Denuncian que su barrio está perdiendo identidad a causa de la expansión comercial. Muchos ya se mudaron. Desde la Municipalidad, aseguran que trabajan para regular el surgimiento de los nuevos comercios.

Sentidos alterados. La calle Beverina de noche y de día en el Cerro de las Rosas (Sebastián Salguero).

Franco García tiene 25 años y desde los 10, vive en el Cerro. Cuando llegó, el paisaje era diferente: había una panadería, una verdulería y “Carmelo”, un restaurante que sigue existiendo. “Podías caminar tranquilo, no había ruido ni invasión de autos como ahora”, dijo preocupado a ENREDACCIÓN.

Una de las calles más explotadas es la Luis de Tejeda. Según un relevamiento propio hay más locales que casas: en las 14 cuadras en las que se extiende este corredor, se contabilizaron 68 comercios, sin incluir el número de oficinas construidas en una misma parcela, mientras que 64 viviendas quedan en pie. A esta suma falta añadir 20 institutos o centros para la atención de la salud y geriátricos, dos guarderías y cinco casas con carteles de “vende” o “alquila”.

Muchos cordobeses ya tienen identificada a esta zona del noroeste de la ciudad como un polo gastronómico. Esta razón empujó a algunos vecinos a abandonar el barrio y, a otros, reunidos en un Centro Vecinal, los motivó a pedir explicaciones a la Municipalidad de Córdoba.

“Hemos presentado varios reclamos y pedidos de informe”, explicó Javier García, presidente del Centro Vecinal Cerro de las Rosas. La preocupación es que en el barrio se superó la cantidad de comercios para satisfacer las necesidades de la gente que vive allí. Además, los vecinos dicen que los locales no cumplen con la normativa de edificación del barrio ni con los requisitos que están en la ley para funcionar como tales, como el caso de los gastronómicos.

Combo. Bolsas con basura, autos y mesas sobre las veredas. (Sebastián Salguero).

Veredas pavimentadas y cubiertas con techo, edificios de más de 10 metros de altura, contenedores de basura de tamaño industrial, mesas, sillas y macetas en la vía pública, son algunas de las irregularidades que causan indignación en estos vecinos.

El tema ecológico también los tiene en estado de alerta: “En el Cerro no tenemos cloacas y un 70 por ciento de los restaurantes está tirando efluentes a las napas. No hay control de ningún tipo al respecto”, afirmó el representante vecinal.

García describió también un “descontrol absoluto” en el tema de los residuos sólidos. “Los comercios han tomado la vía pública para depósito de la basura”. Desde la empresa Lusa, encargada de la recolección en la zona Norte de la ciudad, confirmaron a ENREDACCION que los comercios deberían contratar un servicio privado por los grandes volúmenes de deshechos que generan, ya que ellos recolectan la basura domiciliaria. El vocero de esa empresa, Federico Pierucci, opinó que “la basura es un problema” porque los emprendimientos gastronómicos sacan bolsas a horarios inadecuados, y en ocasiones, en días en los que no pasa ningún servicio.

Luis Carranza vive en el Cerro, como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Aún recuerda cuando era chico y se veían las huellas de pumas que venían desde la avenida Colón. No consume gastronomía del barrio porque lo que más disfruta es estar en su casa. “Yo me despierto escuchando los pajaritos”, contó sonriente. Su vivienda está a unas cuadras del corredor de Tejeda. Pero al caminar por esa zona ve con resignación que hay casas que comparten medianera con bares, pubs y restaurantes que ponen música al aire libre y se llenan de público. “Mirá lo que son esas casas. A esta gente la van a ir condenando a tener una mala calidad de vida. ¿Con qué derecho?”, se preguntó.

Carranza es ingeniero civil y en un recorrido por el barrio encontró infracciones en casi 60 de los locales habilitados. Ahora está a la espera de que la Municipalidad muestre los expedientes de las obras construidas para certificar que no cometieron irregularidades durante su construcción y la posterior habilitación. “Para mí esto se resuelve en la Justicia. Los que no cumplen la ordenanza tienen que ser clausurados y si los aprobaron mal, tienen un problema penal”.

