Héctor Baldassi, Mario Negri, Ramón Mestre y Luis Juez forzarán sus destinos para tratar de convertirse en el candidato a gobernador por Cambiemos en Córdoba. El resultado del domingo los dejó en la primera fila de largada.

Los globos después del festejo del domingo. El lunes comenzó la carrera por la gobernación. Foto: Sebastián Salguero.
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Cambiemos consiguió en la provincia de Córdoba el 48,5% de los votos, superando por 18 puntos a Unión por Córdoba, la sigla en la que confluye el peronismo, el partido de gobierno desde 1999. Sumado a la elección nacional realizada por la alianza del presidente Mauricio Macri que consolidó una fuerza política de centro-derecha, quedaron cuatro dirigentes en la primera fila para buscar la candidatura a gobernador en 2019: el diputado nacional, Héctor Baldassi (PRO), los radicales Mario Negri (diputado nacional y presidente del interbloque de diputados nacionales) y Ramón Mestre (intendente de Córdoba), y el líder del Frente Cívico, Luis Juez. Ellos son, por ahora, los hombres del presidente para intentar cambiar el ciclo político en la provincia.

Héctor Baldassi: en política, como en el futbol, nada es tan lineal

Si se observa el crecimiento nominal del ex árbitro Héctor Baldassi desde su debut electoral en las legislativas de 2013, cuando salió cuarto con el 14,4% de los votos al frente de la Alianza PRO, y los resultados de este domingo, podría decirse que estamos frente al fenómeno electoral más explosivo de Córdoba desde el batacazo municipal de Luis Juez  diez años antes.

Un dirigente que obtiene el 48% de los votos en una elección legislativa o de un gobierno local importante se gana el traje de candidato a gobernador, y Baldassi no es la excepción.

La Coneja, que luego de las PASO se mostró cauteloso y moderado cuando se le preguntaba en público por 2019, en los últimos días relajó el discurso y dejó abiertas varias puertas. El mismo domingo, en el bunker del festejo, pronosticó que en dos años la provincia será de Cambiemos.

El diputado nacional, Héctor Baldassi. Foto: Sebastián Salguero.

Por el mero peso de los números, Baldassi lidera el grupo de los candidateables del macrismo. Sin intentar “ningunear” al ganador, la primera duda que surge es si los votos del ex referí le pertenecen completamente o son una franquicia de la marca Cambiemos que habría funcionado igual frente a otro postulante del espacio.

La segunda duda es la obvia cuestión de que el electorado se posiciona diferente frente a un comicio legislativo o ejecutivo, y se pone más rígido cuando escoge a quien administrará el Estado. Baldassi, en ese sentido, no tiene perfil de gobernador para una Córdoba que los acepta radicales, peronistas o macristas, pero pulidos, como bien sabe el mismo Juez.

Por sobre el perfil del réferi, está la cuestión nacional. Baldassi es hijo político de Mauricio Macri y su futuro, aun con la inmejorable elección de ayer, depende del Presidente. En 2013 Macri lo eligió como su candidato, y nuevamente lo hizo en 2017, ignorando las pretensiones del socio territorial. Cambiemos logró consolidar su fuerza política a nivel nacional, y su presencia ya trasciende el corredor sojero que va de este a oeste en la zona más rica del país. Un gobernador totalmente propio en el segundo distrito del país es una gran tentación, y si Cambiemos mantiene las expectativas positivas nacionales en los próximos dos años, el escenario estaría servido para un cambio de color político en la Provincia. En este caso, los socios (¿ahora minoritarios?) tendrían que acompañar, como ahora. Pero después de dirigir 19 clásicos del futbol nacional, Baldassi ya debe saber, que en política, como en el fútbol, nada es lineal.

Mario Negri: el viejo zorro del Parlamento que espera un guiño

El diputado nacional, Mario Negri.

Es uno de los dirigentes radicales de Córdoba y el país que más tiempo ha ocupado bancas legislativas nacionales. El ex zorro gris fue vicegobernador de Eduardo Angeloz en el período 1987-1991, candidato a intendente en 1999 (le ganó Germán Kammerath, ahora aliado en Cambiemos) y candidato a gobernador en 2007, elección en la que quedó tercero con el 22,17% de los votos, detrás de Juan Schiaretti (37,17%) y de su también hoy aliado Luis Juez (36,04%).

Como radical, Negri encabezó listas legislativas en 2003, cuando salió tercero con el 17%, y en 2011, cuando quedó segundo con el 20,3%. En 2015 volvió a ser primero en la nómina para diputados nacionales, pero esta vez con el sello de la entonces ascendente alianza Cambiemos. Allí su lista ganó con un contundente 49,8%, pero ya no festejó como radical, sino con globos amarillos. Hoy, el hombre oriundo de Entre Ríos parece ocupar en la mesa chica de Cambiemos el lugar que supo ser del mendocino Ernesto Sánz: jefe del radicalismo en la coalición gobernante. Un lugar ganado por su eficiente función como presidente del interbloque Cambiemos en la cámara baja, donde cumplió un rol central en el marco de una administración sin mayoría parlamentaria y con verdaderos pesos pesados en las bancas opositoras.

