Claudia Cesaroni es criminóloga, presidenta y fundadora del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC), y miembro del colectivo Red Argentina No Baja. Plantea una mirada crítica y argumentada para oponerse al proyecto de baja de la edad de imputabilidad que propugna el gobierno. Las razones por las que no se debe criminalizar a los chicos de 14 años.

Claudia Cesaroni ha llevado su prédica en contra de la baja de la edad de imputabilidad a diversos puntos del país. Aquí, dando una conferencia en Río Negro. Foto: Gentileza Bariloche Al Margen.
Municipalidad de Río Cuarto 3
La Galatea

La baja de la edad de imputabilidad en discusión. Mientras el gobierno de Macri avanza con su intención de bajarla hasta los 14 años, un grupo de especialistas y militantes se organizaron en torno a la Red Argentina No Baja, con el objetivo de alertar sobre las consecuencias negativas que una decisión así traería. Claudia Cesaroni, abogada, criminóloga y militante de los DDHH, dialogó con ENREDACCIÓN abordando las diferentes facetas de esta problemática, y trazó un diagnóstico contundente: “Una ley así no logrará ningún beneficio práctico, pero en contrapartida, el encierro y la privación de la libertad causarán daños irreparables en esos chicos”.

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Parece un tema recurrente. Cada tanto, medios y poder político, envalentonados por algún hecho puntual, ponen en agenda el tema de bajar la edad de imputabilidad de los chicos. ¿Qué explicación le encontrás?

A mí me parece que en este caso forma parte de todo el programa punitivo que tiene este gobierno. Si nos vamos unos meses para atrás, veremos que parte de esto comenzó con el caso de Brian Aguinaco, en el cual primero se acusó a un pibe peruano de 15 años como autor del crimen. Y al final no era ese pibe, nada que ver. Lo señalaron, lo marcaron, el juez lo mandó de vuelta a Perú, y le arruinaron la vida a un pibe que no tenía nada que ver.

¿Qué nos dice ese caso?

Es un caso que hay que verlo en este contexto, como parte de una batería de medidas mediante las cuales el gobierno restringe los derechos, encarcela cada vez más gente, comienza a llenar las cárceles con la gente más humilde. Y para ir al origen, nos tenemos que remontar al primer mes del gobierno de Cambiemos, con el encarcelamiento ilegal de Milagro Sala. Todo esto es parte de un programa, que para colmo saben que cuenta con mucho consenso social.

Yo también comparto que tiene que haber una ley mejor que la dictadura, pero esa ley puede ser cambiada por un régimen penal juvenil sin que tengamos que cambiar la edad de punibilidad”

Pero este debate no se inició con el gobierno de Macri. Antes también hubo varios proyectos de ley, ¿es así?

Sí, es así. La vez anterior en que esto se discutió, logró la media sanción en el Senado, casi por unanimidad, cuando se votó la baja de la edad de punibilidad. En ese proyecto de consenso participaron desde Gerardo Morales hasta Vilma Ibarra, y hubo una sola senadora peronista, del FPV de Chaco, que no lo votó. El proyecto llegó a Diputados y por un voto no logró avanzar en la Comisión de Legislación Penal.

¿Cómo fue que no avanzó?

Porque las posiciones sobre este tema no son homogéneas. Hay un montón de detalles en los que no se pueden poner de acuerdo, básicamente porque al proyecto de baja se lo sostiene por argumentos “manoduristas” (más castigos y más penas) y argumentos garantistas (que pretenden salvaguardar las garantías de los adolescentes). Está claro que el actual gobierno lo va a vender así. Ya lo hemos escuchado a Germán Garavano diciendo que “no puede ser que todavía esté vigente una ley de la dictadura”, y entonces te quieren vender lo que supuestamente es “un régimen respetuoso de los derechos y garantías de los chicos de 14 años”. Yo también comparto que tiene que haber una ley mejor que la dictadura, pero esa ley puede ser cambiada por un régimen penal juvenil sin que tengamos que cambiar la edad de punibilidad.

