El jefe del gobierno español llega al país acompañado de 60 empresarios y con el objetivo de lograr que Telefónica pueda brindar televisión satelital como un paso compensatorio frente a la imposibilidad de acceder al "cuadruple play", algo que de aprobarse la fusión, podrán brindar Telecom y Clarín. El gobernador cordobés estará en el almuerzo con Mariano Rajoy, un encuentro con impacto en la política cordobesa.

El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy.

La foto de Mauricio Macri con Juan Schiaretti, el gobernador peronista que afirma que el ciclo del kirchnerismo ya pasó y trabaja para alcanzar el recambio, y el jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, tiene la fuerza de construir un escenario. Será la imagen para las grandes corporaciones españolas y es la imagen que el gobierno nacional quiere darles, porque indicaría que no hay posibilidad de regreso de variantes políticas populistas como la que gobernó Argentina entre 2003 y 2015.

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Esa misma foto es también el peor enemigo de una fórmula de Cambiemos en Córdoba porque muestra que el presidente y el gobernador tiran para el mismo lado, por lo que el brioso espíritu del cambio puede adquirir en este territorio la tranquila costumbre de dormir la siesta. Sin embargo, no es la única interpretación: para muchos cordobeses, que Schiaretti sea tan igual a Macri, podría hacerle perder sentido a la apuesta por un candidato que no le ofrece nada diferente. Ese interrogante es el que se posa sobre el mapa del poder y sobre los operadores de uno y otro bloque.

Rajoy, Macri, Schiaretti y otros gobernadores hablarán sobre negocios. El presidente ha hecho mil y una declaraciones de amor a los medios españoles: “El nivel de afecto que recibí en la visita a España fue tanto que hasta dudé en quedarme ahí a vivir para siempre. Es  como si fuéramos dos amantes que se han vuelto a encontrar. Tuvimos un cortocircuito absurdo de unos años que está resuelto. Tenemos una agenda intensa en todos los campos. Espero que Mariano me ayude a convencer a los españoles, definitivamente, que aquí son muy bienvenidos, que ésta es su casa”.

Los españoles no digieren aún el empujón a Repsol, que terminó con la reestatización parcial de YPF durante el kirchnerismo. Sin embargo, España es el segundo país en cuanto a inversiones extranjeras directas en el país. El principal lobby de Rajoy es a favor de Telefónica, por eso también está Schiaretti en la mesa. El gobernador cordobés es el principal promotor del peronismo dialoguista y una de las llaves de negociación con provincias peronistas que abrevan en ese espacio. Tucumán, Chaco, Misiones, y Salta, entre otras. La razón de semejante puesta en escena, es convencer a los gobernadores que entre las cooperativas del interior y Telefónica hay que elegir a la compañía española.

Mauricio Macri y Juan Schiaretti (antes de sacarse el bigote), durante una visita del presidente a Córdoba.

Esa puja se va a dar en el Senado, donde hoy podría tener despacho la llamada “Ley Corta” de telecomunicaciones o Ley Telefónica. Por esta norma, las telefónicas podrían brindar televisión satelital y acceder a las redes físicas de las empresas de servicios públicos, utilizando la infraestructura de las cooperativas y empresas estatales como EPEC.

El ministro de Modernización, Andrés Ibarra, expondrá las bondades del proyecto en el Senado, pero todo indica que chocará con senadores de provincias pequeñas, donde el peso de las cooperativas de servicios públicos es mayor.

Si la ley se aprueba, Telefónica y Claro podrán brindar sus servicios (Telefonía, Internet y TV) usando la infraestrutura de las empresas de servicios públicos. Eso permitirá compensar el negocio de  Telecom-Clarin que brindarán cuadruple-play (Internet, TV, telefonía fija y telefonía móvil) a través de la red de fibra óptica que ya tienen en todo el país, ya sea a través de Telecom o de Cablevisión.

El artículo 2 del proyecto de ley obliga a “los prestadores o concesionarios de servicios públicos nacionales, provinciales o municipales” a “facilitar” a los licenciatarios “el acceso a la infraestructura pasiva de la que sean titulares, integrada por torres, postes, ductos y cualquier otro elemento que se utilice o pueda utilizarse para desplegar, albergar o instalar cables, fibra óptica, antenas, equipos”.

También serían cedidas a las telefónicas la inversión en fibra óptica de Arsat, que además se desprenderá de las bandas de frecuencia reservadas en la ley de Argentina Digital, sancionada en el último año de Cristina Kirchner.

De este modo, quedarían tres grandes prestadores: Telecom-Cablevisión, Telefónica y Claro.

Schiaretti está desarrollando una red de fibra óptica con los gasoductos troncales, que de aprobarse la ley, deberán ser alquilados a estas prestadoras según los valores que determine ENACOM, el ente que regula las telecomunicaciones en el país. La misma suerte corren las cooperativas y EPEC.

El almuerzo en el museo de la Casa Rosada contiene este tema en el menú. Es además, una foto política, que muestra a la mitad del peronismo en sintonía con la restauración neoliberal del presidente Macri. Rajoy busca una señal de este tipo para restablecer a Argentina como cabecera de puente de sus inversiones en la región, pero también que le permita aumentar su influencia en la política regional, porque se ha conformado un bloque de países con gobiernos de centro-derecha proclives a acuerdos de libre comercio con Europa y Estados Unidos. Es obvio, que las empresas de los países más grandes salen más beneficiadas en este tipo de acuerdos. Los más de medio centenar de CEOs de las grandes corporaciones españolas llegan con Rajoy en busca de nichos de negocios en obra pública, rutas, peajes, energías alternativas y telecomunicaciones, entre otros sectores, y de un país con menores costos laborales que España, que luego de la crisis económica que padeció España, con un índice de desocupación superior al 20%, redujo sus costes un 30% respecto de la media de la Unión Europea. Pese a ello, nuestro país es más barato para producir o brindar servicios que España, lo que lo vuelve apetecible para algunas de sus empresas.

EN CÓRDOBA

El almuerzo en la Rosada pone en evidencia que la versión cordobesa de Cambiemos deberá hacer pie en la provincia sin el 100% de apoyo del presidente Mauricio Macri. El gobierno nacional necesita de la existencia de un peronismo dialoguista para dividir al peronismo y alejarlo de su rol de eje de una fuerza populista que pueda disputar el poder. Macri y Schiaretti coinciden en que Cristina Fernández de Kirchner debe perder incidencia en la política argentina y que es necesario impedir cualquier tipo de descendencia. Macri, a diferencia de Schiaretti, necesita que CFK siga polarizando con él, al menos en este tiempo y hasta 2019. Esa alianza estratégica, es lo que hace que el presidente juegue el partido de la elección en Córdoba, pero sin correr los 90 minutos; a lo sumo, correrá un tiempo.

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