La reconstrucción virtual mostró una nueva hipótesis, mucho más cruenta. Es una nueva versión que desacredita las de los acusados. El 5 de octubre serían los alegatos.

Una imagen de la reconstrucción virtual del crimen.
Municipalidad de Río Cuarto-Parque Sarmiento

Ayer, en la quinta audiencia del juicio por el crimen de Pablo “Paco” García, ya no hablaron los testigos: el que habló fue el cadáver, como se dice en la investigación criminal. Según la reconstrucción virtual realizada por cinco científicos de la Policía Judicial, el cazador de 35 años estaba sentado en la reposera, con el cuerpo tendido hacia adelante, y su mano izquierda en alto, como quien se cubre la cara de una luz incandescente -una linterna, por ejemplo, que en la oscuridad del campo alumbra de frente- cuando recibió un escopetazo en la nuca. Fue en la noche del 27 de agosto de 2015, en el campo “El Tala”, cercano a Anisacate. Su asesino disparó a pocos pasos, parado, desde más arriba mientras otros dos lo distraen.

Eso concluye el trabajo interdisciplinario realizado por la “Sección de desarrollo interdisciplinario” de la Policía Judicial de Córdoba, encargados de realizar la “recreación animada de las secuencias fácticas de los hechos”, en base los datos objetivos que brinda el cuerpo de la víctima, pero también la escena del crimen y el arma homicida.

Fue sin duda una de las audiencias más intensas. En la sala, algunos familiares de la víctima no pararon de llorar durante las dos horas de exposición de los especialistas. Los acusados, los hermanos Carlos y Julio César Malter, y el changarín Gustavo López, enemistados entre sí, transpiraron más de lo habitual. Los tres son juzgados por la Cámara 12 del Crimen integrada con jurados populares, por “homicidio doblemente agravado”. Carlos como autor, los otros como partícipes.

Hasta hoy había dos hipótesis: La de los Malter, plantados en la versión del accidente, sostienen que dispararon desde 40 metros pensando que el bulto era en realidad un chancho. Por su parte, López, quien dice tener una relación de dominación con sus ex jefes, los acusa de haber matado a “Paco” durante una discusión que se dio por el permiso de usar el campo. López dijo que luego de asesinarlo a corta distancia, acomodaron el cuerpo en la reposera donde finalmente fue hallado.

Las conclusiones de los peritos exponen un accionar criminal mucho más brutal y echa por tierra esas versiones. En siete puntos, sostiene que García estaba “en un plano inferior respecto al tirador”, “ubicado en la misma silla donde fue encontrado”, el tirador tenía “la culata de la escopeta elevada” y estaba por encima de la víctima, con la boca del cañón a dos metros. También concluyen que “los tres imputados estaban en el lugar del hecho” y que la escena del crimen “fue modificada”.

NUNCA SE PARÓ

Gustavo López, Julio Malter y Carlos Malter. Foto: Mariano Paiz.

Una bala especial, de gran calibre utilizada por los cazadores para rematar chanchos, animales de piel dura, es la que destrozó la cabeza de la víctima. El mismo proyectil dejó orificios de entrada y salida en el cuello del mameluco de “Paco” y rasgó la tela en la parte del pecho y el brazo izquierdo. “Si trazamos la trayectoria, la única manera de que todos los orificios coincidan es que el disparo haya sido realizado desde arriba, con la cabeza de la víctima inclinada hacia abajo y a la izquierda, y con el brazo en alto”, señaló uno de los especialistas. Es imposible que el disparo haya sido realizado con la víctima parada, para los especialistas, ya que por la inclinación, las alturas de los victimarios no son coincidentes.

Por otro lado, la mancha de sangre que dejó la víctima es la clave para determinar que siempre estuvo “con el torso erguido” y en posición “inferior”, es decir, sentado. “La sangre escurrió por dentro de la ropa y siempre hacia abajo”, explicaron, mientras mostraban las manchas en la ropa y la silla.

Una vez que fue ejecutado, “el cuerpo pudo haber sido acomodado de manera inmediata”, o bien, sostiene “haber quedado de manera espontánea” en la posición en que fue hallado. “La prueba objetiva de que la escena fue modificada, es que el proyectil estaba en el hombro derecho de la víctima, apoyado”, explicó Álvaro Zaragoza, uno de los especialistas.

MOMENTOS FINALES

Luego de la exposición de los peritos, dos de los imputados pidieron hablar. López, sin ampliar ni decir nada sobre la nueva versión, remarcó que se encontraba apartado de la escena del crimen. Luego Julio César Malter pidió mostrar un video “tomado por terceros y en secreto” en el penal de Bouwer, donde López “dice cosas horribles” sobre la víctima. La Cámara lo rechazó. El 5 de octubre serán los alegatos. La querella adelantó que pedirá condena para los tres imputados. Hoy, el protagonismo de López había perdido peso. Resta ver como considerarán esta prueba en sus alegatos las partes.

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