En el Poder Judicial de la provincia de Córdoba los jueces son más que las juezas, sobre todo en los fueros Penal y Civil. ¿Dónde hay más mujeres? En Familia y Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar.

El edificio de Tribunales I en la capital cordobesa. La inequidad de género también se manifiesta en la Justicia.

Según un Informe del Centro de Estudios y Proyectos Judiciales del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) en 2016 había más jueces que juezas. Esta situación se observaba en la suma de la Justicia de Paz, aunque en esa categoría hay paridad (52% son hombres y 48%, mujeres), y los fueros Penal (incluyendo la Penal Juvenil); Civil; Múltiple; Laboral; Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar; Familia; Contencioso Administrativo; y Electoral. El trabajo apunta que en ese universo hay 310 juezas y 433 jueces, o un 42% de mujeres y un 58% de hombres. En estas cifras no están incluidos los vocales del TSJ, el fiscal General, los fiscales adjuntos, ni el asesor Letrado de la Oficina de Derechos Humanos y Justicia.

Este es el segundo informe sobre Inequidad de Género en los poderes ejecutivos y Judicial de la provincia de Córdoba. El primero, titulado “Schiaretti no tiene ministras y Mestre sólo una” puede leerse aquí.

Cuando se restan los jueces de paz, que son jueces legos (en general no son letrados) y tienen jurisdicción local, esa situación de desequilibrio se remarca: quedan 190 juezas contra 305 jueces, esto es 38,4 por ciento son mujeres y 61,6 por ciento hombres.

Hay 190 juezas y 305 jueces en toda la provincia de Córdoba: 38,4% contra 61,6%.

En el TSJ, en cambio, hay paridad de género, aunque haya cuatro jueces y tres juezas. Las mujeres son la presidenta Aída Tarditti, y las vocales Mercedes Blanc de Arabel y María Marta Cáceres de Bollatti. Mientras que los varones son los vocales Domingo Sesin, Luis Enrique Rubio, Carlos Francisco García Allocco y Sebastián López Peña.

Del costado de la Fiscalía General y los fiscales adjuntos, la composición es de cuatro fiscales y una fiscal. El fiscal General es Alejandro Oscar Moyano, y los adjuntos son José Gómez Demmel, Héctor René David, y Pablo Bustos Fierro. La única mujer en ese cuerpo judicial es María Alejandra Hillman. Esto es apenas un 20 por ciento.

A nivel de funcionarios judiciales, como secretarios y pro-secretarios, esta situación se invierte, y las mujeres pasan al frente con el 73 por ciento de los cargos frente al 27 por ciento de sus pares masculinos. Aquí son 915 mujeres y 339 hombres los que trabajan en todos los fueros de la Justicia provincial y en todo el territorio cordobés.

Una relación parecida es la que existe en el segmento de Personal Técnico Administrativo (la base de personal de los juzgados y cámaras judiciales), donde trabajan 3.043 mujeres y 1.282 varones, con una distribución porcentual de 70 contra 30 por ciento. Al agregar todos los sectores que componen el sistema judicial (desde jueces al personal obrero y de maestranza), en 2016 trabajaban 4.409 mujeres (64%) y 2.517 varones (36%).

Queda en evidencia en esta fotografía el techo de cristal para las mujeres en la Justicia de Córdoba. Esto es, la dificultad de acceder a lugares de decisión.

Si se la compara con el gobierno de la provincia, la Justicia sale mucho mejor parada en cuanto a equidad de género: el 38,4% son juezas contra el 26,5% de mujeres que ocupan secretarias, subsecretarias, directoras o subdirectoras. Ahora, si una jueza se equiparara con una ministra, la diferencia sería insalvable: 38,4% a 0%.

Respecto del gabinete de la Municipalidad de Córdoba, esta radiografía también resulta favorable a la Justicia: 38,4% de magistradas contra 27,23% de secretarias, subsecretarias, directoras y subdirectoras, entre otros cargos que corresponden a mujeres en la ciudad. Puesto en el tope de la pirámide (juezas contra secretarias) la distancia es muy grande: 38,4% a 8,3%. Allí, el intendente Ramón Mestre designó a una sola funcionaria de ese rango, la secretaria de Educación, Cecilia Aro.

DÓNDE NO Y DÓNDE SÍ

En los dos fueros más numerosos y tradicionales, la distribución del poder es clásica: más caballeros, menos damas. En el fuero Penal hay 194 magistrados en sus diferentes instancias, de los cuáles 139 son hombres (72%) y 55 mujeres (28%). Ningún otro fuero es tan inequitativo como este.

Los varones prevalecen en Penal, Civil, Juzgados múltiples, Laboral y Contencioso Administrativo. Las mujeres en Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar y Familia.

Le siguen en relevancia numérica el Civil, con 130 jueces. Allí la distribución es de 74 varones (57%) contra 56 mujeres (43%). Luego se encuentran los juzgados múltiples (en pequeñas ciudades y localidades) con un total de 69 cargos, que ocupan 43 hombres (62%) y 26 mujeres (38%). Por último se encuentran el fuero laboral con 56 integrantes, donde hay una paridad relativa, ya que hay 31 jueces y 25 juezas (55 a 45 por ciento).

De los fueros pequeños, el Contencioso-Administrativo con 6 miembros, se reparte entre 4 varones y dos mujeres, que en cifras porcentuales implica un 67-33, esto con elevada desigualdad.

Para el sexo femenino quedan los litigios que se producen puertas adentro: chicos, jóvenes, violencia familiar y familia. Así el fuero de Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar posee 20 jueces, de los cuales 11 son mujeres y 9 hombres con una asignación de 55-45 por ciento. En Familia, con 19 magistrados, las mujeres ocupan la mayor parte de los tribunales: 14 contra 5, con 74 por ciento contra 26 por ciento.

Caso aparte es el de la jueza electoral Marta Vidal, que es la titular del único juzgado de ese tipo en la provincia. Ella resume el 100% de ese fuero.

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