Un estudio sobre 74 mil personas mayores de 60 años, sugiere que nunca se es demasiado mayor para beneficiarse del compromiso de comer de forma más saludable.

Las personas de mediana edad y mayores que empiezan a comer mejor, con una dieta saludable y variada, también tienden a vivir más tiempo, según revela un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine. Los expertos dijeron que el mensaje refuerza básicamente lo que las personas han estado escuchando durante años.

Sin embargo, el estudio es el primero en mostrar que los cambios sostenidos en la dieta (incluso a una edad avanzada) podrían alargar la vida de las personas, señalaron los autores del trabajo.

“Una moraleja importante, es que nunca es demasiado tarde para mejorar la calidad de la dieta”, dijo la investigadora principal, Mercedes Sotos Prieto, científica visitante de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston.

Los hallazgos se basaron en casi 74,000 profesionales de la salud estadounidenses que participaron en dos estudios realizados a largo plazo que empezaron en los años ’70 y en los ’80.

Entre 1998 y 2010, fallecieron casi 10,000 de los participantes del estudio. Sotos-Prieto y su equipo observaron el modo en que el riesgo de muerte prematura de las personas se relacionaba con cualquier cambio en la dieta que hicieron en los 12 años anteriores (de 1986 a 1998).

Resultó que las personas que habían cambiado a mejor (que añadieron más fruta y verdura y granos integrales, por ejemplo) tenían un riesgo más bajo de muerte prematura que las que mantuvieron la misma dieta.

Por el contrario, las personas cuyos hábitos alimentarios empeoraron se enfrentaron a un riesgo más alto de fallecer durante el periodo de estudio (entre un 6 y un 12 por ciento más alto) que las personas cuya dieta se mantuvo estable, mostraron los hallazgos.

¿Hasta qué punto las mejoras en la dieta marcaron una diferencia? Varió en función de la medida de la calidad de la dieta. Los investigadores usaron 3 sistemas de calificación: el índice alternativo de alimentación sana; la puntuación alternativa de la dieta mediterránea, y la puntuación de la dieta DASH (por las siglas en inglés de método dietético para detener la hipertensión).

Los sistemas de puntuación difieren en algo, pero todos dan más puntos a los alimentos como las verduras, la fruta, los granos integrales, el pescado, los productos lácteos bajos en grasa y las fuentes de grasas “buenas”, como el aceite de oliva y los frutos secos. A los alimentos procesados, los dulces, la carne roja y la mantequilla, por otra parte, se les da una calificación más baja.

En general, el estudio encontró que una mejora en el percentil 20 por ciento en la calidad de la dieta se asoció a una reducción del 8 al 17 por ciento en el riesgo de muerte prematura, sobre todo en el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular.

Esto se conseguiría, por ejemplo, al sustituir una porción diaria de carne roja por una porción de legumbres o frutos secos, dijo.

“Nuestros resultados subrayan el concepto de que las mejoras modestas en la calidad de la dieta a lo largo del tiempo podrían influir de forma significativa en el riesgo de mortalidad”, dijo Sotos Prieto.

Alice Lichtenstein es vocera de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) y profesora de ciencias de la nutrición en la Universidad de Tufts, en Boston. “Este estudio refuerza lo que hemos estado diciendo durante mucho tiempo”, señaló. Lo ideal es que la alimentación saludable sea un hábito de por vida. Pero nunca se es “demasiado viejo” para hacer cambios a mejor, comentó Lichtenstein.

No hay alimentos ni nutrientes milagrosos, añadió. En lugar de eso, el nuevo estudio “valida” el concepto de que lo que importa es la dieta general, explicó.

Fuente: Medline Plus (www.medlineplus.gov).

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