La siguiente es una reflexión sobre las conductas del poder y las contra-conductas sociales; y el sentido de la democracia para los distintos actores políticos y sociales.

El obrero de la construcción que interpeló al presidente Mauricio Macri en un recorrido de obra. (Foto: Imagen de TV).

La situación económica, social y política del país, aumenta la desesperanza de muchos argentinos, que buscando cambiar aquello con lo que no lograban identificarse del gobierno anterior, se decidieron por votar a la alianza Cambiemos.

La dificultad por imaginar un futuro mejor, se corresponde con el vaciamiento del discurso gubernamental, el que se caracteriza por la utilización de palabras vacías de significación y que no se corresponde con la realidad construida en los más de tres años de Presidencia de Mauricio Macri.

La situación descripta, lleva al Presidente al esfuerzo discursivo por sostener que sufrir hoy, es el único camino para, en algún futuro, estar mejor; y también tiene como consecuencia sintética en vastos sectores de la población, recurrir a definir que los representantes “son todos iguales”. Esta frase parece esconder el descontento con el gobierno anterior y asumir un: “me equivoque votando a Cambiemos, pero lo anterior no me gustaba”.

La expansión del capitalismo consumista aspira a la satisfacción individual y cortoplacista de intereses y la falsa seguridad del dinero, por encima de la conservación del planeta, la seguridad que brinda el Estado garante de derechos ciudadanos y la paz colectiva (1). La libertad de la democracia, implica la difícil tarea de gobernarse a sí mismo. El “son todos iguales”, refleja una imagen de la sociedad dividida entre quienes gobiernan y un “nosotros gobernados”. Una posición pasiva, de un sujeto que espera ser gobernado, ser guiado o que espera el premio meretocratico del gobernante por el esfuerzo.

El equipo comunicacional de Cambiemos parece apelar a la idea antes descripta en el discurso presidencial de apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación. Macri, en un momento de su discurso signado por el vacio y un sobreesfuerzo por sostener el relato del “camino único”; ante la interpelación de un legislador de la oposición responde, “…vivir en democracia es escuchar al otro…” ¿Qué es escuchar al otro para el Presidente? Escuchar, significa abrir la posibilidad de debatir sobre lo que sucede en la realidad, de lo contrario sólo es una actuación de escucha.

Dentro del recinto legislativo, el Presidente en uso de la palabra, se encuentra desplegando en todo su potencial el poder de la palabra institucionalizada y que todos deben escuchar. Por lo que el dialogo pareció estar dirigido al grupo duro de Cambiemos, buscando cohesión y la resistencia desde un interpelación emocional que convoca a continuar soportando el ajuste y la recesión; por otro lado, provocando a la oposición (particularmente a la Unidad Ciudadana) que pretende de la figura presidencial un discurso racional y político con anuncios para enfrentar los problemas. Siendo esto algo inexistente en el discurso en cuestión.

“Escuchar a todos” también puede vincularse a la interpelación que le hiciera un obrero de la construcción al Presidente días previos al discurso en el Congreso. En este acto fue dónde la iniciativa institucional de Cambiemos de estratificar la sociedad, de dividir entre gobernantes y gobernados, entre quienes mandan y obedecen, entre quienes administran y hacen política, se rompe con crudeza. El pedido del obrero, que se sintetiza en “hagan algo, no me importa lo del gobierno anterior”, fue un acto ciudadano de interpelación política, que muestra que en Argentina existe una cultura política que entiende que “todos tenemos derecho a hablar, escuchar, a peticionar y demandar hasta al Presidente de la Nación”. Práctica que positivamente forma parte del imaginario argentino, surgido del largo historial de luchas y conquistas sociales.

El discurso de Cambiemos busca abonar la idea del “son todos iguales”, “es el único camino”; pero la contra-conducta del obrero y su pedido nos invita a los ciudadanos a hacernos cargo de la democrática acción de gobernarnos a nosotros mismos, a reducir la delegación, nos dice “tenemos que expresarnos”, “todos podemos hacer algo”, “no todo, ni todos son igual”, siempre “hay otro camino”.

(1) Brown, Windy. (2010) “Hoy en día, somos todos demócratas”. Democracia ¿en qué estado? Prometeo Libros. Bs. As.

Darío Gómez Pucheta es Doctor en Políticas Públicas.

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