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Columnistas

Colombia en un cambio histórico

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La ciudad de Santiago de Cali es la capital del Valle del Cauca y es la única del país que tiene salida directa al Pacífico por la vecina y portuaria Buenaventura. Es la tercera ciudad de Colombía por su cantidad de habitantes y también por su actividad económica, cultural y deportiva. Pero es mucho más que eso: es la Capital Mundial de la Salsa y de la resistencia. Y es mayoritariamente petrista.

Su clima cálido y seco y la brisa vespertina la hacen un sitio agradable y sabroso para disfrutar de largas caminatas, ideales para conocer cada rincón de la ciudad y su gente, amiguera y alegre.

El 25 de julio se celebraron los 486 años desde que el entonces extremeño Sebastián de Belalcázar, decidió fundarla y la ciudad se vistió de fiesta. Las calles y las plazas se ornamentaron, se iluminaron y en ellas se desarrollaron innumerables actividades culturales y recreativas, pero la más convocante fue la del salsódromo montado a la vera del rio Cali. Por su escentario desfilaron los principales grupos musicales locales con sus bailarines, para beneplácito de cientos de espectadores que hacían palmas y se movían al ritmo de la música, mientras el locutor repetía una y otra vez: “¡Cali capital mundial de la salsa y también de la resistencia!” La resistencia es oficial y está pintada en las paredes que gritan contra la represión, por los derechos y por las víctimas que dejó la lucha.

La zona del pacífico colombiano es una de las zonas más calientes de Colombia en lo que hace a la violencia armada, por la acción de la guerrilla – que ha mermado desde los acuerdos de paz- pero más por las bandas criminales (BACRIM) que operan en la zona y se nutren del narcotráfico, el contrabando, la extorsión, la explotación sexual y la minería ilegal. Aunque el foco de esas actividades es el Cauca, departamento ubicado al norte del valle , la ciudad de Cali no ha estado exenta de sufrir esa violencia que la erigen como una de las que tienen la mayor tasa de homicidios de Colombia. Solamente en la primera mitad del 2022 hubo, en el departamento, masacres que quitaron la vida a dieciocho personas y siete más identificados como líderes sociales, de acuerdo a los informes de Indepaz.

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Tal vez por esa realidad que endurece el cuero y sobre todo por la urgencia de la situación social y las demandas estudiantiles y sectoriales, que vienen de larga data pero que se agudizaron con la implementación de las políticas neoliberales, este pueblo mostró su temple y se puso bravo, convirtiéndose en la vanguardia de las luchas que conmovieron a Colombia entre abril y junio de 2021. Y también por eso y buscando cambiar su historia, la mayoría puso su esperanza en Gustavo Petro y Francia Márquez, que si bien es del Cauca, se recibió de abogada en Cali y aquí la consideran como propia y uno de los factores que decidieron con su aporte de votos, el triunfo del Pacto Histórico.

MICHELLE

Michelle Obando, es joven, abogada y líder social de Cali. Fue candidata a congresista del Valle del Cauca y es dirigente del movimiento ciudadano Nuestra Causa. Fue protagonista de las duras jornadas de lucha de 2021 en Colombia y que trascendieron al mundo. “Cali y el Valle del Cauca – dice con voz enérgica – pone cerca de un millón trescientos mil votos después de un año de haber vivido un estallido social y nuestra ciudad fue el epicentro, de lo que llamamos la revolución ciudadana. El pueblo salió a las calles para llamar la atención del gobierno saliente desconectado de las necesidades de millones de personas que reclamábamos la reivindicación de derechos tan básicos como la salud, la educación, la vida digna, y tras pasar una pandemia donde las políticas de gobierno fueron nulas y se concentraron en defender a un solo sector social en este país tan desigual, tanto que es el tercer país mas desigual del mundo. Entonces esas fueron las llamas que encendieron e hicieron que la gente quisiera en estas elecciones presidenciales votar por algo diferente. Por una propuesta distinta de gobierno”. El optimismo reina, la esperanza va de su mano.

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La dirigente confía en el progresismo del nuevo gobierno que es “básicamente la reivindicación del derecho a la salud, a la educación, combatir las desigualdades sociales, la lucha contra el hambre, el cambio climático es decir darle importancia a las políticas de vida, como dice Gustavo Petro”. Confía en que el plan nacional de desarrollo no se va a alejar de esas propuestas que se presentaron ante la sociedad, pero destaca los niveles de participación popular que propicia el nuevo gobierno y el empoderamiento y organización de los sectores sociales, que no bajarán los brazos.

