La campaña para las PASO del 13 de agosto ya está en tiempo de descuento, sin embargo, ni los que marchan adelante en las encuestas, ni los que pugnan por ingresar en la escena mayor han conseguido imponer líneas discursivas relevantes o novedosas.

El diputado nacional, Héctor Baldassi (PRO).

La campaña es tan tibia como el sol de estos días de invierno bajo cero. Ninguno de los contendientes sale de sus libretos discursivos ni de modelos de comunicación previsibles. Es igual para las fuerzas políticas principales como para aquellas de menor desarrollo. Con sólo tres semanas para las PASO no se contabiliza aún ninguna genialidad. Es extraño porque temas no faltan: corrupción, pobreza, desocupación, inflación, apertura económica, inseguridad, industrias en problemas, jubilados, salud, o el precio del dólar están ahí, a la espera de que alguien se anime a ponerlos en juego.

Héctor Baldassi apela a las redes sociales, el timbreo y fundamentalmente a la figura de Mauricio Macri. Se lo ve en la mitad de las fotos que publica en su Facebook, tomando mate. El gobierno nacional cuenta a Córdoba como un distrito en disputa con el PJ cordobés, pero con diferencia a su favor. El único tema donde se produjo un cruce con algún grado de relevancia es sobre quién es más hacedor. El gobierno provincial tiene a la obra pública como un eje de su presentación política, mientras que Cambiemos, al igual que en todo el país, asegura que financia la obra pública que se está haciendo y que eliminó la corrupción, por eso los contratos son más baratos. Ayer puso en discusión los verdaderos valores de la Autovía de la Ruta Nacional 36. Asegura que los números no cierran, que su precio es inferior al que cuenta el gobernador. No discute otra cosa, no muestra otros elementos, el resto es la figura de Macri. Es por él y para que no vuelva Cristina. Y el presidente demostró en su visita a la provincia, la semana pasada, que es capaz de galvanizar emoción y apoyo detrás de su figura. En este territorio parece alcanzarle.

Martín Llaryora, el delfín oficialista, recorre de ida y vuelta la provincia y apela a las redes para tratar de desplegar su imagen con algunos golpes de efecto, como invitar a un debate primero que nadie -pero que revela que viene de atrás en la carrera- o transmitir un acto en directo por Instagram. Córdoba unida por un verdadero cambio es la línea maestra de ese relato. Sin embargo, no aparece aún el relato del cambio. Como Cambiemos con Macri, Unión por Córdoba apela a la imagen de la gestión de Schiaretti para sostener el resultado. Sin embargo, no aparece una sola línea que lo ubique en un espacio político diferente al del macrismo. Es difícil ver las diferencias y ese es su problema frente al electorado que no es propio o ajeno a su núcleo histórico, que es el que definirá esta elección. Si el PJ no impone un rápido cambio de estrategia, es probable que el escenario se consolide y el PRO se quede con la elección.

Una luchadora al Congreso es el eslogan de Liliana Olivero y el FIT, y Pueblo unido para volver al futuro, es el del kirchnerismo. Dentro de lo previsible. La única diferencia allí la establece la candidatura de Olivero: Es muy conocida en la ciudad de Córdoba.

En general, los comunicadores políticos señalan que en la primera etapa se siembran valores o ideas fuerza y sobre el final se pide el voto. Todos están en esa búsqueda, pero sin audacias, estridencias o sorpresas y sobre todo, con relatos sumamente austeros.

Se sabe que sin emergentes o rupturas sociales que puedan ser explotadas como trampolines, los que cosechan son los grandes. La campaña y el sentido que tendrá la elección ingresan en tiempo de descuento.

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