En las PASO de agosto y en las generales, Negri estuvo en el escenario central del festejo, junto a Macri y María Eugenia Vidal, la dirigente política con mejor imagen del país. Todo un dato que, con sus sonrisas, el diputado demostró valorar.

Negri es uno de los radicales ya anotados, pero sin estridencias, como candidato a gobernador de Córdoba. Su suerte depende exclusivamente de un guiño del Presidente, el gran elector.

Ramón Mestre, el intendente que se siente “candidato natural”

Ramón Mestre ingresa en la noche del domingo al bunker de Cambiemos. Foto: Sebastián Salguero.

Hace pocos meses, Ramón Mestre conoció de cerca el poder que ejerce el poder. Quiso que su hermano Diego encabezara la lista de diputados de Cambiemos en Córdoba, pero Mauricio Macri tenía otra idea. El presidente había decidido que ese lugar era para Héctor Baldassi, su hombre, y aunque hubo berrinches y amenazas de primarias del mestrismo, a la sazón el oficialismo en la UCR cordobesa, Diego Mestre bajó al quinto lugar, como exigió  Macri. Y Ramón Mestre sonrió para la foto de la concordia.

Después de dos intendencias consecutivas en la segunda ciudad del país, con una senaduría por la minoría en 2009 y pese a que la imagen propia y la de su gestión son bajas, Ramón quiere ser gobernador de Córdoba.  Después de todo, es el primer intendente de Córdoba en ser reelecto desde el también radical Rubén Martí, hace 25 años. Como conducción de la UCR Córdoba y con la fuerza territorial que representan los intendentes radicales de su lado, el jefe comunal se siente el candidato natural del espacio Cambiemos. En el plano interno no la tiene fácil: Mestre ya sintió el vacío que le hizo el negrismo y el aguadismo, aliados con el PRO y el juecismo, cuando intentó poner freno a la candidatura de Baldassi. A estas horas, el intendente debe estar enrostrando a sus correligionarios el haber colaborado a hacer crecer la figura del ex árbitro, al que hoy le temen propios y ajenos.

El domingo, en el bunker cordobés de Cambiemos, el intendente capitalino evitó avanzar sobre el tema que tendrá ocupados los próximos dos años a políticos y periodistas: quien va a ser candidato a gobernador de Cambiemos, cómo se decidirá la candidatura o quién la decidirá. El mismo libreto cauteloso y diplomático de Juez y Baldassi.

La UCR quiere volver a manejar la provincia, a 20 años de la partida del padre de Ramón, Ramón Bautista. El intendente aun no da pistas sobre su estrategia para llegar a la primera meta, la candidatura de Cambiemos, pero está claro que ya sabe cómo ejerce su poder el presidente.

Luis Juez o como hacerse fuerte con puros cuatros

El embajador argentino en Ecuador, Luis Juez, en los festejos de la noche del domingo. Foto: Sebastián Salguero.

Luis Juez hizo la colimba en Ecuador y piensa en su regreso a la política nacional con más ganas que chances de ser el candidato oficial de la fuerza Cambiemos en Córdoba.  El ex intendente cree que en 2019 se producirá el cambio de época que tiene pronosticando desde el 2007, cuando asegura que Unión por Córdoba le robó la elección a gobernador. Sin embargo, el domingo, cuando todos los sondeos en boca de urna le daban un triunfo contundente a Héctor Baldassi, el embajador mantuvo la calma y le dijo a la tribuna interna: “Ojo, que la Gobernación no va a ser un trámite”.

Si algo sabe Juez es de subas y bajas de acciones en política. En 2003 se convirtió en el intendente más votado de la historia de Córdoba, con el 56% de los votos  y fue la joven promesa de los progresistas cordobeses y de la “transversalidad K”. En 2007 quiso ser gobernador y quedó a metros de la valla, por 17 mil votos que siempre sostuvo le fueron robados por el peronismo. En 2009, ganó la senaduría nacional por Córdoba. Fueron tiempos de fuertes cruces con Unión por Córdoba (UPC) pero también con la mayoría de sus actuales aliados en Cambiemos, los radicales. En 2011 supuso que la Gobernación estaba en su bolsillo y que el ciclo de José Manuel de la Sota se había acabado, pero se equivocó y quedó segundo cómodo. En 2015, siendo ya hombre de Cambiemos, mordió el polvo en su pago chico: apuntó a la intendencia, perdió con Ramón Mestre y fue concejal un año. De ahí partió a Ecuador, cuando parecía que su chispa se había agotado. “Desde el 2007 que quiero ser gobernador”, admitió el domingo cuando le preguntaron.  Fue el único que dijo sus intenciones sin esconderse en retóricas cautelosas. Tal vez porque cuando te tocaron puros cuatros, no quede más que cantar la jugada.

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