El gobierno logró desembolsos que, en principio, le permitirán evitar el default este año y el que viene. Las consecuencias principales serán la recesión y el desempleo.

La titular del FMI, Christine Lagarde, el presidente Mauricio Macri, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el martes en Nueva York. Foto Twitter C.Lagarde.

El FMI como sucede en cada una de sus intervenciones en países que buscan su ayuda financiera, se ha convertido en el verdadero jefe de la economía y del poder. Sacó del medio a Luis Caputo en el BCRA, poniendo en el cargo al número dos de Nicolás Dujovne, Guido Sandleris, un economista con un CV académico impecable, pero que está dispuesto a aplicar las recetas de la sonriente Christine Lagarde.

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La jefa del Fondo dijo que el acuerdo permitirá estabilizar la economía del país. Traducido quiere decir, que se aleja el riesgo de default de la deuda externa contraída por la administración Macri. En paralelo, la enorme ayuda financiera se desembolsará completa hasta fines de 2019, esto es que protegerá la experiencia política de la derecha argentina y la implantación del modelo neoliberal, y por supuesto, garantizará el re-pago al sistema financiero global.

También implica un condicionante extremo para cualquier fuerza política de otro signo que eventualmente pudiera derrotar al candidato neoliberal en los comicios de octubre, ya que cualquier intento de modificar las reglas de juego lo llevará al default de la deuda desde el arranque de su gestión. Por eso, cumple un doble rol: impone el modelo neoliberal por la fuerza y condiciona cualquier intento de restauración populista -no quiere decir que no se pueda producir, pero sí que establece un curso de acción de altísima complejidad-.

La contracara será un ajuste de 2,6 por ciento del gasto público para llegar al déficit cero en el Presupuesto, una política cambiaria y monetaria ortodoxa (o recontra-ortodoxa), y una apertura salvaje de la economía. De aquí al final del primer semestre del año próximo, la recesión (caída de la actividad económica), desempleo y pobreza alcanzarán índices muy elevados.

También producirá una enorme tensión de su sistema político e institucional a causa de los efectos en la economía y en la sociedad.

Los principales puntos del acuerdo son los siguientes:

-Argentina obtuvo 7.100 millones de dólares adicionales al plan original de 50 mil millones y se modificó el cronograma de esos desembolsos. Así, en lugar de percibir seis mil millones de dólares este año, llegarán 13.400 millones. Y de los 11.400 millones de dólares previstos para 2019, se enviarán 22.800 millones de dólares.

-El FMI exigió déficit cero en el gasto público y emisión cero de Pesos. Esto implica el congelamiento de la base monetaria, lo que producirá una severa restricción al aparato productivo y el consumo y un encarecimiento del costo del dinero, al menos en el corto y mediano plazo. El objetivo es pagar la deuda, reducir la inflación y desindustrializar el país, para que efectivamente disminuya la demanda de insumos importados para las cadenas de producción. El drama es que los procesos de ajuste generan disminución de la actividad económica y por ende, nuevos ajustes. El horizonte es de una crueldad extrema, no sólo para el Estado nacional, sino para las provincias y la actividad privada. Habrá que ver con cuanto apoyo político cuenta el programa, cuánto tiempo es posible sostenerlo y cuántos gobernadores están dispuestos a semejante descalabro.

-El dólar flotará casi libremente entre dos bandas: un mínimo de 34 pesos y un máximo de 44. Luego, esas bandas se actualizarán a razón de un 3 por ciento mensual. El BCRA sólo estará autorizado a intervenir cuando la divisa perfore algunas de la bandas: comprando cuando baje de 34 y vendiendo hasta 150 millones de dólares por intervención cuando suba.

Qué va a suceder en las provincias:

-Es previsible que se reduzca la recaudación impositiva propia y la nacional.

-Va a caer en primer lugar la obra pública y luego las inversiones y gastos en mantenimiento de los servicios del Estado (salud y educación) y los salarios del sector público. El único gasto que probablemente se eleve sea el social, con el objetivo de tratar de atender las fuertes tensiones de la pobreza.

-La industria y el comercio se verán afectados por la disminución del consumo y la apertura de las importaciones.

-Será muy difícil que las provincias logren financiamiento externo en el corto plazo, incluida Córdoba, hasta que las variables macroeconómicas se estabilicen y los mercados vuelvan a abrir las puertas a gobiernos y empresas del país. El hecho de haber recurrido al FMI se debe, entre otras variables, a que el grifo de ayuda crediticia externa se volvió demasiado caro o inexistente.

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