyó de entrada.

Sin embargo, aquí hay otro factor: el estilo. Los dirigentes cordobeses aparecen como conservadores frente a los del resto del país. Hablan un lenguaje diferente. Sólo el ex intendente de Córdoba y ex senador nacional, Luis Juez, es reconocido en Buenos Aires, pero a partir de dos valores que aquí se le suelen infra-valorar: su humor cordobés y su lenguaje "anti-política" y denunciador. Schiaretti, es visto, al igual que en su momento De la Sota o incluso, Eduardo Angeloz, como demasiado acartonado, algo antiguo en el modelo dirigencial y social porteño.

Esa lectura incorrecta de la realidad es la que dejó ahora en posición incomoda. Lavagna lo trató de "operador" de Macri; y Massa supedita todo al famoso congreso del Frente Renovador de la provincia de Buenos Aires, el próximo 30 de mayo. Esto es, lo dejó en línea de espera. Una simple lectura de ese escenario revela, que los dirigentes massistas de la provincia de Buenos Aires no quieren perder lo que tienen en el territorio y están presionando a su jefe para que cierre con el frente peronista. Pragmatismo cien por ciento. Como toda batalla, su resultado se define en la lectura anticipada del escenario y las fuerzas rivales, y luego en los detalles. En este caso, los detalles son los costos de la negociación, en la que todos deben ceder algo. Massa es el único que tiene potencial de producir un daño político a la alianza peronista-kirchnerista y calmar ese peligro le costará muy caro políticamente a este sector. El poder es lo más parecido a una guerra y se sabe, que todo frente abierto siempre es peligroso, por lo que la velocidad de su cierre será un factor a tener en cuenta en el resultado final.

Sergio Massa, durante una inauguración en San Fernando, en el Gran Buenos Aires.

Pero como esto es Argentina, donde los golpes de efecto están a la orden del día, todo es posible y por, lo tanto, relativo lo que sucede hoy. El radicalismo, de la mano de su sector proto-oficialista intentará plantear este lunes la idea de un frente anti-K en una eventual segunda vuelta. El objetivo es poder reunir a Sergio Massa y Roberto Lavagna con Mauricio Macri en esa instancia. Tanto para disputar ese comicio, como para un eventual gobierno.

Semejante escenario es una especie de locura para el peronismo cordobés, que analizó con eficacia el mapa provincial, concretó los acuerdos necesarios para conseguir volumen electoral y tuvo una ayuda fundamental en la división de Cambiemos (que por acción u omisión jugó a favor del oficialismo provincial). Por lo tanto, una maniobra de estas proporciones es difícil de aventurar en cuanto a sus resultado locales. Una probabilidad, es que fracture al peronismo que hoy tiene una fuerte unidad para poder gobernar. Por eso, es improbable que siquiera se plantee, por más que "el amigo presidente" se lo pida "al amigo gobernador".

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Un plan intermedio sería que finalmente el Peronismo Federal pueda conformar una propuesta electoral con Massa dentro del armado. Si ello sucede no habría riesgo hacia adentro del PJ cordobés y tendría posibilidades de ratificar en Córdoba su fuerte incidencia electoral.

El problema si finalmente no hay lista del PJ Federal, es que esa situación obligaría al PJ provincial a poner en la cancha una lista propia sin candidato nacional, que se expone a una derrota fenomenal pocos meses después de haber triunfado con el 57% de los votos.

Aunque existe otra posibilidad, que el "cordobesismo", como en 2011, baje su lista nacional, deje en libertad de acción a los dirigentes del PJ, y ceda a medias su lugar al frente peronista-kirchnerista. Esta posibilidad es la que evalúan como más probable en el círculo rojo del presidente luego del desplante que sufrió Schiaretti la semana pasada. "No podemos pedirle que dinamite su fuerte", dijo una fuente con acceso a esas operaciones a ENREDACCIÓN.

Por lo pronto, ninguna de las jugadas está ya en manos del gobernador cordobés, salvo, por supuesto, las que sean para responder a los movimientos del resto de los actores. Dicho de otro modo, perdió incidencia en la escena nacional y con ello, pueden surgirle dificultades en el frente local. Todo, en menos de quince días. Bienvenido a Argentina.

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