Cesaroni participó la semana pasada en la 1ª Marcha de la Gorra en la CABA.

¿Por qué sería un error meter presos a chicos de 14 años?

Por varias cosas. Primero que nada, porque por más que te digan que las penas para los menores van a ser cortas, sabemos que no es así. Además no tiene ningún sentido práctico penar a estos chicos, no mueve el amperímetro dentro de las situaciones de violencia social. Los delitos graves cometidos por pibes de 14 años son insignificantes en cantidad, pero en contrapartida el encierro y la privación de la libertad causan daños irreparables en esos chicos.

Basta mirar con lo que pasa actualmente en los establecimientos de menores…

¡Claro! Ahí en Córdoba permanentemente tenemos denuncias y episodios que son consecuencia de las condiciones de vida que tienen los chicos encerrados en el Complejo Esperanza. Incluso estamos encerrando a pibes en edades no punibles que no deberían estar privados de su libertad. Y encima hay gente que usa ese argumento diciendo que entonces hay que “sincerar” una situación de encierro que ya se está dando en la práctica.

 Los delitos graves cometidos por pibes de 14 años son insignificantes en cantidad, pero en contrapartida el encierro y la privación de la libertad causan daños irreparables en esos chicos”

Además, quien dice 14 hoy, mañana podría decir 12…

Tal cual. Porque el número es simplemente algo arbitrario. Entonces si hoy dejamos que avancen sobre los derechos de nuestros chicos basándose en casos que son repetidos hasta el infinito por los medios de prensa para generar el impacto en la opinión pública, quizás mañana estemos otra vez discutiendo este mismo tema, pero diciendo que hay que bajar la edad a los 10 años. Y así sucesivamente.

Bien, pero entonces ¿cuál es la respuesta ante casos de chicos que cometen delitos?

La respuesta nuestra va ser siempre insistir en que hay muchas cosas para hacer por fuera del sistema penal. Que es un error pensar que sólo el sistema penal puede intervenir cuando hay un niño involucrado en una actitud delictiva. Pero además, en la inmensa mayoría de estos casos, son pibes que antes han padecido un severo incumplimiento de sus derechos por parte de los mayores o del mismo Estado. Por eso entendemos que más que en una cárcel, esos pibes tienen que estar en la escuela, o en algún lugar donde realmente alguien se ocupe de ellos. Acompañados para sacarlos de ese circuito de violencia. Reducirles la vulnerabilidad, ayudarlos a que salgan de esa situación. Y nada de eso se logra desde una cárcel.

“La vida como castigo”, uno de los libros de Claudia Cesaroni, en el cual se abordan las historias de menores condenados prisión perpetua en Argentina.

Hay chicos de esa edad son utilizados por las estructuras delictivas para hacer las tareas sucias. ¿Cómo se aborda esta cuestión?

Sí. Muchos te corren con el argumento de qué se hace con los pibes que matan. Y la verdad, pibes de 14 años que maten puede haber 10 casos en total en los últimos años. Es insignificante en el universo delictivo. Pero además, si el pibe va en cana, vos no estás resolviendo el problema; lo estás empeorando. Aunque prometan que las penas serán cortas –cosa que no creemos que será así–, preguntémonos de qué sirve meter en cana tres años a un chico de 14.

Todo eso está claro, pero la realidad marca que efectivamente hay chicos que delinquen…

Cuando nos damos con menores de 16 años que cometen un delito o están involucrados en situaciones delictivas, el abordaje lo deben hacer otras áreas del Estado, vinculadas con la protección de derechos. Tenemos la certeza de que si a tan corta edad se da un involucramiento en un hecho delictivo, no se trata de una decisión o una elección del chico, sino que tiene que ver con que están en una situación previa de vulneración de derechos.

Si el pibe va en cana, vos no estás resolviendo el problema; lo estás empeorando. Aunque prometan que las penas serán cortas –cosa que no creemos que será así–, preguntémonos de qué sirve meter en cana tres años a un chico de 14″

¿Y al argumento de los “garantistas”, que les responden?

