El percusionista cordobés vuelva a su casa. Viene con “Chimichurri” el disco que grabó con el pianista francés BaptisteTrotignon. Conversamos con él al compás de un motor.

Minino Garay presenta Chimichurri.
Luminarias Río Cuarto

Aunque se cansé de viajar, Minino insiste en seguir en la ruta para llegar a un escenario y sentir la adrenalina incomparable de subirse y compartir la música. Córdoba es punto fijo del recorrido, porque es su casa y viene a buscar la aprobación de sus proyectos. “Siempre me siento muy  bien, es un placer enorme. Siento que me estoy mostrando y que vengo a que me den el ok, es como venir al frente de la madre para que te diga ‘qué bien’”.

Rezonga porque el país no tiene trenes en condiciones para atravesarlo, y en colectivo las horas necesarias son muchas más. A Gabriel Garay le preocupa el paso del tiempo. El día de la entrevista, el 2 de septiembre, está cumpliendo años y parte del festejo incluyó butaca de semicama y niños llorando alrededor. Está regresando de un concierto en Rafaela a Buenos Aires, por suerte, para la noche, su mujer Alex Pandev le está preparando una celebración.  La cantidad de velitas no fue revelada.

A Córdoba llega el jueves 7 para presentar Chimichurri, el último disco del dúo que conforma con el francés Baptiste Trotignon. En el concierto en el Teatro del Libertador cantará como invitada su mujer, quien es actriz y dramaturga, pero que también le hace a la canción.

Ver agenda.

Baptiste Trotignon y Minino Garay. Foto Gentileza.

Vive en Francia hace veintiocho años, donde primero se fue tras un amor y luego para encontrarse con más sonidos. “Me sentía asfixiado acá, necesitaba descubrir música. En el ‘89 no había Internet y ya me había hecho mi mundo de África y de los países orientales en la cabeza, y quería verlo personalmente. Entonces, a los 21 años hice mi valija y me fui allá a descubrir y estudiar”. En Paris ha compartido estudios y escenarios con artistas reconocidos como Dee Dee Bridgewater y Jacky Terrasson.

Dentro de la música, le gusta viajar y recorrer lugares para encontrarse con otras culturas. Desde su percusión hay un culto a lo latino y lo afroamericano, y por supuesto el tunga-tunga es infaltable en su sonoridad. Todo ello con la incorporación de elementos jazzísticos, por eso el dúo con el pianista francés es un chimichurri interesante: “Tiene los condimentos de Latinoamérica y lo europeo, además de improvisación; tiene ritmos y melodías diferentes de cada país. Cada cual tiene lo suyo y por ejemplo, el set de percusión que uso, es todo es muy rustico, muy de raíz.  Voy improvisando, y la mano izquierda de Baptiste es independiente de su cuerpo, es como si hubiera un contrabajista tocando también. Hay que verlo para comprender la cosa. Cada vez que tocamos la gente termina de pie, porque hay una mezcla de virtuosismo y de humor, porque estoy todo el tiempo tratando de acercarme a la gente y hacerla reír”, dice entre una señal de teléfono que va y viene. Arriba del escenario, es eufórico y divertido, pero en los asados “no soy el que tira chistes”, confiesa.

“Chimichurri tiene los condimentos de Latinoamérica y lo europeo, además de improvisación; tiene ritmos y melodías diferentes de cada país”.

A bordo del colectivo, lo que más hace es pensar: “En lo que tengo que hacer, pensar en la familia, hay muchas cosas que me pasan por la cabeza. Pienso mucho, escuchó algo de música, nada en especial… deprimirme”, se ríe.

¿Sos de bajonearte?

Soy como el santiagueño, siempre pensando en el pago. Me detengo en cosas que pude haber hecho en lo personal, porque en la vida del artista todo desaparece muy rápido, y en la vida real es otra cosa. En la vida tenés que amar a un ser amado, y hacer el bien a las personas que tenemos al lado. Y a veces los artistas lo olvidamos porque vivimos en cierto ego, cuando tenés que bajar los humos, te das cuenta. Más pasa el tiempo y más me preocupa la gente que uno ama, porque justamente ese tiempo pasa.

¿Qué imaginas que va a perdurar de tu música?

Hay que tener en cuenta que no soy compositor, soy como un director de teatro, pongo en escena cosas, mezclo cosas que otros no tuvieron la idea. En cada disco hago algo interesante, va a perdurar porque lo hago con convicción. Aunque la música pueda ser improvisada.  Por ejemplo con Bapitste es un encuentro de cinco años entre personalidades diferentes y distintas trayectorias. Él viene del jazz clásico y yo de la worldmusic. Es un encuentro mágico, cada uno trajo canciones que le gustaban y las arreglábamos haciendo piano y percusión, improvisando, muy melódico y rítmico a la vez.

Es un encuentro mágico, cada uno trajo canciones que le gustaban y las arreglábamos haciendo piano y percusión, improvisando, muy melódico y rítmico a la vez.

Minino se asumen demasiado hiperactivo y entre algunos de sus otros trabajos, está preparando un disco de cuarteto característico: “Van a cantar la Mona Jiménez y Ariel Ferrari, todos los de la vieja generación. Es un gusto y un placer hacerlo, además porque quiero que la música de Córdoba tenga su lugar en el mundo. La instrumentación, los violines, más tradicional.  Ya grabé un tema con Lorena Jiménez. Es cuarteto con influencias de Europa. Volvera las raíces, con ese balance justo entre piano, bajo y acordeón”. Sin embargo, su música siempre tiene arreglos innovadores, su chimichurri: “Voy conociendo gente que me va influenciando. Hablando con esas personas me doy cuenta de muchas cosas. El tunga-tunga va a estar ahí, horneado con un sonido para que los jóvenes se acerquen. Los jóvenes tienen otro sonido, un cuarteto que suena a merengue, que estuvo lindo en su momento, pero ahora suena todo lo mismo. Tengo ganas de hacer este disco, puede funcionar o no, yo hago todo lo posible para que sea  de gran calidad”. El material está en pleno proceso de producción, recién estará viendo la luz el próximo año. “Mi sueño es presentarlo en Córdoba con todos estos dinosaurios, invitarlos, intentar que todos estén, y mostrarlo también en Buenos Aires, que llegue esta mezcla europea y de Córdoba”.

¿Baptiste tocó cuarteto?

Digamos que no, no lo intento, no es su estilo, ni su gusto. No mezclo cosas que no son, o si no comprenden la idiosincrasia. Porque el cuarteto también es social, es una música popular.

dai.garciacueto@enredaccion.com.ar

@daigarciacueto

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación: afondo.enredaccion@gmail.com