Sin José Manuel De la Sota como candidato en la elección de octubre, las chances del peronismo cordobés bajan considerablemente. Su salida genera beneficios a varias puntas: al presidente Macri y la UCR; al Frente para la Victoria; al Movimiento ADN; y a la izquierda. Un terremoto político en Córdoba.

El presidente Mauricio Macri y el ex gobernador, José Manuel De la Sota.

El PJ cordobés pasó de la noche a la mañana de ser Usaín Bolt a ser un atleta del montón. Ya no es imbatible. Se parece a todos los demás. Puede ganar o puede perder, pero la posibilidad de resultar derrotado como en 2009 es una posibilidad mayor que antes de que el ex gobernador dijera que no a la candidatura a diputado nacional de Unión por Córdoba.

De la Sota arrancaba en la provincia con un piso de 30-32 por ciento y ese porcentaje cae de modo significativo si el candidato es cualquier otro dirigente (incluido el vicegobernador Martín Llaryora) a 22-25 por ciento. Por lo tanto, Cambiemos con Héctor Baldassi -si finalmente es el candidato de la alianza oficialista en Córdoba-, que partía desde el 22 por ciento, queda a tiro de pelear por una victoria. Para el presidente Mauricio Macri la noticia dada a conocer el jueves a la noche, es un regalo magnifico en la preparación del esquema electoral de octubre.

Complicado en la provincia de Buenos Aires, donde las encuestas favorecen al PJ y al kircherismo, solos o juntos; en la cornisa por el desafío de Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires y con escasas chances de un triunfo en Santa Fe, la posibilidad de que Unión por Córdoba vaya sin De la Sota, es como ir a jugar una final contra un equipo que saca cuatro titulares y pone cuatro promesas juveniles. No es que no pudiera derrotar a De la Sota, pero el escenario era mucho más complicado porque el ex gobernador representa una vía alternativa de oposición tanto al PJ de provincia de Buenos Aires como al kirchnerismo y por lo tanto, una dificultad porque no entraba dentro del modelo de campaña diseñado por Jaime Durán Barba, el gurú del presidente.

¿Cuáles son ese ejes?

-Dividir todo lo posible a la oposición -igual a lo que hizo el kirchnerismo desde 2007 en adelante-;

-Polarizar, poniendo a Cristina Fernández de Kirchner, la herencia y la corrupción como los males argentinos.

-Aglutinar al electorado propio alrededor de consignas de la derecha política y económica. Dentro de esa línea ingresan sacar el feriado del 24 de marzo o poner en discusión la existencia de 30 mil desaparecidos durante la dictadura o, incluso, equiparar el beneficio del 2×1 a los responsables de delitos de lesa humanidad con los casos de violadores o asesinos.

Por eso, el arsenal de campaña no tenía “balas” políticas para De la Sota, que planteaba una oposición pero por el mismo andarivel que ocupa el oficialismo, más el plus de un peronismo “light”. Un engendro complicado de resolver. Por eso, el principal beneficiado de su salida, es Macri. Sin De la Sota se simplifica la escena y el plan Durán Barba se vuelve posible en este distrito.

Fuentes del peronismo juran con las dos manos que los motivos para “el renunciamiento” de el Gallego no esconden ningún secreto. “Les deja el lugar a los más jóvenes, y prefiere garantizar la gobernabilidad en Córdoba a sus intereses personales”, dicen. Una parte de la verdad tienen, porque con De la Sota en campaña, las relaciones Nación-Provincia naturalmente se hubieran enrarecido. Pero esa realidad no es toda la realidad.

Desde la semana pasada, comenzó la operación para limar candidatos al estilo de las campañas electorales estadounidenses. Esto es, lo que se denomina “campaña sucia”. Mientras miles de argentinos le ponían un límite democrático al fallo de la Corte Suprema de Justicia que abría la puerta de las cárceles a los genocidas de la dictadura, la televisión paseaba al ex gobernador de Buenos Aires y ex candidato a presidente por el FPV, Daniel Scioli, por el camino de las confesiones de alcoba. Primero, que su pareja Gisela Berger, lo había dejado porque él tenía una relación paralela, y después que Berger estaba embarazada. Scioli salía por los medios hablando de su paternidad y Gisela le enrostró como respuesta que le había pedido “abortar”. Scioli, como hasta el 2001 tuvo Fernando De la Rúa, parece no representar nada relevante, pero sostiene un favor silencioso de las capas medias argentinas, que evidentemente, prefieren dirigentes poco expresivos y conservadores. Las palabras de Berger diciendo que Scioli le había pedido abortar perseguirán al incombustible motonauta durante todo 2017 y probablemente, lo hagan abortar de su posible candidatura. Todavía no ha sido medido el impacto de estas confesiones de otoño en las encuestas.

