El ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa dijo que "no hay razones para la alarma ante la suba del dólar".

El ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, Domingo Cavallo.

Para el hombre que condujo el proyecto neoliberal y la economía en los ’90, un proceso que eclosionó con la crisis de 2001, “los sobresaltos cambiarios de la semana pasada se debieron más a la confusión que genera entre los operadores financieros la aparente puja entre el Banco Central y la Jefatura de Gabinete (o quien sea la verdadera autoridad económica del gobierno, ¿el Presidente (Mauricio) Macri, como lo era el Presidente (Néstor) Kirchner desde que asumió y mientras tuvo energía para hacerlo?; craso error si fuera así)”. Domingo Cavallo se expresó a través de su blog personal (www.cavallo.com.ar).

El ex ministro de Economía de las gestiones de Carlos Menem y Fernando De la Rúa interpretó que la suba del dólar se debió a “la venta de reservas (que) no es otra cosa que el resultado de la decisión de quienes habían traído dólares a través de lo que se denomina el carry-trade, apostando a una gran diferencial entre la tasa de interés pagada por el propio Banco Central y la expectativa de aumento del precio del dólar para los plazos de las operaciones. Se trata de las mismas reservas que cuando entraron, deprimieron artificialmente el precio del dólar, sin que ayudaran, casi nada, a reducir la tasa de inflación”.

LAS CLAVES

-Dijo que sería “un craso error” que el presidente Macri fuera “la verdadera autoridad económica del gobierno”.

-“Los dólares que se están yendo son los que nunca debieron entrar. No hay razones para la alarma frente a la suba del dólar”.

-“El gobierno tiene que dejar de hablar de metas cuantitativas de inflación, centrar su esfuerzo en controlar el crecimiento del gasto público primario, en término nominales, no como porcentaje del PBI”.

-“Los efectos de mediano plazo (del atraso cambiario) pueden ser devastadores, porque justo cuando el tipo de cambio tenga que subir por reducción del financiamiento externo para el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, revertir el déficit comercial va a requerir una fuerte contracción de la economía para que las importaciones bajen al nivel deprimido de las exportaciones”.

Sin embargo, pese al cuestionamiento, explicó que “los dólares que se están yendo son los que nunca debieron entrar. No hay razones para la alarma frente a la suba del dólar”.

Cavallo fue enfático también al demandar un ajuste mayor del gasto público primario: “El gobierno tiene que dejar de hablar de metas cuantitativas de inflación, centrar su esfuerzo en controlar el crecimiento del gasto público primario, en términos nominales, no como porcentaje del PBI”.

DÓLAR

El ex funcionario se paró una vez más sobre la idea de que falta un conductor de la economía, una salida que le reclaman distintos sectores económicos al presidente Macri frente a la licuación acelerada de su capital político. “Lamentablemente, la comunicación pública de la política macro-económica del gobierno no es buena, porque se ha hecho de la independencia del Banco Central y del modelo de política monetaria que persigue metas de inflación, una suerte de piedra filosofal, mientras hay indicios de que el equipo económico razona con otros esquemas teóricos, que no se sabe bien cuáles son, porque nadie los ha explicado con la precisión y convicción que el presidente del Banco Central ha explicado el suyo”.

El titular del BCRA Federico Sturzenegger acompañado del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

En ese sentido aseguró que “los dólares que se están yendo son los que nunca debieron entrar. No hay razones para la alarma frente a la suba del dólar. Ni para el gobierno ni para la gente. Todavía es perfectamente posible que se retome la tendencia a la baja de la tasa de inflación sin que se interrumpa el proceso de crecimiento de la economía que, aunque tenue, siempre es mejor que una recesión”.

A su vez dijo que “es una pena que el viernes último, frente al nerviosismo que provocó la escapada del dólar, el Banco Central haya reaccionado con una suba de 300 puntos básicos en la tasa de intervención (o de LEBACs, que es prácticamente lo mismo), cuando no hay indicios de aumentos adicionales de la tasa de inflación”.

Planteó que “semejante aumento de la tasa de intervención puede ser leída por los mercados como un regreso a la práctica de inducir carry-trade para conseguir entrada de dólares prestados al activo del Banco Central. Dólares que pueden llegar a repetir los dos episodios de sobrevaluación exagerada del peso que se observaron a lo largo de 2017. Los dos episodios, terminaron, como no podía ser de otra manera, con una escalada rápida del precio del dólar sin que, en el ínterin, el efecto sobre la tasa de inflación durante los meses de sobrevaluación haya sido significativo. ¿Se va a volver a esta práctica? ¡No lo puedo creer!”, afirmó.

INFLACIÓN

Cavallo señaló que “el curso futuro de la inflación va a estar determinado fundamentalmente por el ritmo al que aumente el gasto primario del gobierno en términos nominales, el ritmo al que aumente el precio del dólar y el ritmo al que aumenten los salarios”.

Agregó que “si hay déficit fiscal, habrá sobrevaluación del peso por un período que puede llegar a ser bastante largo. Por consiguiente, se percibirá en la economía un atraso cambiario preocupante para los exportadores”.

Foto ilustracion dólar.

Alertó que “este atraso cambiario en el corto plazo puede deprimir algo el crecimiento, en particular de las economías regionales y la industria manufacturera, pero seguramente no mucho, porque las exportaciones son todavía un componente relativamente pequeño de la demanda agregada. Sin embargo, los efectos de mediano plazo pueden ser devastadores, porque justo cuando el tipo de cambio tenga que subir por reducción del financiamiento externo para el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, revertir el déficit comercial va a requerir una fuerte contracción de la economía para que las importaciones bajen al nivel deprimido de las exportaciones”.

Finalmente expresó que “por esta razón, en los programas completos de estabilización y desarrollo, siempre se presta fundamental atención a eliminar cualquier vestigio de sesgo anti-exportador provocado por la estructura arancelaria y los impuestos que encarecen los costos de la producción exportable. Esto significa eliminar de cuajo, en lo posible, los impuestos que encarecen costos de la producción exportable, o devolverlos en forma de reembolsos y reintegros de impuestos internos. Puede haber una mezcla de reducción de impuestos y devoluciones que irá variando en el tiempo si el ritmo de la reducción es gradual y progresivo”.

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