Para el consultor político "en el tema inflacionario se rompe la polarización entre los dos grandes bloques y hasta los propios votantes del presidente Macri acuerdan que la inflación le ganó a los salarios".

El politólogo Gustavo Córdoba. (Archivo).

La última encuesta de Gustavo Córdoba & Asociados (Marzo 2018, en todo el país, Ver Dos años y medio de gobierno de Macri: la grieta se mantiene y hasta Francisco cae en ella) revela un escenario altamente polarizado en todos los temas, desde el económico en general, hasta la percepción sobre el Papa Francisco. Uno de los tópicos que escapa a esa fotografía es el de la inflación: tanto los votantes del peronismo como los de Cambiemos, creen que el índice de precios le ganó a los salarios. ENREDACCIÓN conversó ayer con Córdoba y las que siguen son sus principales reflexiones.

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¿Parece un país bipolar, con dos grupos sociales que perciben los temas del mismo modo que en 2015?

En gran medida sí, salvo con el tema inflacionario. Allí se rompe esa polarización y hasta los propios votantes de (Mauricio) Macri acuerdan con esa percepción.

¿Cómo impacta este mapa en el análisis electoral?

Estoy observando que se mantienen los núcleos duros del escenario electoral de primera vuelta, no así para un escenario de segunda vuelta. Nadie tienen un escenario seguro. No se puede afirmar que Macri tiene un escenario de victoria, ni aún la oposición, en la eventualidad de que el peronismo marche unido, tiene un posible resultado positivo.

¿Esa imagen implica que el oficialismo tiene inconvenientes para sostener su base electoral?

Los núcleos blandos de Cambiemos son los que están teniendo una transformación. Hay una especie de desilusión. Diera la impresión que el gobierno tuvo un error de lectura política respecto a los resultados de 2017 y en vez de tomarlos con prudencia, jugaron a  fondo con los temas ideológicos, defendieron a Valentín Díaz Gilligan (subsecretario General del Gobierno) y a Jorge Triaca (ministro de Trabajo) y cayeron en reiterar la dicotomía “relato vs. realidad”. Es decir, traer temas secundarios, como la pelea con los Moyano, el aborto, o los extranjeros a los querían hacer pagar la atención médica en Argentina. Entiendo que eso hizo ruido en la propia base electoral.

¿Esto implica que temas como el aborto interpelaron negativamente a la base electoral macrista?

En el tema del aborto, la base electoral tenía posiciones distintas a las del gobierno. Hubo apuro en hablar de temas no centrales y no hablar de temas económicos. La liviandad con la que se encaro este tema tiene su contracara en esto. Esa liviandad hizo que el presidente no hablara del tema jubilatorio en su mensaje al Congreso. El cambio de la agenda ha hecho que Marcos Peña, que tenia salidas racionales, se transformara en un nuevo Aníbal Fernández, un defensor de temas impresentables. Son señales que me llevan a pensar que el gobierno puede tener un buen resultado en primera vuelta, pero no tiene garantizada la segunda. Hay un núcleo duro que dice que hay que reelegirlo y otros sectores que han perdido adherencia con el oficialismo.

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