Así describe a su segunda novela, “El hombre que duerme a mi lado". Escritor, dramaturgo y cineasta, se define a sí mismo como un hombre que escribe. Es cordobés y le gustan las historias. Conversamos con él para que nos cuente la suya.

Santiago Loza – Foto: Nora Lezano

“Hago esto porque las películas, los libros me salvaron”, dice Santiago Loza, un tipo de cuarenta y seis años que nació en Córdoba y que por la necesidad de contar una historia, escribe. Después si es libro, obra de teatro o película, es otro tema. .

Nacido en barrio San Martín, a unas cuadras de la cárcel, todavía se pregunta por qué se fue a vivir a Buenos Aires. Hace más de veinte años que se mudó, quería hacer cine, y en la Córdoba de los ´80, estaba difícil. “Como todos me vine a buscar oportunidades”, agrega desde el otro lado de la línea sin perder la tonada. Santiago se fue a filmar y sin embargo los set de rodajes de sus películas en general han sido fuera de la ciudad porteña. “Siempre me recuerdan que soy cordobés”, se ríe.

Escribe obras de teatro, guiones de cine y literatura: “Director de cine es un título que me queda incómodo, demasiado grande”, reflexiona, y sostiene que el teatro también es literatura, “literatura dramática”.

Su última obra es una novela, y desde que tuvo la historia supo que El hombre que duerme a mi lado (TusQuets) iba por ese camino. “Es de relaciones y vínculos y también de cierto misterio policial, hay humor, parece ligero, pero siempre está la sensación de que algo va a ocurrir. Es un policial de entrecasa, de  barrio. Es como esas historias cercanas al chisme, que de ahí desatan una especie de tragedia y van creciendo de boca a boca. La novela tiene algo de chisme que se va expandiendo”.

¿Escribir literatura es igual que teatro o cine?¿Vos sos el mismo?

Son distintos soportes, pero la escritura es la misma, uno ha desarrollo cierta forma de escribir, son caminos que uno va tomando. Sí, es distinta la actitud cuando escribo cada cosa: Hay un trabajo con la palabra y el lenguaje en el teatro o en la novela, en el cine es una escritura hipotética, una escritura en tránsito. Quizá con la narrativa siento que no hay intermedios, ni para la escena ni para el guión, el libro es en sí mismo un diálogo, y ese dialogo entra en un dialogo íntimo con el lector.

¿Por qué El hombre que duerme a mi lado es una novela?

Se me ramificaba permanentemente, se me abrían distintas líneas, y tensiones, me exigía otro tiempo de escritura más pausada, de ir entrando de a poco en la historia. En teatro uno trabaja por la resolución escénica, que algo ocurra, la novela trabaja en la disgresión de otro modo que en el teatro, puede permitirse más el detalle.

¿Qué decidiste poner de Córdoba en tu obra?

Me pasa que hay algo de mi mente que se ha quedado en Córdoba. Me parece un camino lógico, hay algo de esas historias que escribo que son historias del interior. Me gusta y lo tomo  a favor. No me siento parte de Buenos Aires en la ciudad, mi lugar desde la escritura, es siempre como de costado. Por ejemplo, cuando las obras de teatro se presentan en Córdoba vuelve esa escritura a su lugar de origen. Nunca renuncié a eso, y si no, siempre alguien me lo recuerda. Esta relación con todas las contradicciones que uno tiene con el lugar de uno, esa cosa de amor y odio.

¿Qué entra en el amor y qué en el odio?

Hay algo  de la calidez que está buenísimo. Y por otro lado, siento , y otros colegas comparten, que por la condición geográfica no se ve el horizonte, estar atrapado entre las sierras.  No ver el horizonte se vuelve dañino, no es  muy cariñoso hacia nosotros. Hay una cualidad de grandes narradores, desde el chiste hasta grandes poetas. Hay mucha intensidad en Córdoba. Son las idas y vueltas, las contradicciones, bueno es la identidad.

¿Por qué escribís?

Escribo primero por una necesidad de que algo quede, siento como si todo fuese extremadamente pasajero y algo necesito algo que sea fijo. También, para entenderme… porque (duda) ha sido salvadora para mí la ficción, los libros, las películas, me ha hecho bien, me ha ayudado. Escribo porque me interesa contar historias y tengo la necesidad de hacerlo. Hay algo de misterio en el por qué, uno escribe para saber por qué escribe y pasa toda la vida tratando de entender eso. Algo de no sentirme tan solo, me siento acompañado, sabiendo que entro en dialogo con otro. Me define la escritura, soy alguien que escribe.

En títulos

Entre los films que dirigió están: Extraño, La invención de la carne, Rosa Patria, La Paz, y Si estoy perdido no es grave. Sus películas participaron en festivales nacionales e internacionales como el de  Cannes, Locarno, Berlín, San Sebastián y Londres. Además, fue creador de la serie de televisión Doce casas, ganadora del Martín Fierro mejor unitario en 2014.

Para teatro escribió: Nada del amor me produce envidia, He nacido para verte sonreír, Matar cansa, Pudor de animales de invierno, Todo verde, La mujer puerca, El mal de la montaña, Almas ardientes, Esplendor, Un minuto feliz, Todas las canciones de amor.

Y también publicó los libros Textos reunidos y Yo te vi caer.

El hombre que duerme a mi lado

Nélida es una mujer común y corriente, vivió una vida mínima, deslucida, aburrida. Siente la proximidad de la vejez y un cuerpo que se va volviendo ruinas. Está llena de demonios; es viuda de un hombre al que nunca quiso,  hija de una madre severa y de un padre moralmente cuestionable, madre de un hijo por el que nunca sintió amor filial.
Debilitada por los achaques de los años, Nelly debe abandonar la casa en el pueblo y recluirse en la de Mauro, su hijo, en la ciudad. El encuentro entre ambos revive rencores y ella se pierde en la amargura y la hostilidad de un vínculo ambiguo. Pero un hecho inesperado la retrotrae al pasado y hace resurgir un deseo perdido. Confusa y fuera de sí, Nélida se siente al fin protagonista de esa vida que pudo ser y queda atrapada en el devenir de un relato que no se detiene y que la empuja a cruzar los límites de la desmesura.