Se trata de pacientes de Tucumán y Catamarca atendidos por Brenda Chignoli, a quien la Policía le secuestró centenares de plantas de marihuana. Presentarán un recurso de amparo exigiendo que se respete su derecho a la salud.

La Policía secuestró 500 plantas de marihuana que se utilizaban con fines medicinales.

El secuestro por parte de la Policía de Córdoba de más de 500 plantas de marihuana usadas para fabricar aceite terapéutico, generó preocupación en pacientes que esperaban esa medicina en otras provincias. A raíz de esa situación, un grupo de 40 familias de Catamarca se presentarán este mediodía ante el juez federal de esa provincia, Ricardo Antonio Moreno, para solicitarle que interceda ante el Juzgado Federal N°2 de Córdoba con el fin de pedir que les entreguen las plantas secuestradas. Lo mismo hará otro grupo de más de 50 usuarios de la provincia de Tucumán. Sostienen que se está violando su derecho a la salud y a la libertad de los pacientes de elegir su propio tratamiento.

Los representa la abogada Andrea Morales, quien en diálogo con ENREDACIÓN explicó que “deberían tomarse medidas extraordinarias debido a la urgencia de algunos pacientes”. Un instrumento legal a utilizar podría ser un recurso de amparo.

Son casos de niños y adultos que tratan sus afecciones con aceites preparados por la cannabicultora y dosificadora, Brenda Chignoli, quien el miércoles sufrió el secuestro de las plantas y la detención de uno de sus hijos, en una quinta a las afueras de la ciudad de Córdoba.

Desde hace un año, el médico Emiliano Molas Anello se encarga de realizar el acompañamiento clínico de los tratamientos dirigidos por Chignoli en Catamarca. “Hay pacientes que cuentan con aceites para dos días y otros que ya se quedaron sin medicación. Si no se toman medidas urgentes, vamos a tener que cubrir esa carencia como sea, incluso con medicina tradicional”, explicó anoche a este medio.

El operativo policial comenzó en la siesta del miércoles y se extendió hasta el mediodía del jueves. Sin orden de allanamiento, se llevaron una importante cantidad de plantas, semillas, aceites y extractos. Además, fueron detenidas tres personas, entre ellas el hijo mayor de Brenda, Juliano Salvatore. Todos siguen tras las rejas en un sector de la cárcel de Bouwer en el que se aloja a internos sin antecedentes penales. El juez Federal Alejandro Sánchez Freytes aún no imputó a nadie. El operativo se realizó en el momento exacto en el que el Senado de la Nación aprobaba el uso medicinal del cannabis.

PACIENTES

“Queremos que nos devuelvan las flores; sin plantas, no hay aceite, y sin aceite, no hay salud para nuestros hijos”, explicó Ana Ferrari, tucumana, mamá de Lucas (18), paciente con autismo. “Contábamos con esas plantas para mantener el suministro de aceite. Nosotras todavía no sabemos cultivar, no es fácil controlar las cepas para tener medicina de buena calidad. Brenda es quien corre los riesgos por todos nosotros”.

Nancy Ávila es catamarqueña, madre de Magalí (14), paciente con síndrome de West que comenzó a utilizar cannabis hace nueve meses y logró bajar las convulsiones de 1.400 a 400 por día. “Hoy me desperté pensando en ir a comprar flores al mercado negro, no me importa caer presa, me importa la vida de mi hija”, aseguró. “No tenemos porqué andar disparando de un lado a otro, con el corazón en la boca por un remedio, es desesperante. Si yo tengo la planta, si Brenda la puede cultivar, por qué no podemos tener la medicina. Nosotros nos juntamos para ayudarnos, no para traficar”, agregó.

Para Nancy, no tener medicina es “no tener a Magalí. No verla reír, no verla cantar. Es volver a ver un ser que se babea, que no nos entiende, que no podemos manejar cada vez que convulsiona, porque mi hija es grandota y fuerte. Es muy duro volver atrás”.

Hace diez años, cuando tenía 16, a Melina Herrera le descubrieron un tumor en la base del cráneo. “Uso todo tipo de medicamentos. El hígado se le explotaba de tanto tomar remedios y los dolores no los podía controlar con nada”, contó Mónica, su madre, desde Catamarca. “Los médicos no sabían qué darle, así que me contacté con Brenda. Desde el día uno que mi hija probó el aceite, le cambió la vida”, explicó.

Las mujeres contaron que aún no aprendieron a cultivar, ya que los procesos de cuidado y control de las cepas son complejos. Agregaron que los costos del tratamiento cannábico son mucho menores que los de la medicina tradicional. “Los aceites no tienen un costo, nosotras ayudamos a Brenda con lo que podemos. El tratamiento no es caro, o gastaba mucho más en la medicación que le daba a Melina. La morfina es cara y los parches ni te cuento: cinco parchecitos salían 9 mil pesos y era imposible pagarlos”.

ZONA GRIS

Brenda Chignoli.

El miércoles, el Senado de la Nación aprobó el uso y la importación de los derivados de cannabis para uso medicinal. Pero la mayor crítica de las organizaciones a la ley es que no contempla la posibilidad del autocultivo. Es decir que el Estado sigue dejando en la ilegalidad a los usuarios que cultivan sus propias plantas. Muchos pagan con causas y cárcel –como Juliano Salvatori, el hijo mayor de Brenda– la búsqueda de una salida a los dolores que padecen.

Mientras siga vigente la ley nacional N° 23.737, la tenencia de semillas, el cultivo, inclusive la tenencia para consumo personal y el uso de todo tipo de productos derivados de la marihuana será reprimida. El miércoles, algunos senadores propusieron crear un registro de pacientes que sirva como “paraguas” para proteger de los allanamientos a los cultivadores.

Un proyecto similar fue presentado el año pasado en la Legislatura de Catamarca. Su autor es el diputado del Partido Intransigente Oscar Pfeiffer. “El proyecto fue creado para que la Policía no moleste a los que usaban aceite cannábico, mediante un registro con historia clínica realizado por el Ministerio de Salud. No hay muchos cultivadores en esta zona, pero el prejuicio y el miedo se extendía a los usuarios de aceites”, explicó Pfeiffer a este medio.

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