José Manuel De la Sota.

Hay quienes dicen que el factor Odebrecht como parte de la campaña electoral habría sido adelantado al gobernador Juan Schiaretti desde Buenos Aires como una devolución de favores al PJ cordobés por su estrecho y necesario vinculo con el gobierno nacional.

Los cierto es que los dos conductos que conectan Córdoba con Odebretch son el contrato para construir seis gasoductos por valor de 4.000 millones de pesos y la condena del ex publicista de De la Sota, Joao Santana, por su participación en la operación “lava jato”, que tiene como pagador de coimas a todo el sistema político de una larga lista de países -incluido Argentina- a Odebrecht. Si De la Sota entraba en la campaña electoral, la ruta del dinero brasileño en Córdoba podría haber salido a la luz especulan políticos y empresarios locales. Hasta hoy, nadie conoce una evidencia en este sentido, sin embargo sea mito o haya algo de verdad, fue parte de las recurrentes conversaciones de este fin de semana.

Es sintomático, en esa línea, que la carta de De la Sota se haya conocido mientras Scioli trataba de no quemarse metiéndose en el fuego de los programas de chimentos y cuando el arrepentido brasileño, Leonardo Meirelles, aseguraba ante los fiscales Federico Delgado y Sergio Rodríguez, que el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y amigo personal de Macri, Gustavo Arribas, cobró sobornos. Reveló que la documentación está en manos de la Justicia brasileña. “Estoy seguro de que Arribas recibió el dinero (…),  le hice unas diez transferencias por 850 mil dólares a Suiza”, aseguró en su declaración. Allí, hasta el momento, no se descubrió  ningún nombre o apellido con tonada.

Las versiones se multiplican porque De la Sota no renunció a una elección cualquiera: ganando podía ser uno de los dos peronistas que emergiera con el aval de las urnas en provincias clave de Argentina (si el PJ triunfaba en Buenos Aires) o el único, si el peronismo bonaerense era derrotado en la batalla del Gran Buenos Aires. Dicho de otro modo: podía ser uno de los dos jefes o el único del peronismo frente a Macri. Para alguien que aspira a ser presidente en 2019 es extraño.

Otras de las fuentes consultadas sacan cualquier caso de corrupción del medio y aseguran que el problema es político: las encuestas señalan que el espacio para terceras posiciones no supera el 10% del electorado, por eso Sergio Massa no para de adelgazar electoralmente en territorio bonaerense. El resto se divide entre opositores y oficialistas, en ese orden. Así, la campaña, hubiera sido un problema para Schiaretti, porque De la Sota hubiera tenido que pararse en el campo opositor, con sus particularidades, pero opositor al fin. Y la estrategia del oficialismo provincial es tratar de recuperar todos los recursos y favores posibles para volcar sobre la provincia en obras e infraestructura. Además, Schiaretti está convencido que es momento de consolidar este modelo y no desequilibrarlo. Los ideólogos de esta posición dicen que lo importante es preservar la gobernación en 2019 porque el poder territorial es definitorio. Y agregan, que en política todo es relativo, incluso los triunfos y las derrotas.

De la Sota: “A la Argentina le hacen falta caricias”

El ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota dio una entrevista el viernes pasado a Radio Cadena 3, donde justificó su decisión de no participar en las legislativas al sostener que es una elección “adecuada” para que los nuevos liderazgo de Unión por Córdoba (UPC) “den la batalla electoral”. También afirmó que “(…) a Martín Llaryora le da ganando en las encuestas”.

“Nunca me bajé porque nunca me subí a una candidatura. Los jóvenes que hay son muy buenos. Me parece que no era bueno para la democracia de Córdoba, que me presentara. Hay nuevos candidatos”, señaló.

Señaló que suenan para encabezar la lista de UPC, Martín Llaryora, Alejandra Vigo y Daniel Passerini pero manifestó que “no sé si será la lista”.

“Alejandra tiene sensibilidad social, a la Argentina le hacen falta caricias, hay que desenojar al pueblo argentino. En el caso de Martín, si llegara a ser él, que en las encuestas le da ganando, ha sido fantástico en San Francisco. Tiene experiencia. Es un muchacho joven y está haciendo un papel muy bueno como vice, acompañando a Juan Schiaretti y también en la Legislatura. A la oposición le va a costar hablar mal de él”.

“Siempre ha demostrado UPC la renovación. Juan continúa las cosas que empecé, nunca ha habido peleas. Hemos demostrado que se puede convivir. Tenemos estilos distintos, Juan lleva las cuentas al día. Tiene un empuje y unas ganas, yo le pido audiencia porque sé que está ocupado permanentemente. Eso la gente lo ha valorado. Hemos hecho un Partido Justicialista más republicano que le da gobernabilidad al país”, completó.

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