Encadenados. Carteles tomados de árboles para evitar que los autos estacionen frente a las cocheras. (Sebastián Salguero).
Cruce peligroso. Luis de Tejeda y Fader, cerca del mediodía. (Sebastián Salguero).

UNA LEY OFICIALISTA

Dos años atrás, exactamente el 26 de marzo de 2015, el Concejo Deliberante aprobó por mayoría oficialista la Ordenanza Nº 12.399/15. El texto de la norma establece los distintos tipos, requisitos y escalas de emprendimientos que alberguen usos comerciales y/o administrativos que se pueden realizar en toda la ciudad.

Ordenanza N° 12.399/15.

“Existe una ordenanza vigente desde 1998 de grandes superficies comerciales, y a partir de escuchar el reclamo de los vecinos, propusimos un marco regulatorio para emprendimientos más chicos, porque había un vacío legal en ese sentido”, explicó la subdirectora de Planeamiento Urbano de la Municipalidad, Pía Monguillot.

Uno de los ediles que votó en contra de este reglamento fue Esteban Dómina, presidente del bloque de Unión por Córdoba (UPC). “La ordenanza hizo que se convirtiera el barrio en área comercial”, respondió a ENREDACCIÓN al ser consultado sobre el tema. “Los pocos vecinos que se quedan, se ven invadidos por actividades gastronómicas y ha cambiado el perfil residencial del barrio”.

El concejal aseguró que esta ordenanza facilita el desarrollo de oficinas y comercios “en desmedro de casas de familia”, y se mostró crítico al desarrollismo que se alienta sin planificación desde el Palacio 6 de Julio. Además, desde su equipo técnico asesor, aseguran que la norma no prevé “la necesidad de contar con infraestructura o servicios básicos para el desarrollo de determinadas actividades comerciales, principalmente, gastronómicas”. Tampoco tiene en cuenta importantes problemas en el tratamiento de los efluentes cloacales, la recolección de residuos sólidos, el estacionamiento ni la demolición de construcciones tradicionales.

Desde la Municipalidad contestaron a este medio que “todos los emprendimientos realizados en el barrio fueron aprobados antes de la Ordenanza 12.399/15 y que están controlando el impacto que puedan tener a partir de su operación”.

Para Monguillot, la reciente normativa busca regular dos situaciones: la construcción de viviendas por un lado, y la instalación de comercios, por el otro. En esa línea, emplean el concepto de “unidades funcionales” para referirse a las construcciones que reúnen viviendas y locales.

“La especulación inmobiliaria llegó a saturar a fondo los terrenos. Antes, en una parcela de 1.000 metros cuadrados se podía hacer una vivienda cada 300 metros y el resto del terreno lo completaban con locales, porque no estaba reglamentado. Lo novedoso fue cambiar el término de vivienda a ‘unidad funcional’  y establecer que en toda la zona noroeste (zona F) se pueda construir una unidad cada 250 metros cuadrados; y si se trata de vivienda colectiva, una cada 180. De esta manera buscamos premiar la densificación”, explicó Monguillot.

Además, la legislación vigente establece para el caso del Cerro (en calles como Tristán Malbrán, Luis Tejeda y Roque Funes, entre otras) que se construyan emprendimientos de escala sectorial de uso exclusivo o mixto, lo que implica usos comerciales y/o administrativos cuya superficie sea mayor a 300 metros cuadrados y menor a 1000.

En palabras de la Subdirectora, esto implicaría que la Tejeda podría ser un espacio meramente comercial, pero con restricciones para que, por ejemplo, en las parcelas no se puedan construir 17 unidades funcionales, como se hizo en algún momento, sino cuatro.

Con ánimo de apaciguar la preocupación de los vecinos, Monguillot dijo que “los tres poderes del Estado están trabajando para concretar una red troncal de cloacas para el barrio que podría quedar inaugurada antes de 2019”.

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