Conocido como poeta -firmaba como Camilo Blajaquis-, hoy utiliza su verdadero nombre para sellar las películas con las que intenta traspasar las barreras que el mundo artístico le impone a los sectores más pobres de la sociedad. “Atenas” es su último trabajo.

El cineasta y director de “Atenas”, César González.

Sensaciones ambiguas son las que sintió César González (30) el día del estreno de su última película Atenas. Por un lado, estaba feliz por haber culminado con muchos años de trabajo y esfuerzo para realizarla; y por otro, cargaba con la amargura que le produjeron las adversidades que debió atravesar para rodarla.

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Al fin de cuentas tampoco me cambia mucho mi cotidianeidad haber estrenado una película. Me cuesta emocionarme demasiado cuando mi realidad más concreta está muy lejos de la supuesta comodidad de alguien que lanza un film”, le dice a ENREDACCIÓN.

Atenas llegó a algunas salas del país el pasado 7 de febrero y un mes después, sigue en cartel en el Cine Gaumont de Buenos Aires. Todavía no se la pudo ver en Córdoba, pero mientras tanto está disponible en la plataforma de streaming Cine.Ar.

Se trata de su quinto largometraje de ficción. Previamente rodó Diagnóstico Esperanza, ¿Qué puede un cuerpo?, Exomologesis y Lluvia de jaulas. Además, el documental Corte Rancho, y los cortometrajes Guachines y Truco. En todos sus proyectos la villa y su gente son los protagonistas. En su último trabajo, aborda la problemática de género: “Hay una necesidad genuina de que aparezcan este tipo de contenidos, de nuevas formas en cómo la mujer aparece en la pantalla. El país y la sociedad están pasando momentos muy tristes, de incertidumbre. En este tipo de contexto es cuando hace falta más del arte, que no sea indiferente”.

Una imagen de “Atenas”, su último film.

Empezó a filmar este largometraje en 2014 y su exhibición arrancó en 2017, recorriendo diferentes festivales de cine. Por ejemplo, ese año participó del Festival Radical de Bolivia  y el Festival de Cine y Derechos Humanos de Argentina; en 2018 llegó a España, a la Muestra “Cine Migrante”; y a Rosario, al Festival de Cine Latinoamericano.

Antes de dedicarse al cine, la poesía era su principal espacio creativo. La venganza del cordero atado fue el primer libro que editó en 2010 cuando recuperó la libertad, bajo el seudónimo Camilo Blajaquis y con poemas que había escrito estando preso. Patricio Montesano fue el profesor que lo alentó a escribir mientras cumplía una condena por secuestro extorsivo. Luego, siguieron dos publicaciones más: Crónica de una libertad condicional y Retórica al suspiro de queja. El nombre artístico que había elegido homenajeaba a Camilo Cienfuegos, el revolucionario cubano, y a Domingo Blajaquis, militante de Acción Revolucionaria Peronista asesinado en 1966 y que inspiró el libro de Rodolfo Walsh ¿Quién mato a Rosendo? Sigue escribiendo y asegura que el cine también es poesía.

Cuando agarró la cámara empezó a usar su propio nombre, sin embargo a su búsqueda artística no la puede explicar con palabras: “son sensaciones, elementos puramente interiores de uno”, comenta desde su casa en la villa Carlos Gardel (Morón-Buenos Aires). No sólo se pone en el rol de director, además es el guionista, edita, actúa y a veces filma.

También estudió filosofía en la UBA (Universidad de Buenos Aires), pero abandonó porque trabajar y costear el cursado le era imposibles, “no tenía una vieja que me banque, al contrario tenía que mantener a mi mamá. Además todo lo que me ensañaba la facultad podía encontrarlo en los libros y hacía una carrera de otra forma”. El amor por la lectura lo heredó de su abuela y esa pasión hizo que devorara los textos políticos y filosóficos que le traía Montesano.

¿Cuáles fueron las adversidades que se presentaron en el rodaje de Atenas?

Los que hacíamos esta peli éramos gente de la villa y el INCAA –obtuvo financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales – nos pedía cumplir con los mismos requisitos que le pide a una gran productora que tiene cómo financiarse. Me encontré con un mundo que funciona así, que no está pensado para que gente que nace en las clases económicamente más pobres, arriben al cine. No se pensó para que los villeros hagamos una película, a lo sumo podemos servir como decorado de otras producciones, pero no que nosotros seamos narradores de nuestra historia.

¿Por qué?

Porque el arte no escapa a cómo está organizado el mundo, atravesado por la cuestión de clase, por la cuestión racial, por el capitalismo. Es un dique que sirve para represa de las emociones humanas, pero ese tono es absoluto. En gran medida, el arte resulta inofensivo y le resulta muy familiar al mismo capitalismo contar con los artistas en su grupo de defensa.  Entonces todos se hacen los otarios con estos temas, se habla muy poco de que la principal determinación para ser artistas es contar con un buen capital inicial, se esconde, se disfraza, se edulcora a ese dato. Sin esa base económica casi no se puede crear, o creás pero no lográs transcendencia pública. Hay que tener mucha paciencia, ser muy ingenioso para penetrar y filtrarse en esa secta tan maciza.

¿Por qué el sistema no está pensado para que los villeros hagan cine?

Si un villero hace reggaetón se acepta, se hace norma. El tema es cuando haces algo considerado como superior. Al repasar los perfiles de piel, de rostro, de cualquier catálogo del arte del género que fuera, villeros no hay, pueblos originarios tampoco, y no es una casualidad. Es una cuestión de estructura, para hacer cierto tipo de arte tenés que ser clase media o alta.

¿Qué te dicen en el barrio de tus películas sabiendo que son los propios protagonistas?

Generalmente, los chicos cuando me cruzan me dicen: “¿cuándo me vas a llamar a mí, por qué lo elegís a él”.  Tener una manada de niños retándome, es conmovedor. Sé la realidad que están viviendo y muchos en su futuro terminarán presos o muertos, con suerte serán policías o albañiles. Me da cierta impotencia no poder hacer más. ¿Cuánto le cambia la vida una peli a alguien si uno no come películas? Me conmueve que tengan ganas de crear, que es lo que yo sentí cuando estuve cerca de la muerte.

¿Crees que el mundo va a cambiar?

Guardo la esperanza que estamos condenados a un mundo mejor, apesar de nosotros mismos. Si desparece la raza humana, para el planeta sería fabuloso, la naturaleza va a triunfar. Creo que la humanidad va a cambiar, si no, no existiría hoy esta entrevista. Aprendí a no esperar el gran cambio y disfrutar las pequeñas grandes transformaciones. Además, a aferrarme a las personas que piensan en sintonía con uno. En nuestro país es necesario involucrarse, poner el cuerpo para que las cosas cambien y no quedarse siempre en el lugar de la queja y la indignación.

El afiche de Atenas.

SINOPSIS DE ATENAS

¿Puede la voluntad aplastar toda sospecha antropológica?  ¿Puede el deseo solamente inventarse un camino? ¿Es posible fugarse del sótano del mundo? ¿Deja el hombre a la mujer soñar? ¿No es una pesadilla si además de mujer naciste pobre y recién salís de la cárcel?

Filmada en 2017, la película es protagonizada por Debora González, Nazarena Moreno, Marcelo Chávez, Mariano Alarcón, Nadia Rodríguez, Alan Garvey, Nazareno Alderete, Elías Zacovich, Adriel Zacovich y Mauro Avellaneda.

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