Es posible que estemos ante la presencia de un nuevo liderazgo en Latinoamérica que puede dar un espaldarazo a las opciones nacionales y populares de la región, en tanto el vuelco ideológico de Colombia mueve los platillos de la balanza del poder y mejora las relaciones de fuerza frente a la sempiterna subordinación a los EEUU de las burguesías locales. Pero Michelle, redobla la apuesta: “Gustavo Petro no quiere ser solamente el presidente de Colombia y hacer las reformas por las cuales fue elegido sino que también quiere ser un líder a nivel mundial en la lucha contra el cambio climático y la injusticia social, contra el hambre, contra la pobreza y creo que hacia allá va a ir encaminado este gobierno”.

ALFREDITO, EL CUSTODIO DE PUERTO RESISTENCIA

Llegando a las proximidades de Puerto Resistencia, pregunto por el lugar a un hombre bien entrazado que me contesta en forma despectiva: “Sigue una cuadra y te volteas a la derecha y allí está esa cosa”. Obviamente – pensé – este tipo no es de los que se plegaron al paro y la protesta del 2021 y debe haber sentido en aquéllos días ganas de que el ejército y el ESMAD arrasara con todos ellos.

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Puerto Resistencia es una encrucijada de avenidas muy transitadas y con mucha actividad comercial y en una lonja angosta de parque se eleva orgullosa y desafiante esa mano con el puño cerrado sobre la palabra «Resiste». Inconfundible testimonio de una lucha del pueblo por su dignidad en la que muchos dejaron su vida, su salud y su libertad y dejaron claro que la hora del cambio había llegado para Colombia. Petro y Francia fueron el emergente.

Allí, sin tener que preguntar nada, me aborda Alfredito. Un menudo hombre, de tez mestiza, vestimenta humilde, con un rosario de semillas al cuello y una barba descuidada, propia de quien no tiene compromisos formales. Este pequeño hombrecillo, y de ahí el diminutivo de su nombre con el que lo conoce todo el mundo, me empieza a poner al tanto de todo aquello y de las luchas que protagonizaron. “Cuando se metían (las fuerzas represivas) les tirábamos todos los que estábamos ahí, nos tenían rodeados, pero los enfrentábamos y no los dejábamos entrar hasta aquí. Cuando esos manes (1) entraron, lo hicieron con mil hombres, pero ya habíamos terminado la mano. Ese día nos sacaron por dos horitas, pero después volvimos y los sacamos y nos metimos el mismo día” Cuenta Alfredito y agita los brazos remedando una pelea.

Al monumento lo hicieron con el apoyo masivo de la gente que donaba dinero y materiales de construcción y utilizaron dos columnas de alumbrado que voltearon durante las protestas como estructura. La terminaron en quince días en obra negra, después vinieron los grafiteros y terminaron el trabajo pintando consignas y retratando a los caídos y a los protagonistas. “Aquí estoy yo” – me muestra orgulloso el retrato en cuerpo entero y tamaño natural que le hicieron. Se pone al lado y me pide que le saque una foto. “Allí arriba está el escudo artesanal que se había hecho una pelada (2) con el agujero de bala que la mató” y así fue recorriendo cada imagen y por último me señaló el retrato de un muchacho diciendome: “aquél que está allá, el de gorra negra, es su padre”. Por todo esto a este lugar, que antes se llamaba Puerto Rellena, porque según mi guía, por los alrededores hay muchos fabricantes de chorizos, morcillas y salchichones, lo rebautizaron Puerto Resistencia.

A ambos lados de la plazoleta hay casillas de madera, prolijamente pintadas y “grafiteadas”. Una de esas pinturas representa a Francia Márquez. Alfredito me la muestra orgulloso:“estuvo aquí y es de las nuestras, por eso todos la votamos, es hora de que podamos vivir sabroso” y luego me muestra la casilla donde vive: “aquí estoy día y noche”. El recorrido sigue por una huerta donde no falta nada y que provee a los comedores comunitarios, semilleros y cajones de compost. Un gacebo bajo el cual gente intercambia y vende artesanías, ropa y otras mercaderías y cruzando la calle una olla de cemento en homenaje a tres mujeres que se pusieron al hombro la tarea de cocinar para los manifestantes.

A modo de despedida me dice “a la gente de Argentina, pues, que bacano (3) que nos apoyen, que bacano el apoyo que nos están mandando”. Pues no todos, pensaba para mis adentros, también en Argentina hay mucha gente que quiere seguir haciéndole áspera la vida al pueblo y que en Colombia seguramente estarían de acuerdo con el señor mal agestado que me indicó como llegar.

