Lo asegura el actor y director, que estuvo en Córdoba presentando “El Farmer”. ENREDACCIÓN conversó con él antes de subirse al escenario. Dice que es un placer ponerse al servicio de la literatura de Andrés Rivera y, amante de su oficio, confiesa que imagina actuar toda su vida. Mirá el video de la entrevista.

El actor y director Rodrigo de la Serna.

Rodrigo de la Serna interpreta a un personaje insustituible y, a la vez, condenado de la historia argentina en la obra “El Farmer”, una adaptación de la novela de Andrés Rivera. Cree que Rosas fue hacedor de su destino y uno de los mayores forjadores de la Nación argentina. De la Serna apuesta por el riesgo al traer a la primera fila a personajes que compusieron nuestra compleja identidad.

La historia le gusta y se ha metido en la piel de muchos hombres emblemáticos, como Alberto Granado, el amigo del Che Guevara en la película Diarios de motocicleta (2004) y José de San Martín en Revolución: el cruce de los Andes (2010). Además, es Jorge Bergoglio en Llámenme Francisco, la serie que se puede ver por Netflix.

Para componer al “personaje maldito” de nuestra historia, “le presto absolutamente todo, lo que tengo y no tengo. Mi experiencia, mi instrumento actoral, mis limitaciones, mis frustraciones. El teatro es así, das todo al cien por ciento”, confiesa. Para llevarlo a las tablas, adaptó el libro de Rivera junto con Pompeyo Audivert, con quien actúa y dirige “El Farmer”.“Teníamos nuestras dudas si le iba a gustar a Andrés Rivera, es una adaptación muy volada de su literatura, pero estamos convencidos de que le gustó”, asegura.

En Córdoba se presentaron a sala llena con dos funciones durante el fin de semana en el Teatro Real. “Hacemos los que nos gusta, comunicamos algo que nos conmueve muchísimo y la gente nos viene a ver. Lo voy a seguir haciendo toda la vida”.

La entrevista:

 

Infancia a la cordobesa

De niño, Rodrigo deseaba que llegara el verano para venir a pasar los meses de calor a la casa de su abuela en Villa Giardino. “Quería vivir ahí, para mí, de chico, Buenos Aires era un bajón”.

Ahora, asegura que los autoexilios son necesarios: “Soy bastante de retirarme, soy un tipo que aprendió a vivir la soledad, está bueno. La soledad era sinónimo de tristeza y, por suerte ya no. Irse por ahí solo, un libro, un fuego, hace bien”.

dai.garciacueto@enredaccion.com.ar

@daigarciacueto

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación:afondo.enredaccion@gmail.com