Estuvo en Córdoba invitado a hablar de humor y periodismo en la Bienal de Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC). Antes de su charla, ENREDACCIÓN conversó con el periodista, músico y escritor.

Pablo Marchetti. Gentileza.
Municipalidad de Río Cuarto 3

Pablo Marchetti es uno de esos tipos de los que se anima a hablar de cualquier tema. Incluso se arriesga hasta la incomodidad. Su nombre identifica un modo de hacer periodismo en el país,  como lo demostró al frente de Barcelona, la revista que recurre a herramientas del humor para abordar la realidad. Pero hoy descree del oficio: “no se quién hay detrás de cada operación”, le dice en su análisis a ENREDACCIÓN.

Está sentado en la sala de televisión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC-UNC) y faltan unos minutos para que empiece la Conferencia ¿Cómo hablar de masturbación, marihuana y kirchnerismo, incesto, fe, personal doméstico, comida chatarra, lúmpenes, dinero, peronismo, iglesia católica, fútbol, Messi y el Papa? a la que fue invitado en el marco de la Bienal de Periodismo y Comunicación.

Hoy se confiesa más cómodo en la comunicación y más cerca del arte. En su faceta de músico acaba de sacar el disco Tangócratas con el dúo que forma junto Rafael Varela. Además, sigue en los medios, entre otros, como parte de la cooperativa La Vaca, en radio con Hoy lloré canción en La Once Diez (Buenos Aires), es columnista de Perfil y tiene su canal Mentira Tv donde combina diferentes lenguajes, como performance y sátira.

También volvió a publicar un libro: Puto el que lee. Diccionario argentino de insultos, injurias e improperios.  “Los insultos están en el límite del lenguaje. Si hay una violencia que se puede contener con  las palabras, que así sea, sobre todo si sirve para no trapazar el límite de la agresión física”, explica sobre la temática que lo convoca.

¿Por qué meterte con las malas palabras e insultos?

Las malas palabras y los insultos no son lo mismo. Culo o pelotudo son malas palabras, pero ignorante no, y es un insulto terrible. Ambas conviven, y además las malas palabras tienen una condición maldita que a veces de solo decirlas se trasforman en un insulto. Pero son cosas distintas. “Negro” o “boliviano” se usan como insultos, y es deplorable. Lo bueno es preguntarnos porqué se usan  como insulto y porqué debemos erradicarlos. Si son necesarios los insultos, que sean  por la falta de pericia o habilidad en algo. Está bueno hacernos cargo de que usamos esos insultos.

¿Los argentinos asociamos el humor a las malas palabras o a los insultos?

Me hago cargo de cosas básicas de las que me rio, como el negro de Whatsapp. Me rio y lo tengo como foto de perfil, me parece la obra de arte del Siglo XXI.  Eso habla de mis condiciones de básico, puedo intelectualizar, leer poesía, pero cuando te reíste, cagaste. Después podes decir: “ah, cómo me voy a reír de esto”: Las cosas incorrectas dan risa, porque decís: “no me puede estar pasando esto”.

¿Crees en el periodismo?

Cada vez creo menos en el periodismo, creo que hay muchas operaciones de prensa, la “inteligenzia” juega un papel fundamental en sacar determinados temas. Y hay momentos en el que conviven ambas situaciones, operaciones con cosas que son ciertas. Me entusiasma y celebro el debate que abrió la Ley de Medios; me parece que está buenísimo que sepamos que los medios no son usinas informativas que  nos informan porque son buenos, sino que son lugares donde se construye poder. La lógica“Clarín miente” me parece básica y berreta. Diría “Clarín opera todo el tiempo”, pero no siempre miente. Si no te lleva a pensar que todo lo que sale de ahí es mentira, y no todo lo es. No saber para quién opera cada uno es lo que me llevó a decir que ya no creo. Pero también me pregunto si no estaré cayendo en una pose más de vanidad periodística, donde queda bien decir que no me llevo bien. Es periodísticamente correcto. No ejerzo el periodismo, porque personalmente siento otros lugares más atractivos, son lugares cercanos al arte.

¿Qué marcó Barcelona en la historia de los medios en Argentina?

Barcelona acompañó y fue parte de una época de profundo cuestionamiento a los medios y al periodismo. De una manera divertida, a través de la sátira, que pienso es la forma más despiadada  para desarticular un discurso. Ese es el aporte. La periodista, directora de La Vaca,  Claudia Acuña, dijo una vez que Barcelona había sido el que se vayan todos del periodismo. Porque el que se vayan todos incluía a la clase política, sindical, a la mayoría de la dirigencia argentina, pero no al periodismo y que nadie cuestionaba lo que decían.

El mejor oficio

Pablo Marchetti – Foto. Guillermo Llamos

Marchetti es padre por tres: Lina de 15 años, Fermín de 10, y Trilce de 2. La más pequeña es la hija en común con Victoria Donda, diputada nacional por Libres del Sur.

“Me da mucho placer la vida como padre, disfruto de estar con mis hijos. Cómo se hace para que una persona de 49 años, con una nena de dos, establezca un vínculo, cómo se genera ese código… Me encanta, poder tener esos momentos”, confiesa y el tono de voz le cambia junto con el tema.

“Con Vicky hacemos el ejercicio permanente de que los hijos formen parte de nuestras vida. A veces escucho esa cosa de que los chicos te sacan el tiempo: No te lo sacan y está buenísimo no dejar las cosas que me gustan, porque el mejor legado que les puedo dejar a mis hijos, es disfrutar de las cosas que hago, mostrarles que se puede vivir así”, dice.

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