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El problema de las paritarias a la baja

(Imagen Ilustrativa).

Hace años, la clase trabajadora (y los jubilados también), vienen sufriendo la destrucción de su poder adquisitivo producto de una elevada inflación que no para y que lejos de bajar, sigue subiendo, ante la falta de medidas políticas y económicas de los gobiernos de turno (incluyendo el actual).

La República Argentina desde hace décadas no tiene proyecto como Nación. Es una permanente maquinaria de parches en todos los frentes, y así nos esta yendo. Casi la mitad del pueblo argentino es pobre. Seis de cada diez niños pasan hambre, en el granero del mundo. La inmensa mayoría de las personas que trabajan, tienen salarios por debajo de la línea de la pobreza.

Picadas

Si bien existen sindicatos que negocian muy buenas paritarias para quienes representan,  hay casos de otros sindicatos que demuestran estar defendiendo más los intereses de la patronal, que los de sus afiliadas y afiliados.

Una importante herramienta que se venía incorporando en todas las discusiones salariales, era la cláusula gatillo (la misma implica, que ante escaladas inflacionarias, automáticamente los salarios deben actualizarse en los mismos números que la inflación).

Actualmente,  prácticamente se abandonó la cláusula gatillo (un gravísimo error del movimiento obrero nacional). Se incorporan por ende en las discusiones paritarias, la cláusula de revisión (la misma implica que ante escaladas inflacionarias, la patronal y la organización gremial deben sentarse a acordar que aumento se otorgará).

Epec

Es absolutamente evidente, que solo la cláusula gatillo beneficia a la clase trabajadora (se debe recuperar con urgencia). Es absolutamente evidente, que la cláusula de revisión beneficia a la patronal (debe ser sustituida nuevamente por la cláusula gatillo).

También hay casos de sindicatos que llevan a la asamblea de trabajadores propuestas salariales con números que claramente se ubican por debajo de la inflación anual prevista.

Río Cuarto

No solo ello, sino que además la propuesta salarial no lleva implícita la cláusula gatillo,  sino que prevé lancláusula de revisión.

Asimismo, los aumentos no se hacen de forma acumulativa,  sino que se calculan tomando como referencia, el salario del mes de Enero del año en curso. Esto no significa nada más y nada menos, que “ajuste”. La inflación en Argentina es acumulativa.

Cómo entonces puede ser que algunos sindicatos pretendan que sus representados acepten paritarias no acumulativas, con cláusula de revisión y con porcentajes por debajo de la inflación. Es una falta de respeto, traer una propuesta salarial así a las bases.

Las paritarias suponen negociación, lograr el mejor acuerdo salarial para las afiliadas y afiliados, a veces hasta traen aparejados conflictos (ante la falta de acuerdo), pero las paritarias nunca implican una imposición y aceptación automática de lo propuesto por la patronal.

Sino la organización sindical se convierte, de esta manera, más en una vocera de la patronal que de las trabajadoras y trabajadores, y por ende, genera dudas sobre a qué intereses responde en la realidad.

Si este mecanismo se sigue aplicando durante cada año, con el consentimiento de las bases de los sindicatos, se termina permitiendo un empobrecimiento general de las trabajadoras y trabajadores de esa actividad, lo que afecta de forma directa el propio poder adquisitivo del núcleo familiar.

Si bien existen organizaciones sindicales que están cerrando muy buenas paritarias, por el contrario, otras traen propuestas paritarias paritarias que dan vergüenza y que son hasta un insulto a la inteligencia de la clase trabajadora.

Reitero, todas las discusiones salariales en nuestro país, deben volver a tener presente la cláusula gatillo, los aumentos deben ser acumulativos (al igual que sucede con la inflación), y debe quedar por encima de la inflación del año en curso.

Solo así se podrá detener el proceso de destrucción del poder adquisitivo de quienes trabajan, y las distintas conducciones gremiales demostrarán estar a la altura de las circunstancias y merecer continuar al frente del Sindicato defendiendo no solo el salario, sino todos los derechos y conquistas gremiales de la rama que corresponda.

VER OTRAS COLUMNAS DE CARLOS CAFURE.

* Carlos Emanuel Cafure es abogado Laboralista, delegado gremial del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y coordinador General de la Intersindical Argentina. 

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