UPC presentó su acuerdo electoral sin despeinarse. Con el principal candidato, Martín Llaryora en acción, en lo interno sólo resta que Juan Schiaretti y José Manuel De la Sota definan los aspirantes que faltan en la nómina para el Congreso de la Nación. El verdadero desafío que tiene el oficialismo, es la elección.

El gobernador Juan Schiaretti.

Unión por Córdoba goza de buena salud y recupera viejos socios, aunque a diferencia de las elecciones PASO para las presidenciales de 2015, no hay alianza con el Frente Renovador que conduce Sergio Massa. Anoche, doce fuerzas políticas firmaron su integración a Unión por Córdoba (UPC), la coalición que gobierna la provincia de Córdoba desde 1999.  Tres partidos más figuran como adherentes. “Es récord. Estamos tomando mate mientras esperamos que todos firmen las actas”, se jactó a la tarde el apoderado del Partido Justicialista, Domingo Carbonetti.

En verdad, UPC fue tal vez la alianza menos discutida de las seis que se anotaron (Las otras son Cambiemos, Frente Córdoba Ciudadana, Frente de Izquierda y los Trabajadores, SOMOS -Socialistas y Libres del Sur- y MST).

En la medianoche del miércoles venció el plazo para inscribir en la Justicia Electoral federal las alianzas que presentarán listas en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto próximo. Si hay o no compulsa interna para definir los candidatos y quiénes integrarás las nóminas, son datos que se conocerán el próximo 24 de junio. Ese sábado vence el plazo para inscribir las listas, un punto clave en el cronograma electoral.

A diferencia de otras fuerzas que buscarán bancas en la Cámara de Diputados de la Nación en los comicios del 22 de octubre, salvo novedades inverosímiles a esta hora, en Unión por Córdoba no habrá PASO. El vicegobernador Martín Llaryora encabezará la lista única, seguido casi seguramente por la secretaria de Equidad y Empleo Alejandra Vigo y el legislador provincial Daniel Passerini. La conformación final dependerá de los acuerdos a que lleguen el gobernador Juan Schiaretti y José Manuel De la Sota. Luego del impasse obligado por el paro de transporte de diez días, es de prever que los caciques se abocarán a definir los lugares.

LOS DOCE

Además del PJ, quedaron bajo el paraguas de Unión por Córdoba la Democracia Cristiana, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), la Unidad por la Libertad y la Dignidad, la Unión Vecinal Federal, el Movimiento de Acción Vecinal, el Vecinalismo Independiente, la Unión Popular, el partido Fe, el Partido Demócrata, la Unión Celeste y Blanca, y el partido Liberal Republicano.

Otras agrupaciones, como Fuerza Transformadora, Acción Popular y el Partido Federal no pudieron sumarse a la coalición por cuestiones formales, pero quedaron como “adherentes”.

El partido Concertación Forja, que conduce el diputado nacional y ex intendente de Villa Dolores Juan Pereyra, no llegó a un acuerdo con UPC y finalmente no se sumó a la alianza. Pereyra integró el kirchnerismo cordobés e ingresó a Diputados en 2015 con la lista del Frente para la Victoria, pero luego formó un bloque unipersonal. Su hija Gloria, actual intendenta de Dolores, también dejó el kirchnerismo y hoy integra la agrupación de intendentes del PRO, el Comupro que lidera su par de Jesús María, Gabriel Frizza.

Aunque la suma de votos puede ser poco significativa, el oficialismo provincial festejó el regreso al redil de agrupaciones que alguna vez participaron de la coalición liderada por el peronismo cordobés, como el Vecinalismo Independiente, cuyo referente es Jorge Stabio, el Partido Republicano Federal y el Partido Demócrata. El partido Fe, cuyo titular nacional Gerónimo “Momo” Venegas se muestra muy cerca del PRO de Mauricio Macri, aunque dio libertad de acción para las alianzas en los distritos.

 LO QUE SE JUEGA

A fin de año vence el mandato de los nueve diputados cordobeses que entraron en 2013.  Unión por Córdoba pone en juego tres bancas: las de Agustín Calleri, Blanca Rossi y María Eugenia Brezzo. Los tres hoy forman parte del interbloque UNA que integra el Frente Renovador.

Pero además hay que contar otras dos bancas que actualmente juegan con el schiarettissmo: las de Ernesto “Tatu” Bernabey y Andrés Guzmán. El primero ingresó como Frente para la Victoria, en reemplazo de la renunciante Carolina Scotto, pero luego formó el bloque unipersonal “Brigadier Bustos”. El segundo, del Movimiento Evita, también integró la lista K, pero luego su partido se acercó a UPC en la Legislatura de Córdoba. En este análisis, el PJ cordobés necesitaría cinco escaños para reemplazar a diputados propios y aliados, aunque con tres lugares dejaría a salvo la representación obtenida hace cuatro años.

LAS SEIS ALIANZAS

Unión por Córdoba; Cambiemos; Frente Córdoba Ciudadana; Frente de Izquierda y los Trabajadores; SOMOS (Partido Socialista, Libres del Sur, Partido del Trabajo y del Pueblo, Partido Intransigente); Izquierda al Frente por el Socialismo (MST, Nueva Izquierda, Movimiento de Avanzada Socialista).

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