El conflicto desatado por la publicación de los salarios con nombre y apellido en la Municipalidad de Córdoba disparó un problema sindical y social. Las razones detrás de una decisión inexplicable.

El secretario General del SUOEM, Rubén Daniele. (Archivo).

Si hubiera un podio de dirigentes sindicales, allí deberían estar Rubén Daniele (SUOEM) y los dirigentes de Luz y Fuerza, Camioneros, Recolectores, y UTA, entre otros. Han conseguido los mejores salarios y condiciones de trabajo para sus representados. A partir de ello, se puede discutir el cómo lo hicieron y probablemente diez factores más, pero que en eficacia son campeones, no hay ninguna duda. Si fueran jugadores de  fútbol, cualquiera de ellos habría sido fichado por Barcelona, Real Madrid, Juventus, River o Boca, pero son sindicalistas y no cotizan en bolsa.

El de los municipales es, por cierto, un conflicto sindical impensado: La Municipalidad de Córdoba dio a conocer los salarios de sus empleados y también sus datos personales y presentó el hecho como un acto de transparencia. Ya estaba arreglada la pauta salarial de la primera parte del año y despejado los conflictos hasta las elecciones de octubre, pero ahora hay asambleas y una presentación penal contra funcionarios en marcha. Final abierto.

Algo parecido había sucedido con la difusión del sueldo de los trabajadores de la electricidad de EPEC la semana anterior, aunque en este caso sin citar los datos personales. La Empresa Provincial de Energía tiene 4.080 trabajadores con un salario bruto promedio, prorrateando el aguinaldo y los tres sueldos y medio que perciben por Bonificación Anual por Eficiencia, de 69.552 pesos. Lo que significa un tercio de los gastos corrientes de la empresa. El salario del trabajador de EPEC es 226 por ciento mayor que el promedio bruto mensual de 21.313,6 pesos estimado por el INDEC para el sector privado de la economía cordobesa, sobre datos del sistema integrado de jubilaciones y pensiones.

¿Por qué aparece este debate ahora? En el primer caso, enfrentar a los trabajadores municipales aumenta la popularidad política de quién lo hace. No parece ser un error, es más bien una operación política para aglutinar el electorado propio y “las broncas” de algunos sectores de las clases medias por las condiciones de trabajo y salariales de los municipales. Sin embargo, el lado B del asunto, es que empeora la relación entre el Ejecutivo, que administra el Estado municipal, y sus empleados. No hay equipo. En el segundo, se disparó por el precio del Kw que cobra EPEC a sus usuarios residenciales, comerciales e industriales. Como siempre, el primer reflejo es echarle la culpa a alguien y pareciera que el problema siempre es el mismo: el costo laboral. En EPEC, a la hora de hablar de medir su operación, habría que mirar, sobre todo, al costo financiero que carga la compañía con la construcción de la central termoeléctrica de Pilar y también a los problemas de pago que desde hace algunos meses padecen los usuarios, producto de la situación económica existente.

¿Está mal que un trabajador tenga buenos salarios? ¿La única salida es igualar para abajo? ¿La causa de los problemas económicos generales reside en los salarios y condiciones de trabajo de los empleados de la administración pública y las empresas estatales? Quizá debiéramos intentar más preguntas de este tipo para ver qué resulta.

15 MINUTOS. Es un espacio breve para reflexión, análisis y puesta en escena de temas, hechos y personajes. Se inspira en la película “15 minutos” (2001, John Herzfeld).

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