DARWIN

Darwin es estudiante de los últimos años de Economía de la Universidad del Valle. Ha sido también protagonista de las luchas de 2019 y 2021, estudioso de la realidad Latinoamericana y mundial e inquieto buceador de las corrientes políticas e ideológicas que se disputaron y se disputan los cursos históricos de la humanidad y la suerte de quienes somos su carnadura. Nos contaba que las primeras acciones fueron con un protagonismo insoslayable del estudiantado en todo el país, que reclamaba por mayor presupuesto y contra la corrupción en las unidades académicas. Por aquellas luchas se pudieron negociar porcentajes de aumentos presupuestario y otras reivindicaciones, pero que no cambiaron nada de fondo. La lucha cobró vigor después del obligado paréntesis de la pandemia. Y el estudiantado de la Universidad del Valle fue una de las avanzadas. Primero con un paro virtual y el reclamo de las clases presenciales que derivó en una toma por diez días del campus de donde fueron desalojados por la fuerza pública. Casi en simultáneo las organizaciones sindicales, indígenas y sociales lanzaron el paro nacional del 28 de abril contra la reforma tributaria de Duque. Los estudiantes se plegaron al paro y vinieron cortes de calzada, barricadas y enfrentamientos con las fuerzas represivas, colaborando con los sectores organizados de los barrios y lo que se llamó Primera Línea.

Un viento fresco y mayor enjundia agregó la minga indígena que bajó a la ciudad y acampó en la Universidad poniendo en juego su mayor determinación y organización para enfrentar a la represión y a los grupos de ricachones armados y protegidos por las fuerzas policiales. Los estudiantes se replegaron a los barrios y colaboraban con las ollas comunitarias y demás tareas organizativas, además de poner el pellejo porque varios fueros muertos en los enfrentamientos con el ESMAD y el ejército y sus rostros desde las paredes llaman a no bajar los brazos. “Sin duda -dice Darwin- que esos sucesos acumularon en el sentido de buscar algo diferente en política. Cambiar lo que hasta aquí había sido una constante histórica en Colombia: el dominio de la derecha, de los sectores oligárquicos. Y esa opción fue Petro y Francia. Y se votó en asamblea el apoyo a la fórmula y todos los estudiantes salimos a militar por el Pacto Histórico”. El triunfo de la fórmula los entusiasmó como a todos, pero a la hora de vislumbrar el futuro aparecen algunas sombras y dudas.

“¿Qué es eso que dice Petro de construir el capitalismo en Colombia? ¿no es éste el capitalismo, que concentra la riqueza en unos pocos y deja afuera a la mayoría de tener una vida digna?” Y agrega demostrando conocimientos de la realidad Latinoamericana: “miremos lo que pasó con los gobiernos progresistas en nuestra región: el kirchnerismo en Argentina, o con Lula en Brasil, también Correa en Ecuador, generaron mejores condiciones de vida para sus pueblos, pero no atacaron y menos modificaron la estructura económica y las relaciones de poder fundamentales y por eso volvió la derecha en todos esos países, y ahora Boric en Chile o Castillo en Perú se ven también muy condicionados”. Y concluye: “habrá que ver que pasa, la gente está muy esperanzada, pero hay que estar atentos porque en cualquier momento hay que volver a las calles”.

Me despido augurándole un futuro de Ministro de Economía y me dice que en eso piensa.

MIRYAM Y LOS DESORIENTADORES

Myriam es petrista de la primera hora y lo sigue desde que el ex M19 irrumpió en el escenario político y se consagró senador en 2006 por el Polo Democrático Alternativo. Milita en Colombia Humana, el partido de Petro desde que lo fundó allá por 2011 y con el que ganó la alcaldía de Bogotá. Desde el frente de su casa la imagen de Petro y la bandera colombiana lo atestiguan sin lugar a dudas. Ha militado sin descanso para la anterior elección presidencial “donde perdimos por poco y en la que seguramente hubo fraude” y para ésta, redobló su compromiso “ porque los problemas sociales y la cantidad de gente que pasa hambre y no tiene acceso a la salud es mucho más”. Ella no tiene apremios económicos, vive en una confortable casa, pero se preocupa por la situación de los que Francia Márquez llama “los nadies” y los “pelados” que no tienen acceso a la educación o la salud. Terminada la campaña participa regularmente de reuniones de base del Pacto Histórico y resalta las posibilidades que el nuevo gobierno les está dando a todos de debatir y proponer respuestas a los problemas que tiene hoy la gente de su país. Todo lo cuenta con un entusiasmo superlativo y la convicción de que definitivamente ahora va a cambiar la historia de Colombia.

