El gobernador Juan Schiaretti eligió Canals en el sudeste provincial para empezar a darle vía libre a la candidatura del vicegobernador Martín Llaryora. No fue un anuncio formal, pero el dirigente de San Francisco encabezará la lista de diputados nacionales de Unión por Córdoba en octubre.

El vicegobernador Martín Llaryora.
Municipalidad de Río Cuarto 3

Juan Schiaretti eligió un pueblo del sudeste profundo para anunciar que su delfín será Martín Llaryora en las elecciones legislativas de octubre. Las declaraciones las hizo poco después de inaugurar una obra de gas: “Llaryora no sólo es el mejor candidato que puede tener Córdoba sino que sin duda va a ser el mejor parlamentario que Córdoba va a llevar este año”.

“Él (por Llaryora) seguramente encabezará la lista, en su momento se formalizará. Encarna la experiencia de un joven que ha sido exitoso en San Francisco y es un exitoso vicegobernador”, apuntó a continuación.

No lo dijo, pero en el PJ ya estaba decidido desde hace tiempo que la mujer del gobernador y secretaría de Equidad y Promoción del Empleo, Alejandra Vigo, sería la número 2 de la lista. A cara o cruz. Todo lo bueno y todo lo malo que arroje el comicio será de Schiaretti.

Sin embargo aún no fue definido el resto de la nómina de candidatos que será presentada el 24 de junio, cuando venza el plazo para presentar los nombres para las elecciones legislativas de 2017. Todos los operadores del peronismo señalan que habrá equilibrio entre los diferentes sectores. Olfatean que no será una elección fácil y están convencidos que hay que hacer jugar a todos los caciques territoriales.

“Me voy a poner la campaña al hombro, para que Unión por Córdoba gane en la provincia”, había dicho el gobernador en el Congreso del PJ, el sábado. Mientras tanto, de modo prolijo pero persistente, Llaryora fue apareciendo cada día en actividades oficiales, en un movimiento para elevar su imagen.

Llaryora tiene 44 años. La vieja guardia del partido nunca lo tomó demasiado en serio cuando una década atrás le llevó la contra al gobernador José Manuel De la Sota y se presentó como candidato a intendente en las elecciones de San Francisco, su ciudad. Terminó derrotando al radicalismo en uno de sus bastiones y por lo tanto registró que no había necesitado de la bendición de nadie para llegar.

No es un hombre de perfil alto, pero tiene carácter y ambiciones. Intenta superar el estigma de los dirigentes de todo el interior cordobés y algún día convertirse en gobernador de la provincia, aseguran quienes lo conocen bien. No es casual: Desde 1983 hay que tener domicilio en la capital para alcanzar ese lugar.

En 2011 cosechó casi el doble de votos que en 2007 y con el 52% de apoyo de sus vecinos, ratificó su gestión. Pero como intendente, además de administrar una ciudad que había tenidos fuertes problemas financieros y de gestión, rápidamente se proyectó al resto de la provincia. Siempre trabajó sobre cinco líneas: juventud, gestión, propuestas innovadoras, compromiso social y capacidad de diálogo. Sobre ese perfil salió a hacerse un lugar.

Ha sido hasta ahora el más exitoso de esa generación política dentro del peronismo y lo hizo sumando sus pasos a los de sus pares de toda la provincia y del resto del país, donde cosechó muchos amigos de casi todos los sectores internos. Por eso fundó y participó de la construcción de la agrupación provincial “El Peronismo que viene” y en poco tiempo, desde su poder territorial inicial, llegó más rápido que los demás al interior del gabinete provincial, el lugar dónde está el poder para intentar crecer. De la Sota lo convocó en diciembre de 2012 como ministro de Industria, Comercio, Minería y Desarrollo Tecnológico y no desaprovechó la oportunidad. Desde allí saltó casi sin que nadie se diera cuenta a la formula con Schiaretti en 2015.

De pensamiento socialcristiano, se podría decir que es un peronista clásico. Le gusta referenciarse en el discurso social del papa Francisco y no abreva en el peronismo liberal. “La brecha no es el discurso, es que cuatro de cada diez argentinos son pobres. Ese es el problema que tenemos y para eso tenemos que trabajar todos juntos como lo estamos haciendo”, aseguró hace algunos días en Villa María, ensayando una parte de lo que será su relato. También señaló que “incentivamos la radicación de inversiones, lo que pasa es que la macroeconomía no la maneja la provincia, la inflación no para, cada vez se vuelve más difícil llegar a fin de mes. Esperábamos otras medidas económicas de macroeconomía, que no están”. Y finalmente definió que “mientras tanto, nos habrán visto con un listado de programas sociales como nos pide nuestro Papa Francisco, teniendo un Estado presente, poniendo la mano solidaria sobre los que más lo necesitan y ese es el rol del Estado que entendemos, no el del rol neoliberal, sino presente”.

En cuanto a posibilidades, los encuestadores indican que parte por encima de los 20 puntos, en el mismo escalón que Héctor Baldassi de Cambiemos. Ahora resta saber si el mix entre la diferenciación light que propone Schiaretti con el gobierno nacional y el perfil que Llaryora cultivó todos estos años, serán suficientes para vencer. El PJ necesita conseguir un plus para evitar que la polarización que se producirá entre el presidente Mauricio Macri y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo fagocite.

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