El hombre de 36 años lo atacó porque le molestaban los ladridos del cachorro. Para tapar los gritos del perro, puso a andar una bordeadora.

La causa por la muerte de Chocolate, el cachorro de tres meses que fue despellejado vivo y tirado en una casa abandonada a inicios de este año, fue elevada a juicio en San Francisco. El único imputado es Germán Gómez, un peluquero que habría atacado al perro porque le molestaba que ladrara en el patio del vecino.

Gómez pasó 22 días preso por los delitos de violación de domicilio e infracción a la ley Sarmiento, pero salió bajo fianza, por lo que afrontará el juicio en libertad. La estrategia de su defensa es pedir un proceso abreviado.

Chocolate murió una semana después de ser atacado. Las imágenes del perro herido y su historia se hicieron virales rápidamente y el caso alcanzó interés nacional a tal punto que en varios lugares del país se realizaron marchas pidiendo justicia.

El cachorrito fue encontrado en una calle del barrio “La Milka”, y llevado a una veterinaria. Quedó enseguida con pronóstico reservado y bajo un extremo cuidado. La reconstrucción del hecho señala que Gómez habría encendido una bordeadora -que fue encontrada en su casa- para que con el ruido del aparato no se escuchara el llanto del perro mientras lo despellejaba.

Hace unos días la jueza de control María Teresa Garay rechazó el planteo de oposición interpuesto por el imputado y elevó la causa a juicio. Como querellante particular actúa la fundación Bio Animalis.

Apenas conocido el caso, la fundación pidió información sobre el caso en su página de Facebook, y además inició una petición en Change para detener el abandono y maltrato de animales.

En los allanamientos ordenados por la fiscalía se secuestraron la bordeadora, una navaja y medicamentos psiquiátricos. Gómez tiene 36 años.

En una entrevista con el diario La Nación, la presidenta de la Sociedad Protectora de Animales, Mariana Ghigo, contó que Chocolate era un perro “querido y cuidado por todo el barrio”.

“Chocolate vivía en una casa abandonada, en el barrio La Milka -contó-  La historia es así: la mamá de Chocolate, una perra de la calle, fue encontrada y adoptada por una familia de ese barrio. Pero después descubrieron que estaba preñada. Tuvo muchos cachorros y la familia no podía quedarse con todos. Igual los alimentaban mientras les buscaban un hogar. Los perros vivían en una casa abandonada cerca de la suya. Y una noche, cuando fueron a darles de comer, no encontraron a Chocolate. Lo buscaron por todos lados, y finalmente lo encontraron tirado en una habitación de la casa, solo, y en las condiciones que todos conocen”, contó.

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