Creó personajes inolvidables para la cultura argentina, como “La Nona”, y a los 88 años dice: “Mientras tenga fuerzas, voy a trabajar”. Viene a Córdoba a buscar el abrazo del aplauso con El Loro Sigue Contando.

Pepe Soriano recuperó energías luego de su última temporada de trabajo en Buenos Aires y con ellas salió a recorrer el país que tantos amigos le dio en sus extensa carrera. “El teatro fue una muy buena parte mi vida. Gran parte de los acontecimientos que viví, los afectos, los premios, siempre se vieron copados por la presencia del teatro. Nunca dejé de expresarme en el escenario”, le dice el actor a ENREDACCIÓN, convencido de que su retiro no tiene fecha.

A Córdoba llega solo, porque no dan los costos para salir de gira con una compañía. La obra –El loro calabrés-  se presenta el 28 de abril, a las 22, en Ciudad de las Artes, en una función organizada por el Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM) para sostener la línea gratuita del  Acompañamiento Telefónico a Mayores. También plantará un olivo. “Lo voy a hacer en algún lugar de la ciudad, querido por los cordobeses”, un ritual que realiza en todos los lugares a los que llega con su obra.

La entrevista se hace al mediodía. “En estos tiempos en los que ya soy muy grande, trato de levantarme tarde”. Ya tomó su té con leche con galletitas y hace las notas con la prensa como una parte más de su trabajo. Durante la charla irá de la risa a la emoción como si se tratara de diferentes escenas.

¿Qué se siente al recibir una ovación?

Hay un hecho bastante cierto: una de las razones por las que uno hace teatro, es por déficit afectivo y cuando la gente te aplaude, uno se imagina que le dicen te quiero. Con el riesgo que significa en el teatro, que es como agua entre las manos, hay que repetirlo cada noche, intentarlo, lograrlo de nuevo. Es una necesidad afectiva la que se pone arriba del escenario.

¿Se ha sentido querido? 

Sí, me he sentido querido, nunca me imaginé que la gente en mi país me iba a dar un lugar. Y ese lugar me lo dio la gente, más allá de la capacidad de actor, me lo dio como un hecho afectivo. Lo agradezco profundamente, la fama es puro cuento, lo verdadero para mi es el afecto. Por ejemplo he ganado muchos amigos en las provincias.

Tiene 88 años y sigue trabajando ¿Lo imaginaba así?

Siempre pensé que me iba a morir viviendo. Y hacer teatro es una forma. Cuando el cuerpo o la mente no de más, porque el manejo del cuerpo en el escenario y la memoria son fundamentales, cuando digan no va más, ahí tendré que retirarme. Por supuesto con un gran dolor, porque el teatro es una muy buena parte mi vida.

La última obra de teatro que interpretó en Buenos Aires fue El padre, el año pasado. Allí se puso en la piel de un hombre que empieza a sufrir las consecuencias del Mal de Alzheimer. Por este papel recibió grandes elogios de la crítica.

Pepe Soriano en el papel de La Nona

En cine, su papel más popular y recordado fue La Nona. Tenía 51 años cuando se convirtió en la abuela que no paraba de comer. En la pantalla grande también tuvo otras grandes participaciones protagónicas, como el alemán Schultz en La Patagonia Rebelde (1974), Lisandro de la Torre en el Asesinato en el Senado de la Nación (1984) y Francisco Franco en Espérame en el cielo (1988), filmada en España donde vivió una década.  Su debut profesional  fue en el Teatro Colón, en 1953, con Sueño de una noche de verano de William Shakespeare.

¿Se acuerda de alguna sensación de aquella primera noche?

Cuando lo recuerdo es una mezcla casi infinita de sensaciones. Porque no tenía conciencia de que estaba debutando en el Teatro Colón, que es como el hijo hermoso que tenemos los argentinos. Y recuerdo que terminó el primer acto. Bajó el telón, nos fuimos a lo camarines y un actor, Mario Pocoví, me dijo “que silencio, es el público de estreno, el más difícil, no aplauden ni a la madre”. Vino el segundo acto, y el tercero y cuando al final le clavo el puñal a  Tisbe y muere, era yo y no podía creer lo que oía, me senté delante del espejo, entró el maestro Antonio Cunill Cabanillas. Se acercó, me dio vuelta y me abrazó: “serás actor y de peluca”, me dijo. Así fueron 70 años, mirá que hermoso.

¿Se siente más actor de teatro que de cine o televisión?

Básicamente como actor, de teatro. El cine y en parte la TV, le corresponden al director, que es el creador, nosotros somos creadores de segundo grado en esos casos.  En cine y TV podes repetir, siempre hay un rescate, en cambio, en el teatro es un trabajo equivalente a saltar sin red.

PEPE DOMÉSTICO

Tiene dos gatos, Platón  y … (pensará por unos segundos el nombre) “Blackie”. “No tenemos una relación muy fluida, es de mi hija”, confiesa. Ella se llama Victoria, tiene 24 años y recientemente se fue a vivir sola.  Los otros dos hijos, más grandes y de un matrimonio anterior de Pepe, se quedaron a vivir en España. “Eran más que adolescentes cuando fueron y se adaptaron bien”. Allá, nació su nieta Marina. En su casa de Colegiales, en la que nació y aún vive, comparte los días con Diana. “Es descendiente de galeses”, dice, como para dar una pista sobre su belleza.

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