El Tribunal Oral Federal N°1 lo juzgará el miércoles, por contrabando. Los investigadores creen que es “una mula” que traía éxtasis desde Europa. Tenía casi 40 mil pastillas, valuadas en medio millón de dólares.

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La “mula” más ilustrada y elegante del mundillo carcelario de Córdoba se llama John Phillip Merret, es inglés, tiene 60 años y un título de ingeniero en túneles recibido en la Universidad de Camborne, al oeste del Reino Unido. Llegó al aeropuerto de Córdoba la madrugada del 14 de noviembre de 2016, con las valijas cargadas, según declaró en aduana, de ropa de hombre, prendas de niño y un teléfono Iphone 4. Lo que no declaró son los tres envoltorios negros que llevaba ocultos en un doble fondo de la maleta, repletos de pastillas rosas, azules y amarillas. Un cargamento de 38 mil pastillas de Éxtasis, 11 kilos en total y valuado en medio millón de dólares en el mercado local.

El miércoles comenzará a ser juzgado por “contrabando agravado de estupefacientes en grado de tentativa y en calidad de autor, por el Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba. La acusación estará a cargo del fiscal Maximiliano Hairabedian. La idea es que la sentencia sea leída el mismo miércoles ya que el TOF1 solicitó los servicios de un intérprete que “cobra por día”, explicó una fuente. De ser hallado culpable, podría recibir una pena que va entre los 5 y los 14 años de prisión.

En el penal de Bouwer no habla con nadie y no recibe visitas, ya que su esposa es africana y no ha viajado al país. En soledad, el inglés espera y no guarda muchas esperanzas de ser absuelto en el juicio: ya comenzó a gestionar el traslado, en caso de ser condenado, al pabellón de extranjeros de la cárcel de Ezeiza, en Buenos Aires, donde al menos, compartirá el idioma y la cultura con algunos paisanos.

John Phillip Merret, que vivió en varios países, fue condenado en Portugal por el mismo delito.

El éxtasis es una droga de diseño relacionada (forzosamente) al mundo de las fiestas electrónicas. Su consumo se da más en sectores sociales medios y altos.

EL ARREPENTIDO QUE NO FUE

Cinco días antes de que Merret fuera detenido, la Policía de Seguridad Aeroportuaria descubrió a una mujer de 24 años que traía 29 mil pastillas de Éxtasis. Entre Merret y la joven argentina no había relación alguna. No se conocían, según el fiscal Federal Gustavo Vidal Lascano, que instruyó ambos casos. Pero había una coincidencia, además del doble fondo en la valija: ambos detenidos realizaron el mismo viaje. Salieron de Ámsterdam, Holanda; pasaron por Madrid, España; luego volaron a Brasil y de allí a Córdoba. Por eso los investigadores creen que se trata de dos “mulas”, aunque nunca hasta ahora llegaron a determinar quién está detrás de la maniobra y cuál era el destino de las pastillas. En diciembre, dos semanas después, fue detenida una joven holandesa que llegó desde Alemania con 9 kilos de la droga sintética.

EL ESLABÓN MÁS DÉBIL

En el vasto negocio del tráfico de drogas a gran escala, las llamadas “mulas” son el eslabón más débil de la cadena. Personas en situación de vulnerabilidad que aceptan cruzar fronteras cargando sustancias, muchas veces llegando a extremos de usar su cuerpo para ocultarla. Son las “mulas”, en su mayoría mujeres, quienes luego son juzgadas y pueblan las cárceles del país en las causas por tráfico.

“En los casos que hemos juzgado en Córdoba, se trata de personas realmente vulnerables”, explica a ENREDACCIÓN el fiscal Hairabedian. “Ciudadanos de países de Europa del Este, personas que han escapado de sus territorios o que se han quedado sin trabajo. Generalmente no llevan mucho dinero y los pasajes se los compran otras personas”, cuenta.

La condena promedio, en estos casos, es de 7 años. En el caso de Merret, sorprendió que no parecía ser una persona vulnerable. Es instruido, tenía tarjetas de crédito, parecía muy formado”, agrega.

Otro detalle, es que en la mayoría de los casos que llegan a juicio en Córdoba se trata de “mulas” tratando de sacar drogas desde Córdoba, generalmente cocaína, rumbo a Europa. En el caso del Éxtasis, el camino es inverso.

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