En la campaña de las PASO el único y gran argumento electoral fue Mauricio Macri. Los resultados son conocidos. El ex árbitro de fútbol, Héctor Baldassi, casi no tuvo acción como candidato. En la próxima campaña, será similar. Aquí, algunas de esas razones.

Héctor Baldassi saluda en la noche del domingo 13 de agosto. Foto: Sebastián Salguero.
Luminarias Río Cuarto

Los jefes de campaña de los 24 distritos nacionales se sentaron frente a Marcos Peña a a fines del mes de junio, poco después que cerraran las candidaturas de todas las provincias y antes de que Mauricio Macri reuniera a los dos primeros candidatos a diputados nacionales de todos los distritos, en Parque Norte. “El que habla es Macri. El rol fundamental de ustedes es organizar toda la logística y el control de la elección, sobre todo en las provincias en que gobierna el peronismo. Es fundamental que podamos tener fiscales en todas las mesas. Y si no pueden, lo hacemos nosotros. Además, vamos a impulsar los timbreos. En eso, tienen que estar todos”. Los enviados distritales se miraron, pero el rol de cada uno estaba más que claro. Los que eran radicales, sintieron una especie de puñalada en el corazón, pero guardaron todos los apuntes en el bolsillo del saco y asintieron. Saben que Cambiemos es como una empresa: Hay jefes y hay tropa, y lo que se ordena, se hace.

Algo de eso quedó explicitado -en una nota que publicó el diario La Nación– cuando cerca del final de la jornada del encuentro de candidatos con el presidente, el 30 de junio, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta recomendó a todos: “Hay que respetar el rol del jefe de campaña y de la mesa política nacional”. Y enumeró a Peña, Durán Barba y su colaborador Santiago Nieto como los referentes. “No se dejen llevar por los microclimas, no hay que confrontar, hay que ser propositivos”, exhortó.

A Córdoba, el presidente viajó dos veces, concedió una entrevista al diario La Voz del Interior, dos a Mario Pereyra y su programa Juntos de Cadena 3, e hizo circular varios vídeos patrocinados de su paso por Córdoba a través de Facebook. Se le sumaron algunos afiches en la vía pública y listo. En todas las intervenciones públicas del presidente estuvo Héctor Baldassi, que concedió entrevistas contadas con los dedos de una mano a los medios cordobeses y muchas fotos de “timbreos” en las redes sociales. Sin embargo, el candidato protagonizó el único incidente de campaña: Fue cuando se lo fotografió bajando del helicóptero oficial junto a los ministros de Interior, Rogelio Frigerio, y Transporte, Guillermo Dietrich, el día que inauguraron un tramo de la autovía de la Ruta Nacional 36, entre Córdoba y Río Cuarto. Luego, prácticamente desapareció de la campaña. No hubo cruces de campaña. El único se produjo el día que Macri le pidió al gobernador Juan Schiaretti, que bajara el impuesto a las Ingresos Brutos en los créditos hipotecarios. Schiaretti le retrucó que la Nación se llevaba más ingresos de los que le correspondían y por eso en las provincias había impuestos elevados, pero terminó bajándolos a los pocos días.

El jefe de Gabinete Marcos Peña y el presidente Mauricio Macri. (Archivo).

Peña instrumentó después de Parque Norte, reuniones virtuales con los jefes de campaña de cada provincia y la estrategia general no cambió. Después de años en donde la campaña era el perfil de los candidatos territoriales, esta vez primaba el perfil de un sólo candidato, el nacional (Macri), y los aspirantes locales estaban en sintonía con esa línea. Baldassi y su carisma particular encajan perfectamente en esa teoría, más allá de las dificultades expresivas del ex árbitro de fútbol. Está claro, entonces, que los cordobeses votaron por Macri, ratificando su apoyo al gobierno nacional, pero, sobre todo, rechazando un posible regreso de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Una segunda lectura de este modelo de campaña, es que la alianza es cada vez más PRO y menos UCR. Buena parte del tradicional electorado radical no se encuentra incómodo con remeras amarillas. Esta traslación se viene produciendo mes a mes. Hoy, la mayor parte del electorado que eligió el lado del presidente (35% en todo el país) se identifica con el PRO y no con la UCR.

Eso explicaría el rol de subordinación que aceptó la mayor parte de la UCR y en particular, el radicalismo cordobés.

Mientras este fenómeno se expande, una fuente con acceso al equipo de campaña, indicó que ahora Macri le habría pedido al viceintendente de  la ciudad de Córdoba, Felipe Labaque, que controle las cuentas de la Municipalidad de Córdoba. Resulta que Ramón Mestre (h) es el principal aspirante radical a la gobernación de la provincia en 2019 y el presidente no termina de ver con buenos ojos su gestión en la capital. El presidente tiene a Baldassi como actor protagónico para ese momento. “Felo -le advirtió el presidente a Labaque-, tené cuidado, no podemos cometer errores, hay que estar atentos”.

“Nosotros estamos más cerca de conseguir seis diputados nacionales, que Unión por Córdoba tres”, dice uno de los operadores de Cambiemos.

Para octubre, por lo tanto, nadie espera cambios significativos respecto de la estrategia de la campaña. Sobre todo, a partir de la nacionalización de la elección de la provincia de Buenos Aires, que tiene por rivales a Macri y Cristina. Los especialistas que asesoran al macrismo no observan riesgos en la provincia de Córdoba y creen que la tendencia observada en las PASO se profundizará en favor de los candidatos del oficialismo nacional. Lo mismo opinan los principales referentes del espacio con los que conversó este medio. “Nosotros estamos más cerca de conseguir seis diputados nacionales, que Unión por Córdoba tres”, explican. En ese contexto, Baldassi va a hablar muy poco y será número puesto en las fotos.

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