Ella propicia una reunión con Alfaro, Jorge y Fernando, todos militantes de Colombia Humana y residentes de Siloé, barrio popular de Cali, ubicado en las laderas de un cerro que fue mina de carbón y que surgió de la ocupación de decenas de familias necesitadas de vivienda. Hoy la habitan mayoritariamente trabajadores de los servicios y la construcción, muchas viviendas carecen de los servicios básicos y exhibe unos de los índices de pobreza más altos de Colombia, que se agudizó tras la pandemia. Fue uno de los principales puntos de la lucha y resistencia en el paro nacional de 2021.​

El vocero del grupo es Alfaro y cada tanto los otros compañeros aportan comentarios que en algunas oportunidades es motivo de discusión. Tienen premura por terminar la entrevista porque van a una reunión política del partido para tratar las candidaturas para la alcaldía. Cuando se les pregunta sobre su actividad laboral dice: “somos formadores de un club deportivo, pero con enfoque social. Nos hacemos llamar desorientadores porque….todos estamos orientados desde que nacemos, a lo que creen nuestras familias, a lo que cree el estado, el colegio, dependiendo de donde estudies así mismo te orientan. Los chicos y chicas llegan a nosotros a desorientarse, a mirar otras cosas, a mirar en realidad lo que está pasando. A pensar otras cosas y que no simplemente somos un numero más. Porque somos un número: hubieron diez muertos, hubieron veinte muertos o tantos desaparecidos, pero nunca salen los nombres”. Discuten entre ellos recordando donde fue el primer enfrentamiento con las fuerzas del ESMAD y el ejército, donde quemaron cubiertas, las innumerables marchas en las que participaron, las corridas y las ollas comunitarias de esos días; también cuando bajó la minga indígena y la “velatón” que hicieron por los caídos en el barrio, que fuera reprimida por la policía con una balacera y cómo ese hecho desencadenó que se tomaran todos los puntos de resistencia en Cali.

“Todo nace – cuenta Alfaro- a partir de las necesidades que todos hemos tenido desde siempre, sino que ahora hay más más hambre y necesidades. Siempre se ha estado en pie de lucha pero no ha sido tan en masa como en este último estallido social. Yo creo que la gente se cansó de tanta represión, a nivel emocional y sobre todo la violencia cultural que vivimos todos y tras de eso la violencia estructural que también tenemos, que es bastante fuerte, sobre todo donde estamos nosotros…todas las tierras son robadas. Aquí nos dicen que nosotros somos los invasores, pero resulta que somos colombianos y los que tienen toda la tierra aquí ni siquiera son de acá (…) yo creo que estamos con la oligarquía en su máxima expresión, donde siempre se gobernó para unos pocos”

Niegan que hayan pertenecido a las llamadas Primeras Líneas, pero dicen que siempre militaron y participaron. “Los de primera línea – prosigue Alfaro- son los sectores más vulnerables de la sociedad, que no tenían nada que perder. Yo escuché una frase de primera mano de un man, cuando estábamos en las marchas y con las ollas comunitarias: ‘hermano yo como aquí mejor que en mi casa que en la semana comeré dos o tres veces’. Entonces la gente estaba ahí por necesidad lo que hizo que tuviera más fuego, más llama esa cosa”. La conversación se hizo animada y fue virando para lo político, mientras Jorge hacía señas y muecas advirtiendo que se les hacía tarde para ir a su reunión de Colombia Humana.