Que las garantías ya las tienen. Todos tenemos garantías, como por ejemplo a no ser privados de nuestra libertad sin una condena. Ésas son garantías contempladas en el sistema penal, ¡y mirá si se están cumpliendo en Argentina! No funcionan para los adultos, no funciona para los poderosos cuando están caídos en desgracia, ¡mirá si van a funcionar con los pibes de las villas! Entonces es absolutamente falsa la pretensión de hacernos creer que con esto les damos garantías. Es falso argumentar que para que los chicos tengan garantías tienen que estar dentro del sistema penal.

En julio, a poco del inicio de la campaña para las PASO, los argentinos asistimos impávidos a un informe televisivo de PPT en el que se mostró “el caso” del Polaquito, un pibe de 11 años presentado como un gran delincuente. ¿Qué reflexión te merece en este caso?

Eso fue una construcción nefasta montada entre el municipio de Lanús, empezando por el intendente, el jefe de seguridad y Canal 13, buscando claramente volver a poner en el tapete la discusión de la baja de la imputabilidad. Y fue un hecho ilegal por donde se lo mire. Fijate: ese pibe ni quiera sería punible para el actual proyecto de ley del gobierno, que quiere ponerlo en 14 años. Pero más allá de eso, lo que se hizo con ese niño –plenamente vulnerable, él y su familia– entra dentro del relajamiento social ante la violación de los derechos humanos que se ven cotidianamente. Es parte de la irresponsabilidad y de la brutalidad a la que nos quieren acostumbrar. ¡Poner a un niño de 11 años en la tele vanagloriándose de sus supuestos actos delictivos! No los tomo en serio, ni a la mente más perversa se le ocurriría hacer algo así.

En este marco ¿cuál fue el argumento más insólito que escuchaste en favor de la baja?

Sin dudas, lo de Lilita Carrió, que podríamos decir que es la cabeza jurídica de Cambiemos. Ella dijo en televisión que es importante bajar la edad de imputabilidad “para que los chicos nos digan quiénes los mandan a cometer delitos”. O sea, esta señora nos plantea que hay que mandar a los chicos a la cárcel para que nos sirvan como herramienta o instrumento para que cuenten si los manda el kapanga del barrio o el comisario.

Estamos seguros de que esto no resuelve nada en la lucha por erradicar la violencia o el delito, y lo que hace es arruinarles la vida a los chicos de 14 y 15 años. A lo sumo se logrará atacar la parte más vulnerable de las cadenas delictivas, sobre pibes que son carne de cañón y que son totalmente reemplazables por otros pibes”

Más allá de estos análisis, ¿creés que se viene finalmente la baja?

Me da la sensación de que con el clima actual, los políticos se van a pelear para ver quién presenta primero el proyecto. Y esto vendrá tanto de Cambiemos como del Frente Renovador. Y claramente, estamos seguros de que esto no resuelve nada en la lucha por erradicar la violencia o el delito, y lo que hace es arruinarles la vida a los chicos de 14 y 15 años. A lo sumo se logrará atacar la parte más vulnerable de las cadenas delictivas, sobre pibes que son carne de cañón y que son totalmente reemplazables por otros pibes.

La solución no viene por este lado…

Cualquiera que haya estudiado medianamente la situación actual, sabe perfectamente que la gran mayoría de las personas que hoy están en las cárceles, han empezado por los institutos de menores. La institucionalización temprana no es una solución sino el inicio de los mayores problemas. Es como una carrera. Lo que estamos haciendo con esto es agregarles más vulnerabilidad a nuestros chicos. Cuando en lugar de estar en una primaria, en un club o en un espacio de contención, nuestros chicos son puestos en un instituto de menores, es muy probable que luego terminen en la cárcel. ¿Entonces qué estamos pidiendo ahora? ¿Meterlos antes en las cárceles para que sus carreras sean más fecundas?

 

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