La CGT Córdoba rechazó este viernes la transformación en Sociedad Anónima y la posible privatización del Banco de la Nación Argentina (BNA) y de la Empresa Provincia de Energía de Córdoba (EPEC).
En un documento con la firma de Ilda Bustos (Gráficos), Federico Cortelletti (Judiciales) y Andrés Colazo (Jockey Club), co-secretarios generales de la CGT Córdoba, una de las centrales obreras de la Provincia rechaza el decreto 116/25 del gobierno nacional y exige su derogación.

Expresa luego que fue “firmado, entre gallos y medianoche, por el presidente (Javier) Milei que pretende convertir al Banco Nación Argentina en una Sociedad Anónima. El presidente se olvida o elige desestimar la realidad de que el Congreso de la Nación excluyó al BNA de esa posibilidad al tratar la Ley de Bases, que ellos mismos llevaron al recinto”.
Agrega que “mientras endeuda al país en el exterior y busca cerrar -a cualquier precio- un acuerdo con el FMI, el gobierno de Milei pretende privatizar el banco de bandera que permite financiar el desarrollo del país, atacando una vez más la soberanía y la independencia económica.

La central obrera ratificó su rechazo “a las políticas de ajuste nacionales y provinciales”, expresó “su total solidaridad con las y los trabajadores que están padeciendo suspensiones y despidos y con sus organizaciones gremiales”, y solicitó a diputados y senadores nacionales “la formación de comisión de contralor e investigación de la deuda externa que el gobierno nacional está haciendo crecer, imposibilitando en el corto, mediano y largo plazo nuestro desarrollo como país soberano”.
Denuncia también que “a poco más de un año de la asunción del gobierno nacional el pueblo argentino no para de recibir golpes. El consumo se ha desplomado, sufriéndolo el conjunto, pero más aún los sectores populares y empobrecidos. La caída es indisimulable hasta para los medios “amigos” o proclives al gobierno y su ideología neoliberal”.
Agrega que “el consumo interno de carne vacuna por habitante hasta octubre de 2024 se encontraba 11,2% por debajo del mismo periodo de 2023, siendo el peor nivel en 28 años; (…) la yerba mate, en el acumulado en los primeros 10 meses del año, se encontraba 9,2% por debajo del mismo período de 2023 y en el peor nivel desde 2017; (…) y los productos lácteos hasta octubre acumulaban una baja de 11,4% de consumo per cápita respecto al mismo período de 2023”.
Plantea la CGT Córdoba que “ese desplome del consumo se explica, claramente, por la reducción del poder de compra de los salarios que, a noviembre de 2024, era del 1,5 % promedio en el sector privado frente a noviembre de 2023. En tanto que, en el sector público (siempre en promedio), la pérdida era 16,1% y en el sector no registrado un 20,1%”.
Analiza que “el promedio de caída del conjunto de salarios del 9% es correlacionable con la caída del 11,9 % de ventas de supermercados, acumulado a noviembre del 2024 contra noviembre del 2023”.
Más adelante, indica que “el gobierno cabalga sobre su supuesto gran logro: “la baja de la inflación”. Es real, el promedio de precios se ha desacelerado. Pero ello merece algunas reflexiones. La primera, es que esa baja no implica una mejora para el pueblo, por lo que señalamos anteriormente: la caída generalizada del poder adquisitivo. En gran medida, también, porque el índice que se utiliza no pondera adecuadamente la incidencia en los salarios de los alquileres (desatados por las medidas de Milei y que ha puesto a los inquilinos a merced de la voracidad del mercado), de los servicios (que ya no cuentan con subsidios) y del transporte”.
Por último, afirma que “se hace evidente, entonces, que el sueño distópico de Milei de atrasar hacia la argentina de 1880, está un poco más cerca: se está produciendo una reprimarización de la economía, enfocada en la exportación de productos con poco o nulo valor agregado y el reemplazo de la manufactura argentina por la importación. De completarse el proceso, el resultado es de pesadilla. Ya que ese modelo no incluye el acceso a los derechos y la satisfacción de las necesidades básicas para las grandes mayorías. Legítimas aspiraciones populares que -no casualmente- fueron los motores del surgimiento de los dos grandes movimientos nacionales y populares del siglo 20: el Yrigoyenismo y el Peronismo. Del otro logro que se enorgullece el gobierno nacional, el pueblo tampoco tiene nada que festejar. El tan mentado superávit fiscal. Ya se ha explicado que está sustentado, principalmente, en lo que le sacan a nuestras jubiladas y jubilados, al resto de los asalariados, a las universidades públicas y a los mayores gastos de los hogares en energía. Todo para alimentar la espiral de endeudamiento, pago de intereses, imposibilidad de pago y nuevas tomas de deuda que culminan en Default, la marca registrada de los distintos procesos neoliberales que atravesó la Argentina”.
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