“Es indudable que -volvió a la carga Alfaro- que en toda esa movida, más de uno se dio cuenta de cual era la problemática de su propio país, porque aquí nos han enseñado al rebusque, a sobrevivir, a usted ser solo usted y sobrevivir por usted, aquí nunca ha sido una vaina que nos hayan enseñado algo colectivo. Y el cambio tiene que ser colectivo, no puede ser individual. Petro y Francia Márquez, son la representación que yo creo hasta ahora es la mejor que he visto y a través de la historia la que mejor se ha tomado. Pero ellos representan una cantidad de gente que no solamente son ellos, como hablar de un Pastrana que eran solamente él y sus amigos o Uribe él y sus amigos. Y ahi es donde empieza el cambio porque Petro y Francia son un poco la gente, ellos nos estan representando, es la gente que está atrás. Y eso es lo político, que tiene que ver con la asamblea, con concertar…y si no se pueden lograr las cosas, voy a ser el primero en salir a la calle otra vez, llámese Petro, llámese…tenemos que seguir en la lucha exigiendo un poco de dignidad para todos. Yo sé que va a estar tremendo, porque los tres poderes son en realidad manejados por unos pocos, que en realidad hacen uno solo.” Fernando interviene para decir que escuchó que sonaba para la alcaldía de Cali un candidato de izquierda. A lo que Alfaro respondió tajante: “No, aquí la izquierda no existe y para mí Petro es de centro. Es un demócrata revolucionario digamos así…pero el man ¡de ideología de izquierda no! El viene de la única guerrilla que nosotros queremos, que fue transparente y limpia, ¿me entiende? Pues los otros grupos subversivos que hay aquí en Colombia…buscan hacer el daño a su propio país, porque buscan el beneficio propio. Cuando el M19 tuvo sus ideales fue una lucha limpia para el ṕueblo, no tanta presión, concientizaban a las comunidades (…) Nosotros hemos visto grupos subversivos que han sido como mas violentos…Yo sí entiendo un poco a las FARC en la época de Tirofijo, o sea allá por 1986. Pero a la gente le inculcaron mucho odio los medios de comunicación, porque los manes volaban los oleoductos, pero nunca concientizaban a la gente de por qué lo hacían. Por que aquí se llevan una tina de petroleo y los gringos se la devuelven en gasolina y en EPM (4) y le sacan cuatro o cinco veces más de lo que sale un barril de petróleo. Nosotros lo estamos regalando y pagándole a otro por la riquezas que son propias. El TLC, la agronomía…o sea aquí las FARC en un momento fueron muy idealistas pero querían resolver todo a plomo y eran combates muy fuertes». Y tratando de explicar los orígenes del conflicto social afirma Alfaro: «Aquí estamos divididos en dos ideales: los santanderistas y el medio pa’ abajo. Somos de diferentes ideales y los de arriba solamente son de los ideales de Santander (5) y a nosotros nos han vendido que Bolívar fue una chimba (6), pero lo que hizo fue liberar para quedarse con el trono. Es como el resumen. Es lo que nos han vendido a nosotros, pues para mí no es tan héroe..era un españolete”. Revisionismo histórico de base al palo. Y aquí uno se pregunta: ¿algo de esto habrá tenido que ver en la renuncia de San Martín en Guayaquil a seguir en la campaña libertadora?

Los temas se mezclan y los recuerdos de aquéllas jornadas tan duras y luctuosas se atropellan por salir. Ahora es Jorge, que se olvidó del apuro, el que interviene y recuerda conmovido: “…todos los días mataban un muchacho. Y ellos se defendía con piedras, si al menos hubieran estado armados…con piedras y reclamando derechos, porque eso hacían, reclamar derechos, reclamando lo que hace siglos les han quitado y llegan desde el mismo gobierno, sabiendo que ellos también son ciudadanos de aquí y hasta familias de ellos estaban aquí y a ellos no les importaba. Una sola persona manipuló todo eso, porque era el “Matarife” (7) el que mandaba al presidente…vaya haga esto, haga esto otro…” Y sigue reflexionando: “Se viene difícil. Nunca había visto tanta esperanza en la gente. Nunca había visto en mi corta vida tanta esperanza. Va a ser malo si la gente no entiende que lo de vivir sabroso no es de un día para el otro”. Concluye y se pone de pie invitando a sus compañeros a que lo sigan porque no quieren perderse la discusión sobre las elecciones que se vienen en las alcaldías. Cuando se hubieron retirado Miryam menea la cabeza y dice que no es momento de pensar en candidaturas “hoy tenemos que ayudar a Petro aportando ideas y organizándonos por la base”.

De una u otra forma, se lo mire a Petro como se lo mire, se lo califique de izquierda, de centro o progresista, hay ebullición por abajo, hay alegría y clima de fiesta en el pueblo y una gran ilusión avanza a pie firme.

(1) manes: tipos, hombres. Adaptación del ingles man=hombre

(2) pelado/a: niño/a, joven

(3) bacano: bueno, de calidad, excelente

(4) Corporación proveedora de servicios de agua, luz y gas con invesiones diversificadas en actividades, comerciales, financieras e industriales

(5) Francisco de Paula Santander participó en la campaña independista de Colombia. Fue vice presidente interino de la naciente República Colombia y luego primer Presidente de Nueva Granada (actual Colombia). Se distanció de Bolívar por diferencias en torno a la organización política del país. Según una declaración de las FARC fue representantes de los intereses de la oligarquía.

(6)chimba: superbacano, excelente, extremadamente bueno

(7) Se refiere a Alvaro Uribe. El alias proviene de la serie de televisión «Matarife» con argumento del escrtor Daniel Mendoza Leal, que vincularía a Uribe con el narcotráfico, los paramilitares y la corrupción política.

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