La cifra es en la provincia de Córdoba. Así lo asegura la Cámara de Empresas de Seguridad Electrónica del Centro del país. Señalan que crece un 20% anual la venta de sistemas de seguridad. La inseguridad es la principal preocupación de los cordobeses.

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La Galatea

“Si una casa no tiene un sistema de seguridad instalado, está mal”. La frase es de Hugo Milanesio, presidente de la Cámara de Empresas de Seguridad Electrónica del Centro (CESEC). El empresario trabaja hace 40 años en el rubro y sostiene que a pesar de que la economía tenga épocas desfavorables, la suya es una industria floreciente.

“Hay un crecimiento importante en la demanda de alarmas comunitarias, en la instalación de alarmas con monitoreo, y en la venta de cercos eléctricos”. Este último segmento tuvo un incremento del 40 por ciento. Si bien desde la Cámara no llevan estadísticas, el titular del CESEC dijo que en 2016 había 500 cercos instalados y ahora hay entre 1.500 y 1.800”.

La subida en las ventas está ligada a la accesibilidad económica del servicio. Hace unos años era poco común que se instalaran cámaras de seguridad en las viviendas familiares, y ahora la proliferación de equipos de distintas marcas los vuelve más “accesibles” a todos los bolsillos.

Otro factor que incide es que “la gente toma conciencia de la utilidad de un servicio de monitoreo para tener tranquilidad”, opinó Milanesio.

Un sistema de cuatro cámaras de vigilancia cuesta en la actualidad, alrededor de 15.000 pesos. Además, se pueden agregar sensores para aberturas, rayos infrarrojos para  detectar movimiento y cercos eléctricos en el exterior de la vivienda. Esta clase de sistema de seguridad es más completo, y más caro, ubicándose entre 18 y 20 mil pesos, mientras que una alarma clásica con sirena se consigue entre 12 y 15 mil pesos.

A todas estas opciones se le puede adicionar el sistema de monitoreo propio o centralizado por la empresa de seguridad, con un abono de alrededor de 480 pesos mensuales. La Cámara que agrupa a las compañías de seguridad estima que hay 120.000 familias que contrataron un sistema de alarma con monitoreo en la Provincia. Esto implica que alrededor de medio millón de personas viven en hogares con este sistema, aproximadamente un 15 por ciento de los habitantes de la provincia de Córdoba. La característica principal de este servicio es que actúa en vinculación con la Policía de Córdoba.

POLICÍA MÁS CARA

Las empresas de seguridad trabajan en conjunto con las fuerzas policiales de la Provincia. Funcionan como una especie de “filtro”. Cuando es inminente que una persona o una vivienda está en peligro, la empresa da aviso a la Central de Policía para que envíe un móvil.

Este vínculo entre la empresa privada y el Estado levanta el avispero sobre el derecho a la seguridad. ¿Le toca al Estado o a los privados garantizarlo?

“Contratar un servicio de seguridad privado es contar con la posibilidad de pagar un plus para que la policía actúe con eficiencia”, explica Valeria Plaza, abogada y doctora en Ciencias Sociales.

Asimismo, “las empresas se montan sobre el sistema público porque ofrecen seguridad con garantía del vínculo con la Policía –explicó- y sin ese plus venderían menos”. El problema es si la contratación de un sistema de seguridad privada establece o no una prioridad de atención al vecino que requiere presencia de las fuerzas de seguridad estatal.

El 3 de noviembre pasado se actualizó por el decreto 1521 el canon que el Gobierno le cobra a las empresas y particulares “que ofrecen servicios de seguridad con aviso a la Policía de Córdoba”. La recaudación del Estado ahora es de 27 pesos por cliente, un valor que se calcula sobre una base del 0,3 por ciento del Índice 1 del Presupuesto Provincial, que equivale a 9.000 pesos. Previo a ese decreto, los valores eran de 120 pesos para casas de familia, y 240 pesos por contrataciones de negocios. A partir de la nueva norma, se unificaron los ítems y se redujo el monto que percibe el Estado de los clientes de las empresas de seguridad.

BARRIOS ALARMADOS

Tal como explicó el presidente de la CESEC, la contratación de alarmas comunitarias también se encuentra en alza en la ciudad. Al igual que en otros barrios de la ciudad de Córdoba y el Gran Córdoba, los vecinos de Villa Adela se pusieron a organizar este sistema.

La consultora Explanans (www.explanans.com.ar) dice en una medición realizada en abril de 2017, que la inseguridad es el tema que más preocupa a los cordobeses con un 33,3%.

El barrio ubicado al sudoeste de la Capital sufrió una seguidilla de robos que motorizó a sus habitantes. “Ahora, además de los arrebatos en la calle empezaron los robos domiciliarios”, contó Yanina Espíndola, presidenta del Centro Vecinal. El viernes se reunieron con integrantes del CPC de la zona, funcionarios municipales y de la Policía para tratar de encontrar soluciones a esta problemática. “Pedimos alumbrado público, que los espacios verdes sean mantenidos y que haya patrullaje”, agregó la mujer.

“No todos los vecinos contrataron la seguridad privada porque no pueden pagar, o porque ven más factible la instalación de cámaras de seguridad”.

LAS ALARMAS COMUNITARIAS

Uno de los sistemas que se utiliza en los barrios de Córdoba consiste en una central que va ubicada en una cuadra, donde cada vecino tienen un llavero transmisor, tipo un control remoto, y en el momento que ve algo extraño, o hay una situación que presume de robo, presiona un botón y avisa al resto de los vecinos que está en el circuito. Luego suena una sirena potente, por altoparlante, para que todos se enteren. Esos sistemas también pueden estar conectados a una central de monitoreo, para que en el mismo instante el usuario presione un aviso local y otro a la empresa de seguridad.

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